Archivos mensuales: abril 2012

ARMAS MARAVILLOSAS

ARMAS MARAVILLOSAS

Pepito se levantó de su cunita con tal prontitud que bien pudo haber batido el record de velocidad infantil, cuando llegó a la chimenea después de recorrer el largo pasillo, bajar los quince peldaños y atravesar el vestíbulo.

Pepito observó embobado el enorme montón de juguetes que sus Majestades los Reyes Magos le habían traído. Con gran nerviosismo empezó a inspeccionar las cajas. Aún no sabía leer, porque sólo contaba cinco años, a pesar de eso, guiándose por los dibujos y fotografías que lucían las tapas descubrió el juguete que iluminó radiante su rostro de angelito rubio.

-¡Pam! iPam! ¡Pam! —balbuceaba Pepito simulando los disparos de la pistola de madera, que salían de su boquita continuamente.

Sus padres sonreían felices al ver que el niño disfrutaba precisamente con el juguete más barato.

-¡Pam! ¡Pam! ¡Pam! —le gritaba a su primito de edad similar y que fingía a veces caer herido o muerto.

Pepito estaba entusiasmado con la pistolita de madera y los demás juguetes quedaron olvidados en un rincón.

Pasó el invierno, la primavera y el otoño y llegó otra vez el día de los Reyes Magos.

-¡ra., tat, tat! Ra, tat, tat! —chillaba Pepito enardecido empuñando ahora una metralleta de combate hecha de plástico.

-Ra, tat, tat! Ra, tat, tat! — Al fin, con el pasodeltiempo, Pepito pasó a llamarse José. Dejó el colegio y sus padres como premio a sus estudios le regalaron una pistola de perdigones.

José la examinó entusiasmado. ¡Que bien se acoplaba a su mano! Parecía que la hubieran echo a su medida. Lentamente, con el brazo extendido apunté a una moneda puesta previamente encima de la barandilla del balcón. Apuntó cuidadosamente, apretó el gatillo y…¡Clac! La moneda saltó por los aires.

Tras esa hazaña, José se dedicó en sus horas libres a cazar toda clase de bichos; lagartijas, ranas, pájaros…

Pronto la pistola fue insuficiente y su padre le compró una escopeta de caza con cartuchos. Sacó la licencia y abierta la veda…

¡Bang! ¡Bang!

-Que maravilla… Como caen las palomas, las perdices, las abubillas, las liebres.

¡Bang! ¡Bang!

-Y que bien se maneja y que bien terminada está con este brillo; con el cañón negro bruñido y la culata barnizada —se decía a si mismo.

Y José cumplió veinte años. Marchó al servicio Militar y allí disparó con una metralleta autentica, increíblemente maravillosa. Se hizo fotografías con tan preciosa arma y las mandó a sus padres y amigos.

Que orgulloso se sentía. En la foto se veía perfectamente la metralleta en primer plano, lista para disparar al enemigo. Lista para defender los intereses de la patria.

En este tiempo se declaró la guerra y José pensó que había tenido mucha suerte; Pronto podría disparar sobre blancos vivos. Sobre el enemigo.

Dos días después… Empezó la marcha que lo acercaría al combate.

Durante varios días caminaron sin descanso a través de bosques y montañas. Pero el enemigo no se detectaba por ningún lado.

El alto mando ordenó detener la marcha en lo alto de una colina, desde donde prácticamente podía dominarse un gran valle por el que se suponía avanzaría pronto el enemigo.

Hicieron trincheras y se instalaron dos ametralladoras de largo alcance en los sitios más idóneos. Pero pasó una semana y el enemigo no daba señales de vida. José estaba tan impaciente que dirigiéndose al sargento Alcázar le dijo:

-¿Están seguros que vendrán por aquí?

El sargento lo miró de arriba a bajo y le contestó con otra pregunta:

-Porqué?

-Porque ya tengo ganas de entrar en combate —fue la respuesta de José.

-Si es por eso, estate tranquilo que no tardaran. Están justo en frente tras esas montañas, No creo que tarden más de dos días…

Aquella noche José soñó que era un héroe y que un General le imponía una medalla.

Cuando amaneció, el valle estaba cubierto por una densa niebla. La observación era imposible. Y el enemigo podría sorprenderles si no aclaraba antes del medio día.

Llegó el medio día y la niebla no se disipó.

El sargento decidió mandar una patrulla de avanzadilla abajo para evitar sorpresas.

José, como era de esperar, fue voluntario. Bajaron y permanecieron apostados en el llano desde un lugar donde podían ver un gran trecho. El día trascurrió sin novedad y les mandaron refuerzos; José estaba muy nervioso, acariciaba el subfusil de asalto y una sonrisa complacida le Iluminaba los ojos, cuando al fin se durmió.

Al otro día la niebla era mucho más tenue. Grandes claros podían verse y el sargento consideró que ya no era necesario arriesgar una patrulla. Seguramente, cuando el sol caliente, la niebla se irá — (pensó.)

Súbitamente, empezó a escucharse el típico ruido de tanques que les llegaba amortiguado por la distancia.

Media hora después el ruido era perfectamente audible; eran tanques. Se preparaba una gran ofensiva y José sintió bullir en su pecho la alegría…

Durante los anteriores días estuvo preparando su arma concienzudamente, la limpió y engraso con todo detalle.

¡Por fin podría usar su arma!

-Al fin todo llega —Murmuró entre dientes muy nervioso.

Todos estaban preparados: en ninguno pudo ver un gesto de alegría. Sus caras estaban tensas, sus ojos escudriñaban el valle esperando ver aparecer a los tanques, cuyo ruido era cada vez más atronador..

De pronto sonó un cañonazo. Apareció un tanque envuelto en la niebla y empezaron a disparar las ametralladoras, y los demás siguieron escudriñando las zonas vaporosas.

El tanque empezó la escalada, subió varios metros pero de pronto las cadenas empezaron a resbalar. José se levantó de su parapeto y le disparó como si de un a animal se tratase. El tanque le devolvió el disparo con una ráfaga de la ametralladora guía. Después, el cañón escupió una bomba que estalló cerca de él.

José se desplomó rodando dentro de la trinchera, mientras que las ametralladoras repelían el ataque de otro tanque que entraba en escena.

Al poco, aquello era un infierno. La infantería que iba detrás de los tanques no pudo subir la colina y los tanques tampoco. La colina estaba bien defendida, así que decidieron retirarse y buscar otro camino de avance más seguro, dejando en el valle algunos muertos.

José estaba mal herido; las heridas le dolían atrozmente, estaba  tan mal que pensó:

-¡Esto es el fin!

-Es el único herido —comentó el sargento al Capitán.

Pero José no murió. Perdió el brazo derecho, el que usaba para manejar aquellas armas tan maravillosas… Entonces comprendió, ante tanto dolor, que no valía la pena, que las armas no son tan maravillosas, que son artefactos de Satanás que nunca debieron inventarse. Ya no le gustaban. Y se echó a llorar.

Fin

 

Antonio Larrosa © 2010
All Rights Reserved.

colaboraciones periodisticas

JUSTOS POR PECADORES

La gente que venimos de sufrir una postguerra, valorábamos exageradamente cualquier cosa, por nimia que fuese. Siempre guardábamos todo, desde un simple trocito de alambre, una madera o un tornillo, hasta una bicicleta destrozada, pues pensábamos que lo que no servía hoy podría tener alguna utilidad otro día del futuro. Pero la generación actual ya no piensa igual, todo lo tiran y no solo lo inservible, si no que hacen lo mismo con elementos muy valiosos como coches que funcionan perfectamente, muebles en buen estado, vestimenta casi nueva, y etc. Podríamos estar hablando de muchas cosas, llegando hasta animales y personas pues abandonan a perros gatos, y sabido es que hay miles de matrimonios y parejas con hijos incluso, que se desprecian al poco tiempo de convivencia. ¡Pero como todo tiene en esta vida un principio y un fin , el final del despilfarro ha tocado fondo y con la crisis en la que nos encontramos inmersos, parece que con las medidas adoptadas por el gobierno, vamos a entrar en una etapa en la que los obreros perderán muchos derechos adquiridos en la época bonancible que propició el mencionado derroche. El pueblo llano, el obrero, va a padecer un retroceso en su bienestar social, y desde ahora va a ser algo más difícil que podamos despreciar tantas cosas, nos deberemos aferrar a lo que tengamos y procurar sacarle el máximo provecho. Sin embargo, después reflexionar creo que el castigo a que nos han sometido, no es justo y digo injusto porque nos atañe a todos, a los que han querido aparentar ser millonarios sin serlo, adquiriendo toda clase de bienes sin tener ni idea de si los podrían pagar, pues en muchos casos se empeñaban para toda la vida, mientras que los que jamás hemos entrado en esa dinámica, los que ni sillas teníamos para sentarnos cuando nos casábamos, también deberemos sufrir tan tremendo castigo que nos pone nuevamente a pasar dificultades.
Después de esta disertación que a primera vista parece lógica he pensado que nadie debería atentar contra ese estado de bienestar adquirido tras tantos años de trabajo y sacrificios, que si los obreros de antes teníamos el complejo de Edipo, los de esta generación , salvo algunas cosas que no me gustan en su forma de ser, en cierto modo, y aunque no lo parezca, son los que han generado tan asombroso bienestar social tirando cosas y volviendo a comprar otras, pues a ellos se debe que el dinero circulase con más fluidez, los fabricantes de todo laborasen a toda máquina y los intermediarios, los almacenes y tiendas , con los transportes y todas las redes de distribución funcionasen a pleno rendimiento.
Está claro que no somos perfectos y que los defectos de unos favorecen a otros, opino que la máquina del consumo no se debe parar. En todo caso, lo que el gobierno debería hacer es leer en mi Web lo que yo y muchas personas expertas en crisis, pues las hemos pasado todas, desde la guerra civil, exponemos.
De todas formas no quiero terminar este comentario sin hacer una aclaración, y es que donde se debería poner celo es en el derroche injustificado que hacen o han hecho los órganos que manejaban el dinero público, pues si como antes dije a mi me parece muy bien que cada cual derroche el dinero que quiera, si considera que es suyo o pueda serlo como producto de su trabajo, no me parece tan bien que se derroche o sea apropiado indebidamente el dinero del erario público pues ese dinero es de todos los contribuyentes y debe ser destinado a obras públicas, y servidumbres para el pueblo y no para que cuatro corruptos se hagan dueños de él, y se den la vidorra padre y muy señor mío. Así que opino que realmente hay que hacer recortes pero no por abajo, si no por arriba.

LABURBUJA MAGNÉTICA

LA BURBUJA MAGNÉTICA

-Estamos aquí reunidos para juzgar al Comandante Wiquers del delito de traición contra los estatutos de los vigilantes del Universo, poniendo en peligro la misión de sumisión del planeta Tierra.
El juez que ha hablado en el salón de actos de la nave ciudad espacial m2oo7, enorme nave pertrechada con los más sofisticados medios para vivir en cualquier lugar del Cosmos, lo ha hecho delante de cincuenta personas de la ciudad móvil, de la cual entran y salen continuamente pequeñas naves para efectuar las distintas misiones del proyecto.
El juez MON-23 dirige su acerada mirada al acusado y le pregunta:
-¿Tiene algo que alegar?
-Sí, Señoría. Contra todos los hechos que me ha conducido a esta situación.
-Puede exponerlos, pero evite todo lo superfluo, pues aun no somos los amos del tiempo.
-Cuando recibimos información del Vigilante Universal, que vino antes que nosotros a ese planeta llamado Tierra, los altos mandos decidieron actuar en base a esos desafortunados y engañosos informes de que….
-¡Pido la palabra!! -exclamó con evidente enfado el fiscal y jefe superior de los medios Informativos.
-Puede usted hablar -contestó el magistrado.
-Todos los informes suministrados por nuestros agentes fueron comprobados: los términos empleados por el acusado son indignantes y pido por ello una aclaración y una satisfacción de desagravio.
-Corno bien ha dicho usted -le replicó el comandante Wiquers- tales Informes fueron verificados, pero esos informes se apoyaban en noticias de prensa y otros medios de comunicación empleados en la Tierra, que sólo hablan de guerras, crímenes, fraudes, corrupción, etc. Hechos perpetrados por tan sólo una ínfima parte de seres dominantes y abominables; gentes poderosas y delincuentes que representan apenas un uno por ciento de la población terrestre.
-Y ¿cómo ha llegado a tal convencimiento si apenas ha vivido apenas un mes con esos seres? -inquirió el juez MON-23.
-Para que me entiendan, deberé iniciar mi relato desde el principio. Como ya saben, el alto mando decidió debilitar la Tierra para después actuar en el momento oportuno con mayor eficacia y procedimos a instalar la Burbuja Magnética que anuló instantáneamente la producción de energía eléctrica en todo el planeta. Enseguida advertí que eso fue un crimen de magnitud desmesurada, que produjo la muerte de millones de inocentes criaturas: miles cuando viajaban en vehículos aéreos muy simples, llamados aviones, que se estrellaron por falta de fluido eléctrico necesario para hacer funcionar sus primitivos motores; otras miles perecieron sobre las mesas de operaciones de los hospitales, otros a! fallarles sus marcapasos u otros mecanisrnos electrónicos que les protegían de la muerte… No quiero extenderme enumerando todos los problemas derivados de la completa desaparición de la electricidad. Sólo diré que la raza humana de ese planeta fue castigada cruelmente por ese procedimiento durante muchos meses, que anuló el avance científico del último siglo, dejándoles sin luz eléctrica, sin radio, televisión, sin ninguna clase de maquinaria eléctrica y por lo tanto arruinando toda la industria, la agricultura, los transportes. etc. Teniendo que recurrir a los medios antiguos. Tal como ya he dicho, murieron millones de inocentes acosados por el hambre, el frío, las enfermedades y la más atroz miseria.. . Como había sido calculado por los cerebros de los Vigilantes del Universo. Por nosotros…, los calificados como los justicieros…Los que ponemos orden en esta Galaxia
Wiquers hizo una pausa, como esperando la respuesta del fiscal. Pero éste nada opuso y el Comandante continuó: Después, pasado el tiempo estipulado, las patrullas especiales partimos a diferentes lugares de la Tierra para Imponer nuestros argumentos y hacernos con el control absoluto del planeta. Pero no contábamos con los corruptos, los gobernantes y los poderosos que no habían padecido en igual medida por la situación vivida y que no estaban dispuestos a soltar el poder que ostentaban, y ordenaron a sus tropas que debían defender al mundo del ataque de extraterrestres que querían exterminarles. Por eso se defendieron con todos los medios a su alcance y mi nave fue derribada por un certero disparo antiaéreo. Cuando recobré el conocimiento me encontré en una humilde estancia de una casa de campo española.
Los grandes ojos de un niño me observaban con evidente asombro y salió dando gritos llamando a su familia que acudió con presteza. –¡Protesto! Exclamó el fiscal-. Estamos aquí para juzgar su traición y no para escuchar todas estas parrafadas que nada tiene que ver con el proceso.
El juez, tajante, le contestó que Wiquers tenía su permiso para exponer los hechos que le habían conducido a ser acusado de alta traición. Después dirigiéndose al Comandante Wiquers le dijo:
-Puede usted continuar, comandante.
-Gracias, Señoría. Empleando mi analizador mental me puse a conversar y pude enterarme de cómo salvé la vida. Debido al impacto perdí el conocimiento, y la nave, planeando por el mecanismo automático de aterrizaje, se posó muy lejos de la zona de combate en un campo cercano a la casa. La nave empezó a arder y me sacaron de ella con gran riesgo de sus vidas, quedando herido el abuelo del niño que antes mencioné, hijo de una joven que había enviudado hacía un par de años.
Algunos días después, el viejo y yo ya restablecidos, hablamos de nuestras experiencias. En aquellas conversaciones averigüé cosas muy curiosas; tanto en la Tierra, como en otros lugares del Universo, los poderosos y los que gobiernan reparan poco cuando se ha de derramar la sangre de sus vasallos, a fin de aumentar su poder personal o defender la posición de privilegio que disfrutan, y si vosotros sois adoctrinados como idiotas para que veáis la maldad en nosotros o en el enemigo de turno, así mismo sucede en nuestro bando.
-¿No puede dejar los detalles que nada aportan ni justifican sus acciones posteriores? -le cortó el juez.
-Sí, si puedo. Sí su señoría me lo permite…
-Está bien, continúe -ordenó el juez..
-En aquellos días no sólo pude conocer a aquellas personas, sino a otras de poblados cercanos y comprobé las Increíbles penalidades que hablan sufrido por nuestra culpa, pues dejarlos sin electricidad sólo con motores diesel podían mover vehículos y maquinas, pero el combustible, por ser tan escaso fue intervenido por los gobiernos y sólo era empleado para casos de máxima prioridad, como era el mover sus vehículos personales o del ejercito, El pueblo, que se las apañare como pudiese…
-Fue entonces cuando enfermó Carlitos, el hijo de Maria. la joven viuda de la que me había enamorado. Vi a la preciosa mujer derramar lágrimas. algo insólito para nosotros que no tenemos familia, ya que nuestras mujeres en el transcurso del tiempo y debido a cambios operados por sus modernas costumbres y formas de actuar habían perdido toda capacidad de engendrar y eso lo tienen que hacer las máquinas.. Total, que me impresioné muchísimo y empecé a darme cuenta que, gentes así, no eran ninguna amenaza para romper el orden Universal. Como era necesario trasladar al pequeño a un lejano hospital y carecían de medios decidí trasladarlo en un automóvil que había modificado con algunas piezas de un televisor, haciéndolo antiburbuja.
-Gasolina tenernos toda la que sea necesaria -dijo el atuelo
-Tras llenar el depósito puse el coche en marcha ante el asombro de todos y partimos de inmediato rumbo a la gran ciudad. Ingresamos a Carlitos en el hospital en el que permaneció cuatro días hasta su curación.
Mientras, permanecimos en aquella ciudad dormíamos, María y yo, en el coche ya que sólo teníamos el dinero justo para los servicios médicos y algo de comida.
Mantuvimos aparcado el vehículo en las afueras de la ciudad a fin de evitarnos problemas, pues todo el mundo se sor prendía al vernos circular, aun que debían pensar que éramos gente especial.
El último día, cuando recogimos el niño del hospital alguien abrió la puerta de coche y tocó el claxon. Inmediatamente fuimos al auto ante la mirada expectante de todos los que allí estaban, uno de los cuales preguntó: -¿Cómo es que funciona este coche?
-Porque es de gasoil -contesté con seguridad. -¿Y cómo es que funciona el claxon si este es eléctrico?.
No contesté porque vi a unos policías que se acercaban acompañados de otros hombres que nos señalaban y gesticulaban con actitud agresiva y extraña, como si fuéramos delincuentes o algo así.
Arranqué el vehículo y salimos del recinto a todo gas en el momento que los policías, que casi atropello, me Indicaban que me parase.
-Olvida algo, Comandante Wiquers -irrumpió enérgicamente el fiscal y continuó: Olvida decirnos que intimó con Maria y usted sabe que esto es un agravante en un militar de su categoría. Nuestras normas prohíben con toda claridad intimar con el enemigo.
-María no es un enemigo de nadie -respondió con firmeza el Comandante-, ¡Es más! Ni ella ni su familia ni nadie de este planeta!. Todo lo contrario, yo los considero amigos, puesto que me han admitido y ayudado en todo.
-Entonces ¿cómo se explica que le disparasen hasta derribarlo?
-Lo hicieron en defensa de su territorio; de los que habían destrozado su economía y los hablan sumido en la miseria y el caos…
-¿Y por eso se unió a ellos en contra de su raza? ¿Por eso los aleccionó descubriendo secretos militares para combatirnos?.
-Eso es falso!! Lo que ocurrió, es que alguno de aquellos policías anotó la matricula del coche e irrumpieron de improvisto en la casa. Nos detuvieron a todos y se llevaron el vehiculo a Barcelona. Tras investigarlo un técnico de UNIVERSAL ELECTRÓNICA descubrió el sistema antiburbuja magnetica que de inmediato mandó construir en serie para instalarlo en toda clase de vehículos y generadores eléctricos..
-Pues lo que ha conseguido con su irreflexión es complicar las cosas. Ahora sólo nos queda una alternativa aun más dolorosa; No tenemos más remedio que pasar al programa Z -exclamó el general MUNGO-S4O
El Juez, al escuchar las afirmaciones del general MUNGO-S40, jefe de todas las fuerzas de exterminio, expuso estas condiciones que elevó a definitivas:
• Este tribunal, tras oír la acusación y las alegaciones del acusado, que a si mismo se ha defendido, expongo: Considerando que los informes recibidos por los altos mandos de los Vigilantes del Universo eran incompletos e inexactos: Considerando que el Comandante Wiquers nunca obró contra sus principios ni contra su honor; Considerando que el programa Z consiste en la instalación de una burbuja antiaire que aniqulría toda clase de vida por siempre en el Planeta Tierra; Considerando que el programa Z sólo está permitido en el caso de máximo riesgo para el equilibrio del Universo, y haciendo uso de todas mis facultades considero: restituir al Comandante Wiquers al estado do hombre libre, así como a María y su familia.
2° Restituir la normalidad en el Planeta Tierra.
3 Volver a nuestra galaxia dejando a Wiquers en la Tierra para restablecer los daños ocasionados y ….
-¡Protesto! -exclamó el general MUNGO S4O Cuando arrestamos al Comandante Wiquers se resistió, nos amenazó con un arma y…
-Desestimada la protesta! –Dijo el juez y continuó dirigiéndose en tono amenazante al general Mungo. -Creo que usted General, debería ser el castigado por su exceso de celo injustificado, pero eso es otra cuestión que ya trataremos en su momento. Recuerde que nuestro exceso de celo nos he llevado a que en este sistema solar sólo exista vida en este Planeta llamado Tierra.
Después del juicio. el gran ordenador JUEZ MQ(J-23 archivó en su memoria los datos y sus paneles se apagaron quedando sólo la pantalla digital con la palabra Stambay.
Lo mismo ocurrió con el ordenador GENERAL
MUNGO-S40. Los demás presentes salieron del juzgado automático. FIN