AÑO NUEVO VIDA NUEVA

Cuando llega un nuevo año, se acostumbra a pensar que será diferente, que la suerte nos va a ser propicia y que todo va a ser maravilloso porque. ! ya nos toca, caramba ¡ Sin embargo los años se suceden cada vez con mayor rapidez, cosa que se presiente a partir de entrar en la mayoría de edad, cuando uno se cree el rey del mambo y que se va a comer el mundo, se saca el carné de conducir y se echa una novia rubia despampanante.

No voy a quejarme de mi suerte en absoluto, (Dios me libre), estoy muy satisfecho de lo que la vida me ha deparado, excluyendo lo de la rubia, que me la sacudí enseguida porque resultó un completo fiasco en todos los sentidos y lo de mi primer coche (de segunda mano, como la rubia,) y que también me salió un completo desastre pues no ganaba para reparaciones y disgustos además de algunos otros fracasillos que es mejor olvidar por su escasa importancia.

En fín, solo hay que mirar hacia atrás para comprobar que uno es una persona afortunada y que si no ha subido al podio de los elegidos tampoco ha sido castigado por ninguna desgracia hasta ahora de las miles que nos acechan en cualquier encrucijada de esta vida. Bueno, boy a contarte una breve historia que con motivo de estas fechas me ha venido a la cabeza, espero sea de tu agrado. Como iba escribiendo, a cierta edad, los años parecen pasar vertiginosamente. Y esta empieza precisamente en año nuevo. Y la titularé:

AÑO NUEVO VIDA NUEVA

Lo había decidido repentinamente y por eso Paula llevaba una pistola de respetable apariencia en el bolso, aunque a decir verdad solo su apariencia era real, porque la había comprado por diez euros en una tienda china y era de plástico, de juguete. Cualquiera que se hubiera acercado a ella podría haber escuchado lo que mascullaba incesantemente. ¡Año nuevo vida nueva! ¡Año nuevo vida nueva ¡ ¡Año nuevo vida nueva ¡ ¡Año nuevo vida nueva!

El que conociese a Paula se habría preguntado porque estaba decidida a dar aquel paso. Paula Martín, no era una persona con excesivos problemas, trabajaba en un banco y ganaba lo suficiente para sus gastos incluyendo la hipoteca del piso.

Lo malo fue que dejó su trabajo y se fue a vivir con un tal Bruno Washington García, que nadie conocía, que aseguraba proceder de un país sudamericano. Sin embargo poco tiempo después, tal individuo como surgió, desapareció, llevándose todo el dinero que ella tenia ahorrado, cerca de doscientos mil euros, sin decirle ahí te quedas guapa, dejándole tan solo un papel en el que le decía:

Paula, perdóname por escapar de esta forma con tu dinero, te engañé, no soy sudamericano, soy un extraterrestre en peligro, he sido avisado de que unos agentes enemigos me han localizado para matarme. Cuando cambien las cosas ya te devolveré el dinero, ahora lo necesito para poder huir pues he de ir muy lejos.

Paula ni siquiera fue a denunciar el hecho a la policía, que seguramente se habrían reído de ella pues… ¿Como fue tan tonta de poner sus ahorros a nombre de ambos, indistintamente?

Ahora agobiada por las deudas, sin saber a quien recurrir puesto que sus padres y sus otros familiares apenas si podían llegar a final de mes, caminaba con la firme decisión de atracar el mismo banco en el que había trabajado y del que sabia que en esa fecha estarían dispuestos seiscientos mil euros (Cien millones de pesetas) para un importante pago, y sabia que lo más fácil de este mundo para conseguir dinero era atracando bancos pues estos disfrutaban de un seguro anti robo y a los empleados se les prohibía rigurosamente que se hicieran los héroes; es más, se les podía sancionar incluso si ofrecían resistencia o intentaban hacer cualquier cosa extraña que pudiera alertar a los atracadores y poner en peligro la vida de personas, tanto de empleados como de clientes.

Lo tenía todo estudiado concienzudamente, se había vestido como si fuera un hombre, el pelo se lo recogió debajo de una boina, se puso gafas de sol, un bigote y cejas postizas que le daban un aspecto irreconocible, y para disimular la voz, ensayó simulando la de hombre, que por cierto le pareció de un personaje famoso de la política actual. Como que no tenía compinche alguno, para huir, decidió arriesgarse un poco, cogeria un taxi o cualquier coche de los que siempre aguardaban delante del banco con el chofer esperando a los señores que acudían continuamente, especialmente a la hora idónea elegida para perpetrar el atraco.

Tan bien le salió todo, que dos meses después decidió probar en otro banco, esta vez en distinta localidad para lo que en tal ocasión primero cambió las matriculas de un coche de alquiler, y solo usó ropa negra de mujer,  y gafas de sol que consideró suficiente para disfrazar su identidad.

El éxito le indujo a volver a repetir y repetir hasta que llegó el día en que se hizo famosa, llamándola en los medios informativos: La viuda.

Un día, en la televisión y demás medios apareció la noticia de la detención de un asesino en serie muy buscado por la policía de varios países.

EL ASESINO EN SERIE LLAMADO EL EXTRATERRESTRE, HA SIDO DETENIDO EN AMERICA

Bruno Washington García, el que conquistaba mujeres adineradas y después las asesinaba robándoles todas las joyas y dinero que podía, si no incluían su nombre en sus cuentas bancarias y todos los bienes que poseían, en cuyo caso,(si accedían,) se limitaba a abandonarlas dejándolas en la ruina y pretextando ser un extraterrestre perseguido por enemigos de otra galaxia, ha sido detenido en América cuando estaba fraguando el asesinato de su décima victima, tras ser reconocido por un policía de tráfico que iba a imponerle una sanción por exceso de velocidad. La detención fue muy difícil, puesto que el supuesto asesino intentó escapar en el coche a gran velocidad cuando advirtió que este le había reconocido. Afortunadamente el policía pudo avisar por radio al resto de agentes en servicio, que pudieron detenerlo después de una accidentada y espectacular persecución por las calles de Los Ángeles, (California,) cuando el vehículo perseguido chocó con un camión en un cruce de calles, al no respetar las señales de los semáforos.

Paula quedó sorprendida ante la noticia, especialmente cuando advirtió que en la fotografía estaba la imagen de otra persona que no era su ex compañero Bruno Washington García. ¿Acaso existía otro Bruno Washington García, que hacia lo mismo que el que ella había conocido, que se apropiaba del dinero de sus amantes? Y lo que era aún peor, las asesinaba si no se lo facilitaban a su nombre. Sea como sea, tenia suerte de estar viva, pues según parecía el Bruno aquel y el suyo tenían malos hábitos. Como que había conseguido una respetable fortuna atracando bancos, desapareció del mundo de la delincuencia y se dedicó a saborear la vida sin dejarse engatusar por ningún otro hombre, ya que había perdido la fe en ellos.

Así fue pasando el tiempo aunque en su mente estaba la imagen de aquel Bruno que de vez en cuando aparecía en la prensa afirmando que era inocente, que si bien aviase relacionado con una millonaria (Que después lo abandonó a su suerte, convencida de sus intenciones,) jamás pasó por su imaginación asesinarla.

Un día le llegó la noticia de que a Bruno lo habían condenado a muerte por el asesinato de diez personas, siendo reconocido por diversos testigos amén de otras pruebas o indicios concluyentes, como eran el que con nadie se relacionaba, nadie lo conocía bien excepto su novia millonaria y aseguraba que se había criado en un pueblo desaparecido por completo hacia dos años por un terremoto en el Salvador. (Sur América).del que él resultó único superviviente por estar en California.

¿ Verdaderamente aquello era muy extraño y como podría ser un error de la ley, Paula empezó a tener remordimientos que no la dejaban ni dormir, no se imaginaba que aquel hombre fuera inocente y ella no se hubiera preocupado lo más mínimo. Tenia que hacer algo porque como no estaba convencida, la muerte de aquella persona la perseguiría durante el resto de sus días.

Tres días después nuestra protagonista ya se encontraba en Los Ángeles de California. En casa de un abogado criminalista que le habían recomendado como el mejor para resolver un caso tan difícil.

-I dice usted que conoció a un Bruno Washington García que le robó todo lo que usted tenia ahorrado y desapareció dejándole una nota en la que le decía que era un extraterrestre en peligro y que tal persona no se parecía al Bruno que está condenado y esperando su ejecución en el corredor de la muerte?

-Así es, el Bruno que yo conocí no se parecía absolutamente en nada a este salvo en el nombre y tal vez en la edad que podría ser aproximada, estoy segura de que los testigos se deben haber equivocado o quizás no lo vieron bien, teniendo en cuenta que todos son amigos de la novia millonaria y que no pudieron tratarlo mucho puesto que apenas fue de quince días esa relación; que este Bruno parece muy reservado y que no se ha presentado ninguna de las otras relaciones anteriores. Yo no puedo afirmar rotundamente que sea inocente pero tanta casualidad me hace dudar y me abruma.

-En ese caso pediremos un aplazamiento de la sentencia al Gobernador de California o al mismo Presidente de los Estados Unidos hasta que se revise el caso aportando todo lo que podamos, incluso tendremos que investigar.

_Bien Señor Cooper, por los gastos no se preocupe, yo me hago cargo de cuanto haga falta.

Okay! Mañana mismo, expondré los nuevos acontecimientos al director de la prisión y al juez y pediré permiso para visitar al acusado.

_¿No podré acompañarle?

-Eso es imposible, ningún testigo puede hablar con el reo, es más, incluso está prohibido mencionar el nombre del benefactor que carga con los gastos por motivos que podrían suscitar sospechas de confabulaciones, presiones u otros problemas jurídicos.

_Casi siete meses después, el abogado había conseguido aplazar la sentencia e investigado uno por uno a todos los testigos, resultando que tal y como se suponía ninguno estaba absolutamente seguro de conocer a Bruno puesto que, o lo habían visto de lejos ,de espaldas semi a oscuras o tan solo unos instantes, haciéndoseles casi imposible su identificación al cien por cien.

Lo cierto es que entre unas investigaciones y otras a Paula se le estaba agotando el dinero, cualquier cosa de detectives abogados y papeleo en Estados Unidos costaba miles y miles de dólares,  por lo que en alguna ocasión Paula estuvo tentada de dejarlo todo, tirar la toalla y que la ley americana resolviera el asunto como mejor pudiera, al fin y al cabo, ya había hecho más de lo que pensaba, pero el abogado la animaba a seguir alegando que todo iba por buen camino y que el caso estaba dando la vuelta . Este caso lo tenemos ganado!—Aseguraba con plena convicción.

Al fin llegó el día del juicio, Paula como principal testigo de la defensa tenia que esperar fuera hasta que la llamaran a declarar, pero desde donde estaba oía  perfectamente como Cooper, el abogado, iba rebatiendo una por una todas las pruebas que había presentado la acusación, dejando el caso listo para que el jurado presentase sus conclusiones que indudablemente eran favorables para el acusado. Ya solo quedaba el testigo principal y era ella que se sentía gozosa por salvar la vida de un inocente y Pensó me he arruinado pero ha valido la pena.

En la expresión del acusado se podía adivinar su estado de suma felicidad pues todos le observaban sonriéndole como dándole a entender que estaban convencidos de su inocencia pues la defensa del famoso letrado había sido aplastante disipando cualquier duda por pequeña que aquella fuera, pero su semblante se oscureció instantáneamente cuando su mirada se cruzó con la de Paula y no pudo contenerse gritando ¿Qué haces aquí maldita puta?  ¿Has venido a hundirme y que me maten? ¡Debí asesinarte como a las otras, hija de puta!

Paula se quedó de piedra, nunca hubiera reconocido a Bruno Washington García, estaba realmente tan cambiado. Antes, apenas cinco años atrás, poseía una esplendida melena y estaba delgado y sin embargo ahora estaba gordo, calvo y una enorme cicatriz le atravesaba el rostro desfigurándoselo, .seguramente como resultado del accidente en el que lo apresaron. Un mes después Bruno era ajusticiado con una inyección letal en la prisión del condado de California y Paula que ya había regresado a España después de Navidad, caminaba  ansiosa con una pistola de plástico en el bolso que parecía de verdad, aunque solo en apariencia pues la había comprado por diez euros en una tienda de chinos, y dispuesta a asaltar un banco y recuperar el dinero mal gastado, mientras mascullaba entre dientes: ¡Año Nuevo vida nueva! ¡Año Nuevo vida nueva! ¡Año Nuevo vida nueva!

FIN