LO VEREMOS

LO VEREMOS

Nunca pensé que llegase este momento, que ante tu cadáver me encontrase solo, cuando ya todos se han ido,  pensando en lo que pudo haber sido y no fue. Tú, querido hermano no quisiste hacerme caso cuando  nos propusieron salir de la mina de carbón “Lo veremos” No sé si podrás leer mis pensamientos, hay quien dice que los muertos lo veis todo y escucháis todo incluso sabéis lo que pensamos los que aún estamos vivos. Si es así no voy a dejar de hablarte con el pensamiento durante un buen rato mientras esté aquí, mientras no lleguen otros. Y lo primero que voy a decirte es que yo tenía razón, debiste hacerme caso, pero claro, tú tenias que defender los derechos de los mineros, luchar por conseguir más protección, mejores sueldos y eso que todos se reían de ti por ser homosexual. Nunca olvidaré cuando te enfrentaste al granaino y sus dos amigos, menos mal que me avisaron a tiempo porque sino allí mismo te hubieran matado a palos, pero con mi ayuda logramos reducirlos.  También recuerdo el día en que salvaste a Fermín de morir aplastado por el ascensor que se precipitó al fondo por haberse roto un cable. Aquellos días todos te felicitaron porque pusiste tu vida en un peligro inminente pues al quitar al compañero de la trayectoria del montacargas casi te aplasta a ti, por tan solo unos milímetros. Nos propusieron ir a trabajar a una mina de uranio donde cobraríamos el doble, pero tú dijiste que no te importaba ganar más que preferías quedarte aquí en La Unión en la mina “ Lo Veremos” por que tenias una misión que cumplir y ya ves yo me fui porque siempre he querido sacar a mis hijos de este oficio que enfermó a nuestro abuelo y a nuestro padre de silicosis, y que murieron demasiado pronto. Aunque tú lo has hecho aún más pronto por que se te cayó toda la mina encima, y nada se pudo hacer por salvarte a ti y a los otros seis más que estabais en la galería catorce.

Si te hubieras venido a la mina de uranio podrías seguir con tus luchas porque allí también falta seguridad, figúrate que solo nos dan una mascarilla de papel que no sirve para nada y que en diez años han muerto veinte compañeros dejando a sus viudas con una triste pensión que apenas les da para comer y lo más inaudito es que los médicos aseguran que esas muertes nada tienen que ver con el trabajo y que no se puede establecer como enfermedad laboral, que son muertes casuales.

Yo mismo ya he empezado a escupir  amarillo y me cuesta respirar pero el médico me ha dicho que si me doy de baja apenas cobraré la décima parte de mi salario y entonces no podría sufragar el gasto de los estudios de arquitectura de Juan y los de medicina de Anselmo, así que no te puedes figurar lo que es mi vida en tales circunstancias, pero tengo que aguantar como sea.

La verdad es que tengo un miedo atroz a que el médico me diagnostique alguna incapacidad. La semana pasada al ir a la revisión le dije que me encontraba muy bien con el medicamento que me había  recetado, aunque fue mentira pues cada día que pasa la salud es peor y me veo muy fatigado al no poder dormir casi pues me asfixio, mucho. No puedes figurarte cuanto te he echado de menos, porque tú siempre me ayudabas en los gastos y  mi mujer Rosa, Se  tuvo que poner a limpiar pisos porque ya me era imposible alcanzar las primas de producción.

Nunca te quise decir nada de mis problemas en los cinco años desde que nos separamos  por no preocuparte pero ahora que sé que me estás escuchando no tengo más alternativa y te lo voy a contar todo aunque en tu estado quizá ya lo sepas. Seguramente ya sabes el problema de Anselmo. Anselmo resulta que se juntó con una enfermera del hospital y esta que conseguía algunas dosis de droga lo inició en ese tenebroso mundo. Como ya te dije se pusieron a vivir amancebados  y cada vez necesitaban más droga, cantidades que la enfermera ya no podía conseguir, así que Anselmo abandonó los estudios y todo cuanto le mandaba lo empleaba en ese vicio que un día lo condujo a la muerte.

Recuerdo que aquel día sonó el teléfono muy temprano y lo cogió Rosa a la que le dijeron a rajatabla: Señora, el cadáver de su hijo está en el depósito forense del hospital Clinico de Barcelona, si no desean hacerse cargo de los restos, nosotros podemos emplearlos para el estudio de la ciencia.

Posiblemente no fue exactamente así como se lo dijeron pero el contexto si fue así y dos meses después Rosa se puso muy mal y falleció, creo que no pudo superar la pena tan grande que le produjo el disgusto.

Cuando fuimos a Barcelona y hablamos con Juan, me dijo que siempre estuvo al corriente de los problemas de su hermano y que lo recriminó en muchas ocasiones diciéndole el sacrificio tan grande que estábamos haciendo su madre y yo para que estudiase pero él, incluso le amenazó si nos decía algo porque le quitaríamos la paga que le enviábamos mensualmente.

Bien, te he contado a grandes rasgos todo lo que ha pasado desde que nos separamos, y solo me resta decirte como van las cosas de Juan. Veras, resulta que conoció a una joven universitaria que estudiaba literatura y letras, una joven de familia media más o menos como nosotros, era a primera vista una buena chica y hace tan solo ocho meses que se casaron justamente, pero embarazada y con un montón de deudas a su espalda, pues aunque Juan ya ha terminado sus estudios se encuentra sin trabajo igual que ella, pues parece que eso de estudiar no es tan estupendo y se necesita un tiempo para que se sitúen. En fin que te voy a contar más, tienen la hipoteca del piso , un piso de los más caros que han encontrado y un automóvil descapotable precioso, cosas ambas que pago yo cada mes agotando mis ultimas reservas de salud pues ya escupo un amarillo muy intenso como los que se van a morir en menos de un año, no se como se las arreglaran cuando yo falte y lo que más mal me sabe es que Sonia la mujer de Juan el otro día me dijo :Según parece pronto tendrá que dejar el trabajo porque me dice su hijo que está usted muy mal de salud, pues antes de que se haga ilusiones tengo que decirle que nosotros no podemos hacernos cargo de un viejo porque la niña que está a punto de nacer ya será un gran problema, así que tendría que ir buscándose un asilo de esos baratos del gobierno.

Y mientras ella eso decía, observe  a Juan que miraba entusiasmado, como si no se hubiera enterado de nada, un partido de fútbol  en el magnifico televisor de plasma de cuarenta y dos pulgadas, que yo también les compre junto con el mobiliario, puesto que la familia de ella no quiso saber nada de gastos alegando que mi hijo era el culpable de haberla embarazado y precipitar el casamiento.

Y eso es todo hermano mío enseguida que te entierre empezaré a prepararme para juntarme contigo y  con mi amada Rosa y mi hijo.

Fin