LARAJA DE PANDORA

LA RAJA DE PANDORA

El relato que hoy te voy a contar, aunque te parezca insólito, no lo es; bien pensado hasta yo mismo a veces dudo de su autenticidad, y creo que lo he debido soñar, posiblemente por haber pasado ya muchos años de aquel día en que me encontraba hablando con un amigo de aproximadamente mi edad,( unos cincuenta años,) bajo un agradable sol de primavera en un banco del paseo de mi barrio, envueltos por el sonido estridente de los altavoces de un bar cercano que en esos momentos difundían una bella melodía del cantante de moda Antonio Machin
Resultó que apenas nos habíamos sentado cuando un joven de apenas treinta años se acercó a mi amigo y lo saludó sonriendo con evidente simpatía.
-Hola Andrés: Que es de tu vida?
-Hombre Carlos: ¡Que alegría! ¿Dónde te has metido, que hace tiempo que no se te ve por el barrio?
-Ahora he cambiado de vecindario y vivo en una zona señorial. Desde que me casé no puedes figurarte el cambio que ha dado mi vida. Hoy he venido a ver a mis padres. Ya sabes que la familia es la familia y hay que cumplir, sobre todo con los padres.
– ¿Dices que vives en zona señorial?¿Te has vuelto rico o es que trabajas en alguna casa de potentados?
-¡Jaja! ¡Nada de trabajar, ahora vivo muy bien, mi mujer gana una barbaridad y no me falta de nada: Mira …¿Ves ese Ferrari ? ¡Es mío! Además tenemos otro cochazo parecido, un Toyota eléctrico impresionante que conduce ella. Y de la vivienda ni te cuento, es un palacio en el barrio de Pedralves con una hectárea de jardines magníficos, con piscina, servidumbre y de todo, No se si contarte esto ante el señor Antonio al que no conozco mucho, pero siendo amigo tuyo no veo inconveniente, y voy a despejar vuestra curiosidad. Resulta que mi mujer es lo más bonito y hermoso que te puedas imaginar, hartos de pasar penurias decidió meterse a prostituta y no te puedes figurar lo felices que somos con lo bien que nos ganamos la vida.
Ante la cara de estupefacción que el tal Carlos acusó en mi amigo y en mí, que no sabíamos que decir, exclamó, ya no tan sonriente.
–¿Qué pasa, os habéis quedado mudos?
–Hombre, Carlos, Parece mentira que hayas dicho la barbaridad de que tu mujer se ha metido a puta y te extrañe nuestro asombro.
–¡Pero si no he dicho que mi mujer sea puta, he dicho que es prostituta! Una puta es cualquier cosa, pero para ser prostituta hay que ser muy guapa, las feas, gordas y esperpénticas no sirven, tú fijate en los videos porno y comprobarás que todas las prostitutas son hermosas y lindas.
–¿Y no es lo mismo? –Preguntó Andres con ironia , a lo que aclaró Carlos sin dejar de sonreir..
–¡Claro que no, una puta es la que se acuesta sin cobrar con uno que no es su marido al que normalmente engaña, Una prostituta es una mujer que ejerce un oficio. Ella no me engaña, ya que siempre me lo cuenta todo y paga sus impuestos!
–¡Ahora me entero que las prostitutas pagan impuestos!
— Claro que pagan impuestos, como todo el mundo. Paga impuestos en la gasolina, en el permiso de circulación, en la contribución catastral en la comida, en la ropa, en todo, hasta hace la declaración de la renta.
–Pero eso son impuestos indirectos que nada tienen que ver con el trabajo, digo yo. Sea lo que sea no veo normal que digas eso, y mi amigo supongo que piensa igual. Si tu mujer es lo que dices y a ti te parece bien, creo que deberías tenerlo en secreto, me parece a mi, o será que yo soy un antiguo; ya sabemos que la vida cambia mucho y que hoy ya nadie se asusta de nada, que los maricones se casan entre ellos, bueno quiero decir los gais, las tortilleras también, quise decir las lesbianas, las palabras ya no se consideran igual y lo que antes nos parecía soez y antinatural hoy es normal, en fin que parece que ya no queda vergüenza, las niñas apenas tienen quince años ya fornican como fieras y tienen abortos a mansalva. La vida ha evolucionado y los de mi edad no nos acostumbramos a tanta apertura y libertinaje, perdona nuestro asombro.
–¡Nada hombre, a mis padres les pasa lo mismo , no entienden nada y todo el día se lo pasan discutiendo conmigo, la verdad es que a veces se me quitan las ganas de venir a verlos.

Mientras hablábamos por la esquina apareció una joven exuberante y Andres mi amigo exclamo:
-¡La madre que la parió, que hermosura de tía!
¿Eso una hermosura? Si ves a mi mujer, te da un colapso. Respondió el tal Carlos haciendo un gesto de menosprecio mirando de soslayo a la mujer.
–¡Pues a ver cuando nos la presentas, que nos tienes intrigados, al menos a mí. – Dijo riendo, Andrés; a lo que contestó Carlos, haciendo una mueca irónica.
–Pues si tanto estás intrigado, te la puedo presentar mañana que la traeré para comer con mis padres a medio día.,. Aunque te advierto una cosa, Ni se te ocurra decir nada de lo que os he contado, a ella le gusta aparentar que nunca ha roto un plato. ¡Ya sabes como son las mujeres!
–Nada hombre, nosotros estaremos aquí sentados y parecerá que ha sido un encuentro casual!
–Pues chicos… ¡Hasta mañana sobre esta hora!
Desaparecido Carlos a bordo de su flamante automóvil, nos quedamos un rato comentando el extraño comportamiento del joven. Fui el primero en romper el silencio preguntando a mi amigo: ¿De que conoces a este macarra?
Andrés me observó como estudiando la respuesta y al fin expuso—Lo conozco desde hace unos veinte años porque vivo en la misma escalera, somos vecinos.
-¿Y siempre ha sido así de sincero?—Inquirí mordaz.
–Si quieres que te diga la verdad, nunca lo he considerado como un joven extraño, siempre lo he visto como una persona normal y corriente. No comprendo este cambio.
Tras un rato de conversación sobre el singular comportamiento de Carlos, nos despedimos acordando encontrarnos en el mismo sitio al día siguiente tal como habíamos quedado con el joven. La verdad es que mi amigo Andrés estaba muy excitado y antes de irse comentó:
Chico, no se si podré dormir pensando en la mujer de Carlos, porque no me puedo imaginar que esté más hermosa que esa que ha pasado hace un rato. ¡Que estaba buenísima!
–Verdaderamente en mi también se despertó gran curiosidad por ver a aquella señora. Nunca pensé que una persona pudiese hablar así de su mujer fuese lo que fuese.
Al día siguiente, vimos pasar el Ferrari de Carlos y aparcar al final de la calle a unos cien metros ya que en las inmediaciones no había sitio. Y tal como se iban acercando observamos que la mujer llamaba poderosamente la atención de todos los viandantes con los que se cruzaban, aunque no fue hasta que empezaron a estar más cerca cuando Andrés exclamó asombrado: ¡MADRE MIA QUE MUJER! ¡ESO NO ES UNA MUJER, ESO ES UN PRODIGIO DE LA NATURALEZA! En efecto aquella criatura era lo más bonito y hermoso que yo hubiese visto nunca, su cara era tan linda y angelical, con unos ojos precioso y unos labios carnosos bajo una nariz perfecta, era como una criatura del Cielo, Calculé que tendría unos veinte años, una mata de pelo negro que le llegaba a la cintura, se apoyaba en un cuerpo perfecto lleno de curvas finalizando en unas piernas largas y tersas. Sin duda Carlos tenia razón. Andrés parecía transpuesto ante tal imagen, sus ojos parecía que se le iban a salir de sus cuencas a la vez que por la comisura de su boca empezó a salir una especie de baba asquerosa, Y cuando los dos jóvenes estuvieron junto a nosotros mi amigo pareció apaciguarse, se pasó el reverso de la mano secándose los labios y dijo con audacia. —Bueno, Carlos, preséntanos a tu mujer.
Carlos nos miró sarcástico al notar el impacto que su mujer había operado en nosotros y dijo:
–Os presento a Pandora, mi mujer. –Después dirigiéndose a Pandora nos la presentó en los siguientes términos:–Estos señores son amigos del barrio, este es Andrés mi vecino y este otro, Antonio, el técnico de Universal electrónica.
Le dimos la mano y unos besos en las mejillas a la preciosa joven.
Al besar a aquella señora sentí en todo mi ser un ramalazo de lujuria que logré disimular con gran pericia, no así Andrés que ni corto ni perezoso se dirigió a Carlos en tono amistoso, algo sospechoso.
–Supongo que no tendrás inconveniente en que invite a Pandora a ver mi piso, a ti no te invito porque ya lo conoces de antes de cuando eras un crio.
No comprendí que de extraordinario pudiera haber en la vivienda de Andrés, un solterón sin importancia. Sin embargo me sorprendió la respuesta de ella que le contestó como lo más natural del mundo.
–Será un placer pero tendrá que ser una cosita breve ya que a las dos tenemos que estar en casa de los padres de Carlos para comer.
Y ante la mirada inexpresiva de su marido, Pandora se alejó con Andrés rumbo al edificio del que traspasaron la puerta minutos después.
Y allí, sin saber que decir me quedé con Carlos sin atreverme siquiera a mirarle a la cara. Fue el, el que al poco rompió el silencio con estas palabras:
–Esto de ser un macarra cabrón es muy duro, no te lo puedes figurar, a veces no sé como puedo aguantar, y si lo hago es porque la quiero mucho, todo es por eso por mi amor por ella ¿Y sabes como la llaman? Los marinos americanos de la sexta flota la llaman la Raja de Pandora, seguramente por el precio que les pone por su raja, que dicen que es muy estrecha, como de una virgen
Oir aquello me daba vergüenza ajena, mi tez debió ponerse roja ya que el me observaba y añadió:
–No tengas pudor, si quieres ir con ella, por ser un amigo no te cobramos nada, estas invitado, me pareces buena persona.
Ante tales argumentos me encendí furioso y le espeté con desprecio.
–Yo no soy un putero, gracias y perdona pero creo en Dios y sus diez mandamientos en los que ordena: No desearás la mujer de tu prójimo. No comprendo como puede haber personas como vosotros.
Carlos se quedó sorprendido por mi contestación y alegó poniendo en su voz cierta tristeza.
–Verdaderamente eres especial y mientras ellos se revuelcan que es lo que estarán haciendo te contaré mi problema. Esto no se lo he contado a nadie, si te lo cuento a ti es con la condición de que guardes el secreto.
Cuando me casé con Pandora éramos muy felices, pero como teniente del ejército debí ir a combatir a Africa y en una escaramuza fui herido en mis partes quedando sin nada, sin pene ni testículos, inutilizado completamente para cualquier acto sexual. El caso es que ella es muy apasionada y fogosa, y aquello nos cayó como una bomba atómica; nosotros que no pasaba un día sin que nos comiéramos vivos fornicando y haciendo mil diabluras sexuales como conilingus, felaciones y similares entonces nos encontramos convertidos en simples vegetales en la flor de la vida. Y un día cuando regresé la sorprendí entregada haciendo una felación a otro. Estuve a punto de matarla, pero tanto la quería que la perdoné; en aquel momento comprendí que ella no era culpable de nada , ella era y es muy apasionada tanto como la que más, y no es una ninfómana viciosa, es una mujer que merece disfrutar de la vida , del sexo del hombr, no solo de cunilungos. Después la tuve que perdonar varios deslices más, No puedo ni imaginar la separación, estoy enamoradísimo de ella, ella es mi vida y desde aquellos días en que la sorprendí con otros, nunca me ha vuelto a engañar, cada día me cuenta con quien a estado fornicando y todo lo que ha disfrutado haciendo las variantes típicas del sexo, de lo que yo me congratulo. Al principio la dejé que se acostase con quien quisiera pero ella misma pensó que dada nuestra penosa situación económica podría sacar dinero de su belleza y adoptó el sexo como su trabajo, por eso ahora cobra una buena cantidad por los servicios que hace y por eso nos hemos hecho ricos, Pandora vale mucho, empezó en un prostíbulo de mala muerte en el barrio chino, con marineros y gente de poca entidad, pero enseguida fue ascendiendo de categoría pasando de acostarse con chusma a personas de gran prestigio, después se pasó al cine, haciendo películas porno que son muy bien pagadas, donde esta catalogada como la primera actriz mundial del genero.
Cuando Carlos terminó su relato, yo no sabia que decir, me encontraba completamente sorprendido de aquella franqueza siendo el primer día en que me conocía…Así que tras unos instantes de titubeo le pregunté.
–¿Todo esto que me has revelado lo vas contando a todo el mundo?
Carlos abrió los ojos desmesuradamente como si no hubiese comprendido y exclamó mirándome con cierto rencor:
–¿Por quien me has tomado? Si te cuento mi desgraciada historia es porque necesito compartirla con alguien especial, alguien generoso que me comprenda y cuando has dicho que te riges por los diez mandamientos de Dios he comprendido que tú eres esa persona tan buscada. Sé que es mucho pedir pero me gustaría que tú fueses mi amigo. Amigo al que le pudiera contar todo sabiendo que entre nosotros sería confidencial, necesito descargar y compartir mi infortunio en alguien que me comprenda y respete. Y no me malentiendas, a mi me gustan las mujeres.

Esta bien Carlos, seremos amigos… ¿Pero nunca se te ha ocurrido que alguna solución médica puede haber para remediar tu problema? ¿No has intentado que te hagan un transplante? Hoy día se hacen transplantes de cualquier cosa.
–SI amigo, lo he intentado todo, pero no existe aún ninguna solución quirúrgica que me devuelva al estado normal.
Una hora larga después Andrés y Pandora regresaron tan ufanos, como si tal cosa y ella dijo. Nunca he visto un piso tan hermoso. ¡Para que luego digan que el tamaño no importa!
No creo que el tamaño de la vivienda de Andrés la hubiera sorprendido viviendo ellos en una mansión como un palacio según dijo su marido, pero no quise decir nada que incomodase a Carlos y simplemente me puse a mirar a lo lejos, a unas nubecillas y el vuelo de algunas golondrinas.
-Desde entonces, presumiendo de que no le cobraban nada Andres hacia visitas a Pandora de vez en cuando, el mismo me lo contó muchas veces escabrosamente con todo lujo de detalles. Incluso me regaló una grabación de video de casi dos horas donde se veia toda la esplendidez de ambos fornicando en todas las posiciones imaginables.
–No te puedes figurar como se mueve Pandora cuando hacemos el amor y como jadea cuando llevamos un rato dale que te pego, es una fiera y no te digo nada cuando utiliza la boca, me vuelve loco loco. Es una de esas que traga lo que haya que tragar sin manías y cada vez me gusta más. No comprendo por que no te aprovechas tú también: Ella siempre me da recuerdos para ti se nota que le gustas
Y así fue pasando el tiempo, Carlos de vez en cuando me llamaba al teléfono y me contaba sus cosas hasta que un día Andrés me dijo que se había enfadado con ellos porque le quisieron cobrar.
–¿Pero que se habrán creído? ¡Cobrarme a mí que me he portado tan bien!
Carlos me contó que su mujer se había hartado de Andrés al que ya lo encontraba viejo y lo cambió por un joven como amante preferente,( Amante preferente era amar sin intereses económicos, gratis)

Años después, Andrés murió en un accidente de circulación y el contacto con Carlos y Pandora a través del teléfono se fue distanciando hasta desaparecer y quedar aquello en mi recuerdo. Pero un día se presento en mi taller Pandora y Carlos para que les mirase un receptor de TV averiado y pude constatar que seguía espléndida como si los años, (Ya debía haber pasado de los cuarenta) no le hicieran mella, el estaba algo más viejo y cuando me dieron la dirección para ir a reparar el TV de su mansión ella dijo, guiñándome un ojo y dedicándome una encantadora sonrisa:–Así conocerás al resto de la familia.
Supuse que se debía referir a algún hermano o similar pero cuando llegué me quedé sorprendido, el resto de la familia eran dos niños y dos niñas, el mayor era un negrito de unos siete años, los demás, un niño chino, y las dos niñas me parecieron sudamericanas, el caso es que él me los presentó como sus hijos. Ignoro si notaron mi sorpresa pero por delicadeza no me atreví a preguntar nada y me fui lleno de incertidumbre.

Fin