AMOR DE CARRETERA

AMOR DECARRETERA

Escrito por Antonio Larrosa en el año 1995

 

No eran las trompetas apocalípticas, ni se hundió el mundo, ni tan siquiera fue la explosión de un artefacto nuclear, simplemente se trataba del dichoso camión  de cuarenta toneladas que como tenía por costumbre desde hacia un par de meses, invariablemente cada lunes y miércoles tras dejar la N2,  aparcaba ante aquel  restaurante, y  lo hizo derrapando, chirriando, haciendo sonar sus espantosas bocinas y casi rozando las impresionantes piernas de la escultural joven que con ellas cruzadas y sentada sobre una gran roca ofrecía su esplendida anatomía a cualquiera que quisiera disfrutarla un rato, previo pago en efectivo de cien euros.

Del vehiculo que estacionó un poco más allá de la chica de veintidós años, descendió un hombre de treinta, alto, atlético y rasgos endurecidos por el trabajo que hacia desde varios años atrás. El camionero se dirigió al restaurante mencionado tras observar complacido como la preciosa joven se debatía dentro de la densa nube de polvo, que levantó el enorme vehiculo, tosiendo desesperadamente, sin protestar.

Ya en el comedor fue reprendido por otros camioneros de una mesa próxima que habían visto su peculiar forma de aparcar, llamándole asesino maricón y otras lindezas a las que no puso la minima atención como si la cuestión no fuera con él. Fuese por lo que fuese el caso es que desde aquel día, Fernando, como se llamaba nuestro protagonista, cambió  de actitud hacia la bella prostituta y empezó a observarla  con atención creciente. Un día en que el sol partía las piedras y el aire amenazaba con abrasar las vías respiratorias, Fernando quedó sorprendido al contemplar a la joven sentada como siempre sobre su pedrusco aguantando aquel sol implacable, estando la sombra de los pinos a tan solo unos metros, así que ni corto ni perezoso bajó de su camión y dirigiéndose a ella le preguntó: — Perdone señorita, ¿Como se llama usted ¿ A lo que ella respondió azorada:— Cien euros y la cama. -Sorprendido y desconcertado, Fernando balbuceó: — Solo pretendo saber su nombre para pedirle perdón por mis mamarrachadas contra usted y si le apetece invitarla a comer conmigo.

Ruborizada la hermosísima prostituta trató de sonreír y contestó atropelladamente: — Me llamo Rosita Pamies, no le guardo rencor por sus travesuras y acepto la invitación.

Cuando entraron al comedor: un murmullo inhabitual inundó el local y todas las miradas se clavaron en ellos, pero tan excitados estaban  que ni se dieron cuenta.

Desde entonces entre el camionero y la despampanante  joven de ojos color de miel nació una gran amistad, una amistad sorprendente, él siempre la invitaba a comer y a pasear, hablando de todo menos de sexo.

Y llegó el día en que la invitó a ir a su piso, donde ella demostró sus excelentes dotes como ama de casa, en menos que canta un gallo adecentó la vivienda, y después preparó con lo que encontró en el frigorífico una suculenta comida,

Después de comer, hablaron de sus cosas. El, muy animado, decidió abrir un poco su corazón a la hermosa Rosita y le contó que  adquirió aquella vivienda para casarse con una joven de excelente familia, una de esas que no pierden ni una misa del domingo, pero,- añadió:— Cuando ya estaba hasta fijada la fecha de la boda, la sorprendí follando como una loca con mi mejor amigo, ese es el motivo por el que no tengo amistades de ninguna especie ni quería saber nada de mujeres, hasta que te he ido conociendo y ahora que lo se todo de ti, te considero mejor que aquella hipócrita.

Rosita se sintió alagada y le advirtió: — Aun no sabes las razones que me han llevado a esta vida.

No has  de justificar nada porque nada de tu pasado me importa ni tengo derecho, solo nos une una amistad sincera. —Atajó, él.

Entonces dijo ella con aplomo: —Porque nos une la sinceridad debo sincerarme contigo, mi mayor deseo es que conozcas todo lo mío; mi padre y mi hermano son los únicos familiares que tengo y sufrieron un grave accidente del que quedaron muy mal, mi hermano esta en una silla de ruedas y a mi padre lo tuvimos que llevar a Alemania para un tratamiento de recuperación funcional que  cuesta cada día ciento cincuenta euros y si no se hace moriría. Cómo que estamos arruinados no tuve otra salida y es por eso por lo que hago la prostitución, lo que más me repugna, yo soy una mujer sencilla y mi mayor aspiración seria tener un marido y unos hijos, una familia, aunque ahora sé que ya he perdido mi batalla y nunca podré ser una chica normal, nadie puede querer a una puta para sus hijos.— Tras una breve pausa añadió:—Yo también tuve un novio pero cuando vio los problemas, se desentendió de ellos y de mi dejándome sola, y eso que  era muy rico y podía ayudarme, en  fin, así es la vida, menos mal que gusto a los hombres, porque si no, mi pobre padre ya estaría enterrado.

Fernando la atrajo hacia si y la besó tiernamente, con un beso casi casto. — después dijo:

No quiero que te hagas ilusiones conmigo yo también  estoy cargado de problemas económicos, aunque menos graves, tengo el camión a medio pagar, debo liquidar casi quinientos euros mensuales, además de los demás gastos, por eso me tengo que tirar tantas horas al volante y no puedo ni pensar en retirarte de esa vida, pero te prometo pensar en alguna solución y si es preciso venderé el camión o el piso para ayudarte,

La  chica rehusó la oferta y después todo se precipitó, empezaron a besarse terminando con lo que tanto deseaban.

Fue pasando el tiempo y con el descubrieron sus defectos y virtudes. Por ejemplo, Fernando descubrió que ella era muy romántica; una noche la encontró absorta mirando con mucha atención al firmamento, contemplando las estrellas, y  le aseguró que cada persona esta representada en el firmamento por una estrella aunque la mayoría no lo saben ya que es muy difícil conocerla, lo que se consigue a fuerza de contemplar el cielo durante horas de muchas noches.- Así fue cómo yo descubrí la mía, es aquella que esta situada justo encima de aquellas que forman un cuadrado cerca de la osa menor, señaló el sitio y dijo :.-¿La ves?—él asintió, la vio perfectamente , era una estrella muy brillante. -Está tan encendida porque soy feliz a tu lado, cuando estoy triste palidece.

El camionero estuvo observando la estrella atentamente y pensó; hay que ver como es Rosita.- Después ella continuó hablando con entusiasmo.-Otra cosa que he notado es que cuando soy feliz como ahora, el aire es más respirable y hasta  me parece que hasta su aroma es perfurnado.

Ella descubrió en Fernando a un Hombre Hecho y derecho pues en cierta ocasión se lió a puñetazos con tres camioneros que no paraban de mirarlos  y reír a carcajadas. Fue un día en que estaban  comiendo en el restaurante, por suerte intervino Diego porque si no, aquellos tres energúmenos lo matan. Cada lunes y miércoles sentada en su roca Rosita aguardaba impaciente a su gran amor y un día en que Fernando tuvo dificultades en la frontera por causa de una huelga, ella lo esperó hasta que  él, que ya no creía que  estuviese,  la encontró sentadita en su risco y envuelta por las sombras de la noche como si fuera una diosa de la belleza, eran las doce de la noche, el restaurante había cerrado una hora antes y hacia bastante frío, puesto que ya estaba entrando el invierno.

El caso es que estaban enamoradísimos, pero como es natural Fernando nunca se comprometía a nada y ella comprendía que no podía ser de otra forrna, al fin y al cabo tenía que ser realista y conformarse con verlo lo más a menudo posible.

Nuestro amigo estaba eufórico y apenas lo podía disimular, solo le quedaba una letra del camión por pagar,  aunque se guardaba mucho de decirlo,  y pensaba:— Ahora podré ayudar a Rosita y si todo va bien, su padre se cura y deja el tratamiento, tal vez me decida, la saque de la prostitución y me case con ella.

Pero luego empezaba a darle vueltas a la cabeza y se la imaginaba poseída por otros como el tío del Ferrari que siempre se pasaba una noche a la semana con ella, o el joven de la moto Kawasaki que luego presumía entre sus amigos de que la volvía loca. Total que se pasaba el día haciéndose toda clase de conjeturas mientras conducía: — ¿Como voy a casarme con una puta de mierda que se la ha follado medio mundo? ¿Cuantos rabos  de tíos, habrá chupado? ¿Es que acaso no me queda vergüenza ni dignidad? ¿Porque no puedo ser un hombre como los demás e ir con la cabeza muy alta con una mujer decente al lado y unos hijos que no sean unos hijos de puta, de lo que se puedan avergonzar algún día si alguien les cuenta la historia? Claro que no cualquiera sabe la historia de los demás, a lo mejor, el que más presume es el más cornudo. Tal vez tenga más suerte con esta puta que la que tuve con aquella decente.

Y Pensando siempre, lleno de incertidumbres pero trabajando sin descanso pagó su camión pero todo siguió igual, y aunque ayudo económicamente a Rosita, no se decidía a declarar abiertamente su amor a la prostituta ni nada de nada, su vida se fue convirtiendo en  un infierno interior. Puedo asegurar que jamás nadie podría superar el amor tan intenso que se prodigaban, pero de  tanto amor sus existencias eran atormentadas, nadie podrá saber jamás lo que pueden sufrir dos personas que se aman tantísimo y sin embargo sienten que fuerzas extrañas los separan continuamente.

Por eso Fernando conducía sin prestar la debida atenci6n y por eso sufrió aquel aparatoso accidente,  se despistó y se salio de la autopista dándose tan tremendo golpe en la cabeza que estuvo inconsciente durante cuatro días en un hospital de Francia

Cuando recuperó el conocimiento, abandonó el hospital sin siquiera averiguar como y donde estaba su camión, cogió un taxi y se dirigió a España a buscar a Rosita,  Aquel accidente le hizo comprender que en la vida somos muy poca cosa y que el que encuentra el amor de su vida, el que siente lo que él sentía por Rosita no debe mirar el pasado que le puede destrozar el futuro, Ya no dudaría más, en cuanto llegase a España la llenaría de besos y le pediría que fuera su esposa.

¡Pero, amigos míos! El destino es cruel a veces con los que menos lo merecen y cuando llegó al restaurante, la roca estaba solitaria.

Lo primero que pensó fue que tal vez ella estaba con algún cliente, así que entró en el restaurante y pidió una cerveza para hacer tiempo,  inmediatamente se dio cuenta de que algo extraño pasaba,  los camareros y muchos de los que por allí habían no paraban de mirarlo y cuchichear con aire siniestro y reservado. Cuando pasó un rato y Rosita no aparecía, preguntó en voz alta, desafiante: — ¿Se puede saber que pasa aquí? ¿Alguien sabe donde esta Rosita?

Diego, el dueño del establecimiento, se acercó y le dijo: —Por favor, procura tener resignación, tengo que darte una mala noticia. — El buen hombre titubeó y se quedó paralizado un momento. Fernando se enfureció, dio un puñetazo sobre el mostrador y grito como loco:

Por Dios, decidme donde esta ¿Es que le ha pasado algo malo?

Ha muerto,- Dijo alguien,- Hace cuatro días se quedo esperándote y como había nevado murió congelada, al día siguiente la encontró la policía de tráfico, allí, junto a la roca. Se la llevaron a…— No termino la frase, porque Fernando salió corriendo y dando voces gritaba: — ¡¡Ha muerto por mi culpa!! ¡Por mi culpa, porque soy un desgraciado!  ¡Ha muerto por mi culpa, porque soy un cobarde que no supe afrontar la vida!

!Oh Dios mío porque no me matas a mi para poder estar a su lado!

Fernando paso varios días llorando como un niño y cuando llego la  cuarta noche, se dio cuenta que hacia mucho frío,  había una ventana abierta por la que entraba el frío y  un olor insoportable, entonces fue a cerrar aquella ventana,  elevó la vista al firmamento y buscó la estrella de Rosita pero no la encontró, porque aquella estrella, ya no estaba, habia desaparecido para siempre

 

FIN