¡¡SILENCIO!! ¡¡SE VIVE!!

SILENCIO SE VIVE

El ruido ha llegado a un nivel intolerable y hay que tomar medidas excepcionales.  Yo, como responsable del bienestar humano mundial, Soberano y Presidente internacional, he sido informado por el comité global de salud y medio ambiente del planeta de que tras profundos estudios, experimentos y deliberaciones, se ha comprobado que el ruido infernal a que estamos sometidos es el principal culpable del inusitado aumento de todo tipo de enfermedades, tanto de tipo orgánico como psicológico, y se me ha instado a crear un cuerpo policial especial, cuyo único objetivo será perseguir y sancionar con todo el peso de la ley a todo aquel que incumpla las normas que en breve entraran en vigor en cuanto sean aprobadas por el senado de los estados globales del planeta.

Efectivamente, las enfermedades graves, coronarias, neurológicas, oncológicas y de toda índole habían experimentado un aumento alarmante y rara era la familia que no contara con uno o dos miembros afectados por alguna de ellas.

Después de exponer el problema a través de todos los medios informativos, el sumo Soberano y Presidente del planeta Tierra, la respuesta fue general, pues en todas partes las gentes discutían animadamente tal cuestión, y cada cual opinaba según su criterio.

–Yo estoy seguro de que el Soberano Hassam Chanchian Fernández, pondrá cada cosa en su lugar como siempre ha hecho (argumentaba un hombre sudamericano a otro de origen africano, dos residentes de los cien millones de extranjeros afincados en España; a lo que el otro añadía:

–Tienes mucha razón, desde que este Soberano fue elegido se han conseguido grandes logros sociales, es el mejor Presidente de la historia.

Parecidas conversaciones eran normales en todo el mundo.

Indudablemente, la inmensa mayoría de las personas de cualquier latitud pensaba lo mismo, ya que mucho se había avanzado, como por ejemplo cuando se aprobó la nueva definición de la palabra nación con solo unas escuetas palabras que decían: Desde este día el parlamento y la firma del Supremo Soberano y Presidente Internacional establecen que una nación es una persona; por tanto, todo ser humano de cualquier edad, raza, religión, lengua costumbres e ideas será considerado como una nación completa, indivisible, verdadera e indiscutible con todas las obligaciones y derechos constituidos sin ninguna excepción ni privilegio sobre sus semejantes de todo el planeta. Y no solo fue esa la mejora impuesta por Hassam, también declaró en un real decreto otras como: Nadie tiene derecho a tener servidumbre, chofer, criados, etc. (esclavos sumergidos) a menos que aquel, esté impedido totalmente, así que desde este momento se han acabado las señoras gandulas, y los haraganes y mangantes espabilados.

Nadie podrá humillar a otros porque todos somos iguales a los ojos de Dios, se acabaron las clases privilegiadas, solo habrá las diferencias habituales en el ejercito y en el trabajo, pues es lógico que haya diferentes cargos en el gobierno del mundo y en la industria.

Queda anulada la pobreza porque para eso toda la riqueza será repartida.

Pese a estas leyes y otras similares había personas, sobre todo las de alcurnia histórica que se revelaban y era muy difícil controlarlas. Las mafias y el terrorismo siguieron imperando.

Pero volvamos a la cuestión primordial de este relato, con lo dicho solo quise dar una idea de cómo era este Soberano del siglo XXII.

Apenas un mes después, salió a la luz la (LEY DEL SILENCIO), que fue difundida por los cinco continentes para que todo el mundo la conociera.

De inmediato empezaron a actuar los policías inspectores designados para tal cometido, iniciándose millones de diligencias para corregir los altos niveles de ruido.

Primero empezaron sancionando a las discotecas y locales que producían ruidos molestos, los automóviles, los aviones, en fin, lo clásico. Pero tales medidas al sumo mandatario y a sus asesores pronto les resultaron insuficientes, quizá porque casi nadie hacia caso, tal vez porque el mundo es demasiado grande para poder controlarlo desde un órgano único, o posiblemente porque la opinión publica presionaba excesivamente. El caso es que tras varias reuniones a escala mundial se acordó entre el gobierno y los estamentos médicos qué la ley era muy débil y había que reforzarla, así que Hassan firmó un decreto en el que se comprometía a combatir ruido hasta sus últimas consecuencias.

–Todo el mundo sabe que no me gusta dejar las cosas a medias, que soy un perfeccionista por eso y por el bien de la humanidad hay que conseguir el silencio total y como decía antiguamente: ¡No quiero oír ni una mosca!

A las sanciones a escala mundial, enseguida se sumaron por un lado, las denuncias de particulares que protestaban de todo, del ruido que hacían los del botellón, los recogedores de basura, los vecinos, los ascensores por la noche etc. etc. Por otro lado protestaban personas que se sentían discriminadas por el diferente trato que recibían los famosos o los de siempre, y como consecuencia, el emperador del planeta, un día ante las cámaras de televisión, afirmó con rotundidad:- Puedo asegurar y aseguro que voy a reforzar la vigilancia sobre los ruidos, la sanciones van a ser excepcionales, no voy a permitir ni el mínimo ruidito molesto en ninguna parte por leve que sea, lo haga quien lo haga; queda todo el mundo avisado, así que espero que la próximas medidas a adoptar sean suficientes y del agrado de todos. No se puede permitir que un mercado, un restaurante, un bar o cualquier lugar, más parezca un gallinero que un sitio con seres civilizados.

Como dijo, así fue, millones de policías anti ruido sancionaban a diestro y siniestro con fuerte sanciones a todo aquel que originase cualquier ruido, cada vez más nimio, como por ejemplo reir en el cine o en el teatro ante una escena cómica, gritar en el fútbol o cualquier otro deporte, o como poner la televisión o la radio con el volumen audible desde una habitación contigua después de las cinco de la tarde.

Por eso en los televisores y receptores de radio se pusieron de moda los auriculares, se suprimieron las escenas cómicas en el teatro y el cine llegándose a prohibir los programas hilarantes.

Se prohibieron los automóviles con motor de explosión permitiéndose la adaptación de motores eléctricos homologados, aunque dejaban bastante que desear.

En otra etapa se llegó a prohibir la música con altavoces en bailes y discotecas teniendo que eliminarse la música en directo adoptándose los auriculares en todas partes.

Y aunque parezca mentira, tales medidas pronto produjeron efectos positivos sobre la salud pues como si de un milagro se tratase las personas enfermas iniciaron una clara etapa de sanamiento al menos de alivio en la sintomatología de enfermedades consideradas incurables y hasta letales a corto plazo.

Estos resultados animaron a la clase médica a exigir al Emperador más contundencia en la represión al infractor llegándose a proponer la supresión de los aviones por el estruendo que producían al despegar o volar sobre poblaciones, y las explosiones de petardos, bombas y armas del ejercito, aunque se llegó a permitir el uso de sirenas de bomberos, ambulancias y policía en casos muy concretos.

Parecía que todo había llegado a un límite aceptable, sin embargo pronto en los mercados, en lo lugares concurridos y hasta en los templos de oración el ruido fue creciendo. Los aviones siguieron molestando con su estruendo y de nuevo tuvieron que revisar la situación.

–Nos hemos dormido sobre los laureles, así que no tengo más remedio que apretar los tornillos de la las Leyes del Silencio. En primer lugar los aviones tendrán que modificar sus motores en un plazo improrrogable de un año y los demás infractores serán sancionados con mas severidad y si son reincidentes, encarcelados un mínimo de un mes y un máximo de dos años según los varemos establecidos.

Todo el mundo puso el grito en el cielo, especialmente la industria aeronáutica.

_No nos queda más remedio que investigar algún sistema para eliminar el ruido de los motores- Afirmó el responsable de la más importante compañía aérea del mundo.

–Eso es impensable– aseguró un ingeniero, añadiendo eso es tan difícil como que un elefante cante opera.

–Pues ustedes los ingenieros tienen que encontrar la solución si no quieren quedarse en paro. — Sentenció el responsable de otra de las más importantes compañías aéreas.

Los ingenieros se pusieron a estudiar el problema exhaustivamente y en menos de tres mese presentaron un sistema que anulaba el estruendo de los motores sin hacer ninguna modificación en ellos: Todos los invitados quedaron sorprendidísimos cuando vieron despegar y volar a un enorme avión de pasajeros en el mayor silencio.

El invento está basado en un principio físico: una energía anula a otra si es de igual potencia y contraria. Hemos construido un aparato que produce exactamente el mismo ruido que los motores pero cuya frecuencia esta desfasada ciento ochenta grados, exactamente la contraria y de igual amplitud. Este ingenio podrá asimismo aplicarse en otros campos como por ejemplo para elimina el ruido del viento, el de las olas y cualquier ruido imaginable. El asombroso invento fue inmediatamente incorporado de forma obligatoria en mercados, bares, automóviles, etc.

Lo malo es que la gente para entenderse tenía que escribir sobre unas pizarritas que el gobierno del planeta distribuyó gratuitamente a todas las naciones o personas.

Entonces si que se podía decir que se había extinguido el ruido, las personas enfermas recuperaban la salud y todo parecía haber llegado a solucionarse, pero…

El pero fue que en los domicilios particulares el invento era inviable por su carestía y los bebés como es natural lloraban de día y de noche. Entonces se llegó a presentar un nuevo proyecto con dos opciones, o se recluían a los niños en asilos especiales o se les cortaba la lengua.

Por eso huí con mis niños a esta isla desierta, donde oigo el canto de los pájaros el susurro de la brisa y el murmullo de las olas y lo más sorprendente es que ni nos hemos constipado.

Fin

 

Antonio Larrosa © 2010
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