EL NECTAR DE LA VIDA

EL NECTAR DELA VIDA

 

 

Se moría irremisiblemente. Todo cuanto se hizo para combatir el cáncer que padecía Isabel González, fue inútil.  Aquel cuerpo escultural en poco más de dos meses se había convertido en un espectro de menos de cuarenta quilos. Sus ojos, antes brillantes, habían palidecido y su cabellera de color negro azabache había desaparecido, dejando una calva que daba a su rostro un aspecto macabro.

A su lado, junto a la cama, su novio el doctor Antonio Serra se estrujaba las manos en un gesto de desesperación e impotencia, a la vez que intentaba con atroz esfuerzo mitigar los últimos momentos de la vida de su amada con cariñosas palabras de aliento.

 

Presintiendo la proximidad de la muerte, ella, ahogando el intenso dolor que oprimía sus vísceras, con voz apagada y los ojos repletos de lágrimas susurró: -Antonio, vida mía, que lástima que me vaya a morir sin haber disfrutado del amor… Sin conocer los placeres del sexo…

Antonio no comprendía como en estado moribundo podía hablar de placeres en aquellos términos, y pensó: -Está delirando-.

Pero ella le suplicó: -Por favor Antonio, no permitas que muera sin saber lo que es eso, aunque no lo resista, deseo conocer el amor.

-¿De veras lo deseas tanto? -le preguntó convencido que sufría  un delirio pre-mortem.

Pero ella le volvió a implorar suplicante: -!Por favor, no me prives de mi último deseo, hazme el amor…

El no podía creer lo que sucedía. Su mente cansada por tantos días sin apenas dormir por estar junto a ella, no discernía correctamente y todo le parecía irreal, como si se encontrase en un estado de alucinamiento. Quizá por eso mismo dirigió sus pasos hacia la puerta y la cerró para evitar ser sorprendido.

– Deseo sentir todo tu cuerpo… El contacto de tu piel y tus besos… -dijo ella, con un susurro de voz.

-Se va a morir de un momento a otro. -Pensó Antonio mientras se desnudaba-. No puedo negarle su último deseo. Además estamos en una habitación privada, es de noche y a estas horas no acudiría ni una enfermera si no se la llama.

Y cuando apenas habían iniciado el juego amoroso, su sorpresa aún fue mayor cuando ella le susurró al oído las siguientes palabras: -Amor mío,. ¡Qué feliz me haces!. Ya no siento el dolor,  sólo el placer que tú me das….

Terminado el juego amoroso se quedaron fundidos en un largo abrazo, mientras se prodigaban las más tiernas frases de cariño.

Después, ella, recobró el brillo de sus ojos. La respiración volvió a ser normal y en todo su rostro se apreciaron signos evidentes de gran mejoría. ! Algo sorprendente!

Antonio no creía lo que veía. SIn duda se trataba de una mejoría transitoria. Y aún se sorprendió más, cuando ella gritando feliz le dijo: -iQué bíen me encuentro! ¡Tengo un apetito que me comería un elefante! Aquel día Isabel sanó por completo y los especialistas del hospital no daban crédito a lo que veían. Se le practicaron análisis y pruebas comprobando que el cáncer había desaparecido como por arte de magia.

Dos meses después, completamente curada se casó con Antonio.

Nada dijeron de lo acontecido y la vida fue transcurriendo sin mayores problemas hasta que un día Rosí, la hermana de Isabel, enfermó de SIDA. Pronto el estado de la joven se agravó de tal forma que hubo de ser internada en el hospital donde trabajaba Antonio. Cuando Rosi llegó al límite y su vida la abandonaba, Isabel dijo a su marido: – Sólo nosotros dos sabemos el poder que tienes y no podemos permitir que mi hermana muera sin que tú la cures, lo mismo que ami me curaste. Sólo le quedan unos días de vida, he hablado con ella y está dispuesta. Su marido también lo sabe y accede.

-¿iPero estás loca!?. ¿Cómo puedes pretender tal barbaridad? No está probado que hacer el amor cure a nadie… Lo tuyo fue algo raro y nada más. Yo no tengo ningún poder. ¡Eso son tonterías!.

-Pues aunque no esté probado, tendrás que intentarlo. Es la única esperanza que le queda… ¡Hazlo por mí!. Si ella se muere sin intentarlo, me volveré loca.

No hubo forma de disuadir a Isabel. Estaba completamente segura del poder que emanaba de su marido y Rosi tenia las horas contadas.

Aquella noche Antonio fue al cuarto de su cuñada y tras una breve conversación se puso a hacer el amor con ella. Pero esta vez no cerró la puerta y los gemidos alertaron a las enfermeras y médicos de guardia, que de inmediato entraron en la habitación y viendo que doctor y a la enferma parecían estar ausentes de la realidad, salieron de la habitación. Estaban comentando la insólita actuación del doctor cuando este apareció y con voz trémula les dijo: -Puedo asegurarles que no es lo que ustedes piensan. Les aseguro que es un nuevo método de cura y que podrán comprobar que Isabel está completamente curada. La dirección del Hospital, tras innumerables pruebas comprobó que realmente Isabel había sanado y no quedaban vestigios de la enfermedad, llegando a la conclusión  de que el semen del doctor podía curar instantáneamente todas las enfermedades conocidas. Lo más insólito era que en las pruebas se puso de manifiesto que el doctor casi era estéril ya que el semen contenía una irrisoria cantidad de espermatozoides. Se procedieron a realizar pruebas con pacientes femeninos en estado comatoso desahuciados, tras el consentimiento de los familiares y prometiendo guardar el más estricto secreto. Estos experimentos duraron dos años y encontraron una fórmula en que con un 10% de semen se hacían unos inyectables que si bien no curaban de inmediato, si experimentaban una asombrosa mejoría.

Al doctor se le internó en unos laboratorios secretos y si bien en un principio disfrutaba con un ramillete de bellas jovencitas que pasaban a diario por su aposento, pronto empezó a decaer y deseaba que aquello terminara cuanto antes.

Un día logró burlar la guardia que tenía permanentemente y adueñándose de un automóvil se lanzó carretera adelante tratando de alejarse lo más pronto posible de aquella pesadilla. Llevaba unos cuantos kilómetros recorridos cuando en una curva cerrada colisionó con una moto de gran cilindrada, quedando sus ocupantes tirados sobre el asfalto. Se trataba de una pareja joven; ella se había fracturado una pierna y además perdía giran cantidad de sanqre. Sin duda, moriría en unos pocos minutos. El joven estaba inconsciente, pero no se le apreciaba ninguna herida de gravedad. Antonio, aturdido, sólo pensó en una manera de salvara la muchacha y no se lo pensó dos veces. En un santiamén la desnudó y procedió a “la cura” milagrosa.

Pero he aquí, que unos periodistas se detuvieron y de inmediato procedieron a tomar fotografías y al día siguiente fue noticia mundial. Una noticia que levantó innumerables críticas y una de las más importantes fue la de Iglesia que aseguraba que tales cosas eran manipulaciones del mismo diablo.

Pero los resultados estaban allí, miles de personas se habían curado con aquellos métodos y pronto los detractores fueron olvidados hasta que un día…

Una tremenda noticia sacudió el ánimo aletargado de todos los ciudadanos del mundo.

En la conferencia de Paz que se celebraba había estallado un potente artefacto derribando el edificio y sepultando a todos cuantos allí se encontraban, ignorándose si entre las victimas se encontraban los más altos mandatarios del planeta.

Al Gran Hospital llegó un helicóptero procedente del aeropuerto con la orden secreta de trasladar al famoso doctor a un avión especial con rumbo desconocido.

Varias horas después Antonio llegó a un área secreta y se le informó que estaban internados superviventes de la conferencia de Paz, entre los que se encontraban varios altos cargos, que su estado era gravísimo y que tenía que ponerse a trabajar de inmediato para intentar salvar al máximo número posible.

-Pero, pero..Atinó á decir el Doctor- Yo sólo curo haciendo el amor y..

-Ah!. No se preocupe. En el amor todo está permitido y nadie pondrá reparos en salvar  su vida.

La actuación de Antonio fue secretísima, y nunca se sabrá porqué motivo estalló el avión, en el cual regresaba nuestro amigo el Doctor a España.

Sólo me resta decir que pocos días después  de morir el doctor de esta historia, en el gran Hospital nacía un hijo suyo.

¿El poder de su padre lo habría heredado?  Solo es cuestión de esperar unos años.

 

FIN