AUTÉNTICA LEYENDA DEL PRINCIPE AZUL


 

 

 

Hace muchos años, cuando los libros de poesía me conmovían hasta el fondo de! corazón, cuando creía que las musas se paseaban buscando a los escritores por los lugares más tristes y solitarios, como los senderos serpenteantes que solo llegan a los cementerios donde las rosas se marchitan de pena, leí un extraño manuscrito que cayó en mis manos providencialmente.

Acostumbraba en aquel tiempo, a pasear meditando sobre los misterios de la vida, sin más compañía que la de Trisquí, un perro al que tomé gran afecto por tratarse de un anima! sumamente desdichado al que le faltaba una pata y un ojo, resultado de un tremendo accidente de circulación.

Aquella tarde, aunque era verano y hacia un calor  pegajoso. el cielo lucía un color despreciable, un gris ceniciento tan oscuro que parecía sacado de lo más tenebroso del infierno.  Apenas si se podían distinguir los árboles que  había al otro lado del pequeño lago donde las nubes se reflejaban coquetas, en el que refrescaba mis pies, cansados del largo recorrido, que saltando y corriendo con Trisqui, había efectuado.

Recuerdo que, mientras me volvía a calzar las alpargatas, el fiel animal se fue tras unas peñas existentes a unos cincuenta metros y empezó a ladrar como si estuviese peleando con otro perro. Como no obedecía a mis demandas me acerqué a su lado y vi que todo su afán se centraba sobre algo que intentaba desenterrar con gran dificultad, dado que solo poseía una pata delantera y debía emplear también el morro. Al momento me di cuenta de que se trataba de un libro medio enterrado. Aparté al fiel animal y desenterré aquello que parecía más un amasijo de papeles ruinosos; realmente se hallaba en las últimas, ya que tal vez por la humedad o por el tiempo que debió estar enterrado, casi se deshacía al tocarlo.

Con grandes precauciones llevé el libro a casa y me dispuse a echarle una ojeada. Apenas lo abrí, la primera página se me quedó entre las manos, a punto de deshacerse, de tan deteriorada como estaba, además , pude ver que estaba escrito en castellano antiguo, lo que aumentaba las dificultades; el titulo fue lo que me impulsó a tomar las precauciones necesarias para llegar a descubrir lo que allí había escrito, era…

LA VERDADERA LEYENDA DEL PRÍNCIPE AZUL.

Al principio pensé en ir leyendo aquella historia página por página, pero como me encontraba con la dificultad de la escritura, decidí llamar a un amigo aficionado a la fotografía e ir fotografiando una por una las cuatrocientas páginas de que se componía aquel voluminoso ejemplar literario. Fue una solución que me costó un dineral pero certera, porque cuando terminamos de efectuarla del libro sólo quedó un montón de partículas calcinadas, como quedarían un montón de hojas secas después de pisotearlas.

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Después de leer aquel libro con las fotografías numeradas, tal como estaban las hojas del oriqinal. te invito amable lector a saber en este relato abreviado de que trataba…LA VERDADERA LEYENDA DEL PRÍNCIPE AZUL.

Eran los tiempos en que las brujas y las hadas podían alterar las cosas por medio de sus magias negras y blancas. En aquel remoto país de cuyo nombre sólo sé que terminaba en la letra A, iba a nacer un Príncipe. Esta era la tercera vez que la reina iba a dar a luz y por fuerza debería nacer un Príncipe,  en las anteriores ocasiones fueron Princesas y los monarcas ya eran demasiado viejos para intentarlo de nuevo según decían los médicos. Sólo quedaba la solución de recurrir a las hadas o las brujas, pero ni unas ni otras se atrevían a intervenir en tan delicada cuestión, ya que si fracasaban les podía costar la cabeza por más magia que tuvieran.

Al fin, el hada del palacio y la bruja de la colina se pusieron de acuerdo e hicieron un pacto con el Rey proponiendo aunar los dos magias para asegurar al máximo la consecución del nacimiento de un Príncipe heredero, alegando, que en el caso de un improbable fracaso y no pudiendo determinar de quien podía ser la culpa, (puesto que aun no se habían inventado los ordenadores ni los analizadores ultrasónicos ni nada de nada) el castigo para ambas sería cambiarlas de residencia, el hada en la colina con los gatos y demás potingues y la bruja en palacio, que es donde peor se encontraría. Así que mezclaron conjuros y brebajes.

Unos meses después, para alegría de todo el país, nació un Príncipe. Durante muchos días se estuvieron celebrando fiestas y después todo volvió a la normalidad. El Príncipe fue creciendo como crecen todos los niños, sin más problemas que los típicos de esa edad.

Un día, cuando el príncipe tenía catorce años, se cayó del caballo y se hizo una pequeña herida por la que empezó a manar un poco de sangre de un color muy extraño, tanto que los médicos no sabían a que se debía, no obstante, el rey quiso enterarse de si su hijo corría peligro y un sabio, muy sabio, le informó que tal singularidad se debía a las mezclas de magias que le habían hecho antes de nacer. El rey quiso saber más y enfrentó al hada y a la bruja para que le informaran con más detalle del asunto en cuestión.

Tras no pocas presiones sobre ambas, se supo que aquella sangre, entonces azul turquesa, se iría tornando cada vez más azul hasta llegar al azul intenso, en cuyo momento el  Príncipe se hallaría en el máximo esplendor y sería amado por todas las mujeres del mundo, Se volvería tan valiente que no tendría rival y seria temido por todos los hombres, especialmente, por sus enemigos y malhechores. El rey quedó satisfecho ante aquella información y varios años después empezó a comprobar que, en efecto, el príncipe era admirado por cuantos lo veían, llegando su fama al último confín del mundo, sobre todo cuando venció, sin más armas que su espada, a un peligroso dragón que tenía aterrorizado a todo un país vecino, y se comía cada día a varias personas, ante la impotencia de todos ya que ni el ejercito pudo hacer nada, ya lo diezmó con sólo cuatro llamaradas que les lanzó.

En el libro se contaban un sin fin de aventuras asombrosas, emocionantes y arriesgadas, como cunado con la sola fuerza de sus brazos  desvió el curso de un caudaloso rio, evitando que varios pueblos fuesen  alcanzados y destruidos matando a todos sus moradores tanto animales como personas. O cuando él solo se enfrentó a un ejército invasor poniéndolo en fuga, expulsándolo del país. Y no solo su fuerza era infinita, también su sensibilidad romántica era tal que se cuenta que con un solo beso despertó a una bella durmiente que estaba bajo la influencia de un hechizo maligno

Cuenta la leyenda que jamás se conoció hombre tan perfecto, salvo alguna persona que no viene al caso mencionar. Pero un día, sintió deseo de hacer daño a alguien que hasta entonces había sido un amigo sólo porque escribía versos y se había enamorado de una bella joven.  Después, sintió celos de un labrador por que tenía fama de conseguir los  frutos  más esplendidos. Cuenta la historia que en aquella época nuestro Príncipe empezó a desinteresarse por las buenas acciones, que rechazaba ante la sorpresa de cuantos le conocían.

Una noche soñó que mataba a sus padres para poder reinar y cuando se levantó del lecho empezó a pensar en todo lo que le estaba sucediendo, y  en él se inició una nueva etapa de reconsideración de sus insólitos cambios, advirtiendo que al contrario de otros tiempos en que todos querían acercarse a él, ya nadie le pedía un favor, al contrario, le rehuían y el gritaba a las gentes humillándoles, insultando incluso a su guardia personal. Notaba que  algo le inducía al mal, y el sueño en el que mataba a sus padres casi le parecía real y lógico Por eso fue a ver a la Bruja y al Ada que le respondieron: Tú sangre  esta cambiando, ya es de un color  azul muy oscuro y cuando se vuelva negra serás el ser más dañino del Universo, matarás y cometerás los crímenes más horrendos solo por placer, y  no se evitarán porque serás tan fuerte que nadie podrá aniquilarte.-

El Príncipe se quedo meditando un instante y preguntó: ¿Entonces seré como un diablo o algo así, no? ¿Y decís que nada podrá matarme?

La Brujay el Ada se retiraron a un rincón y consultaron unos viejos libros, después de un buen rato se acercaron al Príncipe y le informaron de lo que había preguntado.

Solo hay una cosa que puede matarte, el mar, y  eso si tú te entregas a él voluntariamente con esa intención, pues si no es por tu voluntad, ni el mar podrá contigo.

El Príncipe se fue pensativo, aún  sentía deseos contradictorios,.comprobó que su sangre aún era azul,  un azul muy oscuro, pero aún  azul. Tal vez dentro de poco seria negra, el mundo sería un Infierno y él ya no pensaría en nada más que en hacer el mal; seguramente mataría a sus padres, posiblemente mandaría destripar a sus enemigos, después a sus amigos, y quien sabe, terminaría matando niños para satisfacer su apetito o  diversión,  nadie podría matarle, acabaría por destruir el mundo para disfrutar con el dantesco espectáculo de ver morir atrozmente  a todo cuanto existiera sobre el planeta

Pero aún  estaba en un periodo de transición, todavía podía discernir entre lo malo y lo bueno, no debía pensarlo más. La lucha que se estaba librando dentro de él era encarnizada.

El tiempo corría en contra de su voluntad, aquellas fuerzas contrarias pugnaban dentro de su interior intentando dominarle en un sentido u otro. Volvió a pincharse otra vez  y vio como el color  de aquella gota de sangre ya casi era  tan intensamente oscuro que apenas se podía adivinar el azul.  Al fin tomó una decisión; se puso a caminar y se metió en el mar poco a poco, muy despacio, y  al notar que se ahogaba sintió por un momento la flaqueza de salvarse, pero su lado bueno  pudo más y venció al malo y no volvió a salir.. Y cuenta la leyenda que. «La sangre del Príncipe se mezcló con  agua de todos los mares y por eso, el mar es azul.

 

FIN