DESCUENTOS

DESCUENTOS

No sé porque será, que al menos en España, abundan las escritoras  poco agraciadas, por no emplear otro calificativo como seria por ejemplo feas o repelentes, sin embargo nunca pensé que conocería a la máxima representación de los adefesios femeninos, en unas tertulias literarias ha las que asistía semanalmente.

Elena Salmeron además de feísima era enigmática pues lo único que hablaba era hola y adiós, pasándose las sesiones callada, casi oculta en un oscuro rincón, sin intervenir nunca para expresar cualquier opinión u objeción a los interesantes coloquios que allí se discernían.

La verdad es que, los demás contertulios fingían ignorarla olímpicamente y nadie le decía ni (por ahí te pudras), lo cual a mi  me resultaba muy violento, sintiendo cierta lástima por este desdén con que la tratábamos.

Un día, ya anochecido, después de la tertulia, llovía torrencialmente y cada cual cojió su paraguas y camino y en un santiamén, tan solo quedamos resguardados en la puerta del local, Elena y yo, que no teníamos paraguas y habíamos decidido esperar  a que escampara. Aquella fue una ocasión insoslayable para entablar una conversación  que casualmente inició ella, exclamando: ¡Valla tiempecito!—A lo que yo respondí sin  excesivo entusiasmo: –Y luego dirán que los embalses están seco. Eso lo hacen para subirnos la factura del agua, menuda es la gente esa.

-Si solo fueran esos, –replicó, irónica, añadiendo:–menuda gente hay en algunos ayuntamientos, que se creen dioses con derecho a humillar a las personas humildes no dejándoles ni respirar a fuerza de sanciones por cualquier tontería dejando en cambio

a los poderosos y a sus familiares o amiguetes  perpetrar gravísimos atentados contra el medio ambiente, destruyendo paisajes, campos y bosques, como ha pasado en todo el litoral mediterráneo, empezando por Marbella, comprando a precios irrisorios a los campesinos para después recalificar los terrenos y construir esos monstruos de cemento.

Aquella conversación resultó del agrado de Elena que: añadió.—

Creo que esto tendrá que terminar algún día, la gente ya se está hartando de tanto pagar impuestos para que cuatro capitostes vivan como marqueses, restregándonos por el morro sus esplendidas mansiones, yates, cochazos y piscinas olímpicas, mientras el obrero se deja la piel trabajando para apenas poder llegar a fin de mes pagando hipotecas escandalosas y malviviendo.

Al poco cesó la lluvia y la invité a que subiera a mi coche aparcado dos esquinas más abajo, acompañándola hasta su domicilio que por cierto me pillaba de paso.

Desde entonces entre la birria y  yo se estableció una amistad notoria que dejó sin aliento a más de dos de la tertulia.

Y como es natural, enseguida  conversamos sobre nuestra afición literaria.

Le puse al corriente sobre todo lo que había escrito tanto de lo publicado como de lo que no conseguí sacar del anonimato.

Realmente me sorprendieron sus ideas, pues si bien se inició con poesía como suelen hacer las feas, enseguida se percató de que entrar en el mercado español es casi imposible a menos que se tenga padrino, seas algo pu…, millonaria, homosexual o criminal celebre, características de las cuales adolecía por completo.

Un día de aquellos, ya lejano, me contó lo siguiente:

Después de arduas reflexiones llegué a la conclusión de que solo me quedaba el recorrer el difícil sendero de los genios, por eso realicé  una serie de escritos que creí sorprenderían al mundo entero. Primero escribí una seudonovela que ponía en tela de juicio a grandes capitalistas como banqueros, gobernantes y gentes de la gran yet, con nombres supuestos claro, repleta de traficantes de armas, de la droga, la trata de blancas y toda clase de vicios y corrupciones, nada nuevo si vamos a mirar como esta actualmente el patio. Aquello era una bomba, pero me la rechazaron tanto en España como en diversos países extranjeros. Entonces ideé otra cosa que incluso patenté y registré en  la sociedad de autores.

Después de aquellas palabras, Elena enmudeció y mirándome  como si adivinase mi curiosidad, esbozó una inquietante sonrisa y  afirmó:– Por hoy ya te he contado suficiente, ya es muy tarde, la semana próxima te seguiré explicando cosas muy interesantes.

Aquella semana no paré de pensar en ella ¿A que diantres llamaba cosas interesantes?

¿Acaso no estaba ya todo inventado  en literatura?

Al fin llegó el día de la tertulia en la que apenas intervine, pues aquel día se habló de los derechos humanos y ya bastante habíamos hablado Elena y yo, aunque en cierto modo el tema fue interesantísimo ya que discurrió especialmente sobre la historia y la literatura de Francia.

Después, ante un par de humeantes cafés, Mi feúcha amiga reanudó la conversación interrumpida la anterior semana.

Siempre se ha dicho y  creído que un descuento era la rebaja del precio que se hace al efectuar una adquisición  en un establecimiento comercial en ofertas, sin embargo yo he descubierto otra serie de descuentos y son los relatos o narraciones que se pueden leer desde el final al principio, no se si me has entendido es como si leyeras desde el futuro hacia el presente en lugar de hacerlo de la forma tradicional desde el pasado al presente o desde el presente al futuro, o sea leyendo el último capitulo como primero y seguir así hasta el primero que seria el ultimo claro que tendría su estrategia para narrar así.

La verdad es que me quede asombrado ante tamaña tontería y no sabiendo como seguir la conversación solo hacerte a preguntar:-¿Y ya has escrito algo con tan original sistema?

–La verdad es que aún estoy indecisa y no sé si empezar con algo parecido a Blancanieves y los siete enanitos o lanzarme a fondo con el Quijote.

— Perdona que te interrumpa….¿No crees que la sociedad de autores pondrá alguna objeción?

–Veo que no me has comprendido en absoluto, yo creo que al escribirlo todo como descuento el contexto seria muy distinto.

_-Indudablemente seria un galimatías irreconocible., dije a punto de soltar una estruendosa carcajada.

Ella debió intuir mi euforia contenida, cuando repuso: Sé que ni tú ni nadie me entiende, lo cual aunque te parezca impropio me anima mucho a proseguir con mis proyectos, nunca un genio fue comprendido por  los necios.

Aquellas palabras no me gustaron nada, nunca nadie me calificó de necio tan directamente, así que  casi le grité:–¡Perdona guapa, me parece que te estas pasando y pretendes que los ríos vallan hacia arriba, cosa que seria muy original pero  imposible a menos que tú lo escribas!

Con los ojos encendidos de ira replicó, mientras se levantaba del asiento:

–Sé que eso de guapa es pura guasa,  y de mi nadie se cachondea, así  que perdone usted por el tiempo que le he hecho perder. Y sin decir ni adiós se fue ante mi sorpresa. – Y a las tertulias, nunca más volvió.

Cinco años después…..Navegando por Internet, en un Chat de escritores la localicé, presumiendo de ser una escritora maldita, rechazada por la critica mercantilizada y politizada compuesta por necios y escritores idiotas,  paniaguados y envidiosos.

Como es natural enseguida se despertó en mí una curiosidad insana, preguntándome que nueva locura se le habría ocurrido.

Así que me disculpé con ella asegurándole que nunca quise ofenderla y me encontraba  afligido por su enfado, afirmando que me sentiría muy complacido si me perdonaba y me devolvía su estimable amistad.

Nuevamente volvimos a vernos y nuevamente nos contamos nuestras cuitas literarias.

Ella me puso al corriente de sus experiencias asombrosas.

Durante estos últimos tiempos he escrito el Quijote y la Divina Comediacon mi sistema restrocpestivo pero no he sido comprendida por la envidia recalcitrante de los críticos y las mafias editoras. Sin embargo tengo en mente una idea nueva que va a ser la que indudablemente me tiene que catapultar  al éxito, de momento no puedo contarte nada  y esta vez no es como en aquella ocasión en que se nos hizo tarde, ahora, el caso es muy diferente ya que estoy gestando una idea que por fuerza a de conmover al mundo, una idea basada en la historia  repleta de mentiras y dolor. Además ahora tengo una fortuna que heredé y puedo autoeditar lo que me plazca.

No quise indagar más sobre sus experimentos, no fuera a enfadarse, pero como antaño mi espíritu otra vez se llenó de inquietud y curiosidad.

Nos despedimos como buenos amigos, aunque antes le aseguré que si tenía algún problema podía contar conmigo.

Gracias, te tendré informado:–afirmó con cierta soberbia, dedicándome una sonrisa enigmática, Giocondiana. Durante más de medio año estuve sin noticias de Elena y aunque fui a su casa no la encontré porque se había  cambiado de domicilio sin dejar sus actuales señas.

Ya daba por pérdida su localización cuando se me ocurrió  buscarla en Internet consiguiendo mis deseos con solo poner su nombre en la barra de búsqueda de mi maravilloso ordenador.

La verdad es que no comprendía por mucho que me lo preguntase, como era que había cogido aquella obsesión casi enfermiza por saber cosas de tan repulsiva mujer. Indudablemente algo me indicaba que no tenia un cerebro normal como cualquier señora de su edad (Sobre cincuenta años).El caso es que de nuevo me encontré con ella citado en un bar,  hablando de lo de siempre, sus cosas, porque las de los demás incluyendo las mías ya no le interesaban en absoluto; el mundo  parecía girar alrededor suyo, según me pareció advertir por su comportamiento altanero hacia todo lo que la rodeaba.

He descubierto que en esta vida la mayoría de las cosas son mentiras, engañosas, fingidas. Los políticos, los negociantes, los amantes, los amigos, los familiares, todos engañan, incluso en el cine, en la literatura, en las artes predomina la falsedad, podría asegurarte que todos somos actores de una gran comedia o tragedia titulada…..¡La vida¡

Nada es verdad, exceptuando extraordinarias excepciones como es el amor de una madre y….. No siempre. Esta certeza me ha inducido a  lanzarme a reescribir algunas grandes obras empezando por La  Biblia, y otros grandes libros sagrados. Indudablemente cada vez que hablaba con Elena la comprendía menos.¿Acaso me encontraba ante una autentica mente genial? En esta ocasión no me atreví a indagar ni expresar mi criterio u opinión sobre el particular, preferí  felicitarla por sus ideas, deseándole mucha suerte esperando que me tuviera informado, asegurándole que ya tenia ganas de leer alguna cosa de lo que escribiese.

Te  prometo que en cuanto escriba mi Biblia tú serás el primer lector de ella.

Cuando cinco meses después cogí el teléfono y oí la voz de Elena creí que ya habría terminado de escribir su Biblia y querría que yo la leyese pero sus palabras no tenían ese

propósito ya que dijo:

Estoy en un grave peligro, necesito a alguien en quien confiar, varias personas me han traicionado y he pensado en ti, debemos vernos donde siempre aunque por mi seguridad iré disfrazada de hombre. Me reconocerás porque llevaré un paquete con varios libros para que tú los leas y me des tu veredicto, estoy aterrada y haré lo que tú digas.

Cuando llegué al bar de la cita, Elena ya se encontraba allí, la reconocí inmediatamente por el grueso paquete que debía envolver los libros, porque de otra forma me habría sido muy difícil ya que estaba vestida de sacerdote y  además de unas gafas negras se había puesto un bigote cosa que aún la hacia más extraña. No recuerdo haber visto nuca a un cura con tal aditamento .El caso es que la  muy birria se había disfrazado de sacerdote

Horripilante.  Pude ver que llevaba los dedos plagados de anillos y como reloj portaba un Rolex de oro.  Con cierto desasosiego dijo:

He descubierto con la ayuda de mi ordenador al que puse un programa  en el que tras escanear los escritos que yo le introducía y  él reescribía, que Dios no existe, que es un invento de hombres ambiciosos, y que si hubiera existido habría sido malo,  vengativo y  despótico, que en cambio el Demonio fue el autentico ser misericordioso y  creador.

No puedo contarte nada más  corro gran peligro de muerte y no puedo fiarme ya de nadie,  he sufrido varios atentados y un día de estos puedo estar muerta. Por favor lee estos libros y aconséjame que debo hacer. Me comunicaré contigo por teléfono. No puedo decirte donde estoy escondida, Dentro de este paquete te cuento todo para que  sepas a que atenerte. Adiós. — Se levantó y se fue, desapareciendo entre el gentío que circulaba por la calle en aquel momento. Dos minutos después cuando ya me disponía a abandonar el bar, llegó la noticia de que un coche había  atropellado a una persona que estaba disfrazada de sacerdote. ¿Y la ha matado?—Pregunté tímidamente. ¡Que va! el falso sacerdote después de perder las gafas y el bigote postizo que llevaba ha salido corriendo y  se ha escapado. El  conductor del automóvil, era un extranjero y se ha quedado perplejo, no comprendiendo nada.

Salí del bar, cauteloso, pensando que alguien podía haber seguido a Elena y mi vida estar también en peligro .Cogí un taxi y le hice dar varias vueltas por la ciudad hasta que quedé convencido de que nadie nos seguía y ya en mi casa lo primero que hice fue abrir el paquete que contenía cinco gruesos libros un de ellos se titulaba: La Biblia según la filosofía lógica. Los otros trataban sobre otras religiones,  también con las mismas palabras. Encima encontré un papel doblado en el que Elena me decía:–He cometido muchos errores en mi vida y uno de ellos, tal vez el más grande ha sido fiarme de las personas. Deseaba ver mis libros editados y pagué por ello un dineral, quería poner en tus manos unas obras corregidas y terminadas correctamente pero alguien en la editorial, no se sabe quien, se ha debido escandalizar del contenido de los originales y ha sido el promotor del movimiento a muerte contra mí. He sufrido varios atentados que por suerte han fallado porque me puse bajo la protección de guardaespaldas, lamentablemente en uno de esos atentados murieron dos y decidí prescindir de ellos, no quiero que por mi culpa muera nadie. Ahora estoy escondida en un lugar muy seguro pero no me atrevo ni a salir .He escrito estos libros con un programa de ordenador que yo misma realicé basándome en cálculos matemáticos y filosóficos sobre la mentira histórica. Ahora comprendo que ya es tarde para rectificar. He dado la orden de destruir los libros pero parece que eso no es posible porque ya están en los almacenes de distribución, registrados en la sociedad de autores y lo peor es que los editores ya se frotan las manos esperando pingues beneficios. Quizás esperan un escándalo o tal vez mi asesinato para redondear el negocio. Espero que leas estos libros y me aconsejes, ya no sé que hacer. Estoy muy arrepentida de haber escrito esas obras. Te incluyo un cheque para tus gastos, dentro de la Biblia.

Efectivamente dentro de la Bibliahabía un cheque conformado por un importante banco de nada menos que de dos millones de euros cheque que pasé a mi cuenta al otro día.  Con tal cantidad podría vivir el resto de mis días, pero más que nada lo cobré pensando que con el lío en que  mi amiga se había metido tal vez seria necesario reservarlo por lo que pudiera ser.

Cuando leí los libros me quedé de piedra .Elena, basándose en sus teorías destrozaba no solo la religión cristiana sino todas las demás,  puesto que donde decía si, ella escribía no, donde decía bueno,  ponía malo, donde había amor ponía odio ,el blanco era negro y todo era así. Aquello era lo más horroroso que  jamás nadie pudo haber escrito nunca.

Durante tres semanas  estuve esperando que me telefonease pero al no recibir ninguna llamada ni noticias decidí investigar por mi cuenta. Me puse en contacto con un amigo que trabaja como comisario en el juzgado y le pregunté si sabia algo de  mi amiga Elena. Diciéndole que había desaparecido y no sabía ni donde vivía.

En el depósito tenemos los restos de una mujer no identificada, parece que fue victima del  incendio de una casa abandonada en las afueras, lejos de la ciudad.

Fui al reconocimiento, pero aquello no se parecía a nada, era imposible reconocer a una persona en aquel revoltijo de carne achicharrada. No puedo reconocer a nadie, lo siento.

Lo extraño,– dijo mi amigo,– es que no era una pordiosera pues iba cargada de joyas carisimas. Cuando me enseñaron las joyas pude ver entre ellas varios anillos de oro y un

Reloj también de oro, de la marca Rolex.

Desde luego podría ser Elena pero como no estaba seguro preferí callar.

Seis días después los distintos medios informativos publicaban la siguiente noticia:

EXTRAÑA SERIE DE INCENDIOS Y ASESINATOS

Una importante editorial y todos sus almacenes de distribución han sido incendiados intencionadamente ya que se encontraban en diferentes localidades. Además, los directores y consejeros de dicha editorial, asesinados cuando se encontraban reunidos. .

Aún no se ha averiguado quien o quienes fueron los autores de aquellos sucesos.

De tan extraordinarios acontecimientos narrados ya han pasado muchos años y yo quemé aquellos terribles libros.

Ahora vivo gastándome el dinero de Elena, de la que nunca más tuve noticias en una isla del Caribe.

Fin

 

Antonio Larrosa © 2010
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