VUELVE A CASA POR NAVIDAD
Llegó a su casa emanando una sorprendente euforia por todos los poros de la epidermis. Le habían concedido un largo permiso de tres semanas por dos motivos; primero porque días después eran las fiestas de Navidad y segundo, su joven esposa Vanesa había dado a luz hacia dos meses, a un niño al que deseaba ver fehacientemente.
El niño era hermosísimo, al nacer pesaba casi cinco kilos y lucía una espléndida cabellera rubia, además de unos radiantes ojos azules como su madre, la más bella mujer de Barcelona…. seguramente del Mundo, según aseguraba Carlos con evidente orgullo en el cuartel donde cumplía el servicio militar.
Se puede afirmar rotundamente que nadie podría ser más feliz que aquella pareja de enamorados. Durante aquellos días inolvidables para Carlos y Vanesa, él especialmente, se mostró proverbialmente animado y cariñoso, aspectos estos raros ya que nunca fue muy comunicativo, más bien era serio y poco dado a fiestas y juergas de ningún tipo.
Durante aquellos días, nuestro amigo cambió completamente. Apenas amanecía, se desperezaba y preparaba un suculento desayuno para Vanesa y las correspondientes papillas para el pequeño. Entre bromas y risas los hacía levantar para ir a pasear por las cercanías, parándose en cualquier granja a tomar algo calentito para reponer fuerzas. Algunas veces, a bordo de su moto, los llevaba al rompeolas para disfrutar de la vista del mar y de una espléndida mariscada cosa que a ella le encantaba, aunque también a ver museos, atracciones, al Tibidabo, etc. Después, por las tardes, iban de visita a casa de algún que otro amigo o familiar donde cantaban villancicos con estruendosa algarabía.
Nadie comprendía tan extraordinario cambio operado por Carlos, ni sus padres, ni sus hermanos, ni sus amigos: Quizás en el servicio militar se ha transformado o tal vez el nacimiento de su hijo sea el motivo. La verdad es que parece otro, se decían.
La Nochebuena fue fabulosa; en aquella ocasión, Carlos invitó a toda la familia para que se celebrasen en su casa. Y mientras afuera nevaba copiosamente, ellos cantaban hermosos villancicos ¡AIe, ale, ale…, la Marimorena…, ale, ale, ale, que es la Nochebuena! a la vez que comían turrones y bebían licores con mesura De pronto, en medio de tan alegre celebración, el padre de Carlos que en aquellos momentos apartaba un periódico del sofá para sentarse, exclamó al ver casualmente una noticia:
-Mirad, aquí dice que un soldado del cuartel de Carlos se ha matado cuando iba de permiso a celebrar las fiestas deNavidad. Falta un trozo de periódico, seguramente en donde debía explicar las circunstancias y el nombre del soldado. Quizás tú lo conocías -dijo a su hijo Carlos.
-Probablemente no, dado que en ese cuartel somos varios miles de soldados.
-Sus familiares deben de estar desechos -supuso otro familiar.
-Y en tan renombradas fechas… -dijo con amargura un hermano de Vanesa.
-¡Yo me volvería loca o me moriría de pena!, aseguró la madre de Carlos.
-Pues yo -dijo Carlos,– Creo que si me sucediera una cosa así, nadie debería sufrir lo más mínimo, puesto que como nunca he hecho nada malo a nadie y creo en Dios, segurísimo que estaría en el cielo. Además -prosiguió afirmando-, si a mí me sucediera algo así, deberíais estar contentos puesto que yo le diría a San Pedro que cuando llegara alguno de vosotros abriera todas las puertas del Cielo, porque sois las mejores personas que he conocido.
Bueno -dijo el padre de Vanesa-. A ver si ahora se va a malograr la fiesta… ¡Vamos a seguir cantando…
“La virgen estaba lavando y tendiendo en un romero, los angelitos cantando y el romero floreciendo.
¡Alegría, alegría, alegría!, alegría con sumo placer, que ha nacido el niño Dios en un portal de Belén.”
Tras la canción interpretada por el padre de Vanesa, se cantaron muchas más, hasta que poco a poco fue encendiéndose el nuevo día; el dia de Navidad, que pasaron muy felices. Las mujeres, mientras los hombres discutían de fútbol o política, prepararon una estupenda comida a baso de arroz con pavo y después del almuerzo salieron al jardín donde se hicieron numerosas fotografías, ya que la nieve caída durante toda la noche daba un encanto especial al entorno y disfrutaron como niños haciendo un muñeco de nieve.
Las tres semanas del permiso de Carlos fueron igual de gozosas pues nuestro soldado estuvo siempre junto a la familia especialmente su esposa e hijo.
Y corno todo llega en esta vida, llegó el momento de regresar al cuartel. Carlos partió en la moto y sus familiares, tras recomendarle prudencia en la carretera, volvieron a casa, donde les esperaba una desagradable sorpresa; se trataba de un telegrama del ejército en el que les comunicaban la muerte de Carlos, acaecida cuando este salía del cuartel para disfrutar del permiso. El telegrama llevaba fecha de tres semanas atrás y en él les suplicaban que se pusieran en contacto con las autoridades para proceder al entierro.
- ¡Esto debe de ser una broma de mal gusto!!-exclamó indignado el padre de Carlos, mientras teléfono en mano marcaba los números del cuartel.-No es ni broma ni equivocación, lamentablemente su hijo, tal vez por las prisas, salió del cuartel sin la mínima precaución y fue arrollado al chocar su moto contra un camión del ejercito que en aquel momento se disponía a entrar en el recinto…
-No diga tonterías! – le cortó-. Mi hijo ha estado pasando estas fiestas con nosotros y acabamos de verlo partir hacía el cuartel montado en su moto, que por cierto no tiene ni un rasguño..
-No comprendo su obstinación, señor. Le aseguro que su hijo está muerto en el depósito de esta ciudad; Indudablemente,por lo que usted dice, aquí existe alguna confusión; confusión harto extraña si añadimos que, como ustedes no se ponían en contacto con nosotros, intentamos telefonear y hasta pedimos la colaboración de la Guardia civil, la cual nos informó que ni su domicilio, ni en el de los demás familiares había nadie, ni sus vecinos sabían donde podrían encontrarse.
Ante tan extrañas circunstancias, los familiares de Carlos esperaron que cuando este llegara al cuartel les llamase corno era costumbre. Pero no fue así y empezaron a preocuparse, preocupación que se hizo alarmante cuando llegó uno de los familiares que traía reveladas las fotografías que se hicieron el día de Navidad y posteriores observando que Carlos no estaba en ninguna, pese a haberse fotografiado en varias.Y por si poco fuera el misterio, nueve meses después, Vanesa tuvo otro niño.
FIN