Hace algún tiempo leí en un periódico que la
inteligencia y los sentimientos se habían desarrollado en el ser humano por
evolución.
La teoría se basaba en que el ser humano duerme
placidamente sin ningún temor un promedio de ocho horas diarias, no como el
resto de los animales que lo hacen menos tiempo y siempre con el miedo a ser
atacados por otros animales depredadores.
Tal hipótesis no me pareció suficientemente consistente
como para cambiar mis convicciones con respecto a mis costumbres religiosas
pues siempre he admitido que la inteligencia era un don Divino, un legado de
Dios al hombre, ser hecho a semejanza suya.
Pasado algún tiempo mis ideas empezaron a tambalearse
cuando en otro periódico se difundía un articulo en el que dos prestigiosos
neurocientíficos, Francis Crick y James D. Watsón, desvelaron la estructura
molecular de la vida y su teoría de la doble hélice recibiendo en el año
1962 el premio Nóbel de fisiología o medicina que compartieron con Maurice
Wilkins.
Francis Krick, en 1979 afirmó en la revista Scientific
American que había indicios científicos de que la conciencia era algo
mecánico y no de origen divino y que pronto probaría con las investigaciones
que estaba desarrollando, la certeza de sus afirmaciones. En 1994 en un
libro que tituló:--( La búsqueda científica del alma,) afirmaba: Usted, sus
placeres, penas, ambiciones y recuerdos, así como sus sentimientos y libre
albedrío, no son nada más que el comportamiento de un enorme conjunto de
células nerviosas y de las moléculas a ellas asociadas. Después de aquellas
declaraciones, colaboró con otros científicos, experimentando con animales,
consiguiendo aislar una parte del cerebro que detecta la percepción
consciente o condicionamiento de huella, una parte que al suprimirse deja al
sujeto desprovisto de sus reacciones psicológicas.
Tras innumerables experimentos incomprensibles para una
persona de nivel medio, terminó afirmando que hay una población especial de
neuronas en el cerebro humano que median en la conciencia; que cuerpo y
mente son problemas gemelos que demuestran que no existe vida después de la
vida.
El conocimiento del resultado de estas investigaciones,
me produjo tal incertidumbre y frustración que durante varios días el
apetito y las ganas de dormir me abandonaron con el consiguiente riesgo para
mi salud.
En mi mente prevalecía la idea de que no era admisible
la inexistencia de Dios y continuamente me preguntaba: ¿Cómo es posible que
yo y millones de seres humanos hayamos sacrificado la vida por un engaño?
Observando a los demás sacerdotes de la ciudad me di
cuenta de que no debían haber leído el articulo ya que su comportamiento era
totalmente normal y en ninguno pude vislumbrar el menor desfallecimiento,
así que pregunté al padre Damián, más veterano y me respondió: -Si que he
leído esa idiotez y créeme nada de eso demuestra nada, solo son cosas de
personas manipuladas por el mismo Satanás.
A estas consideraciones respondí algo molesto: -Pero
como puede usted decir que eso son idioteces, si es un trabajo científico
que han desarrollado y probado varios premios Nóbel?
El Padre Damián me miró con enojo, meneó la cabeza con
gesto desaprobatorio y afirmó tajante: --Los caminos del Diablo son
imprevisibles y por su culpa cada día las iglesias están más vacías, hay
menos creyentes, el egoísmo desmesurado y la falta de fe están dañando la
religión y se resienten además, la esperanza y la caridad. ¡La fe! Nuestra
mayor fuerza se basa en ella. Muchos han sido los que apoyándose en teorías
más o menos científicas han sembrado confusión y discordia, como Darwin que
afirmó que el hombre descendía del mono.
Los razonamientos del padre Damián, apenas aliviaron el
desasosiego que las dudas me producían, así que inicié una serie de
contactos entre familiares y conocidos explicándoles mi gran problema, con
resultado de agravamiento, pues al hacerles participes de tales conjeturas
ellos también se sumaban al problema que empezó a crecer en cadena.
Sin duda al actuar como lo había hecho, me sentía
manipulado, como si estuviese haciendo de representante del mismo infierno,
sembrando la semilla de la duda entre las personas de mi entorno que a su
vez hacían lo mismo en el suyo, entonces decidí buscar otros derroteros y
ocultando mi personalidad, contacté con sectas tales como los Rosacruces y
otras análogas, con el resultado de descubrir que todas sin excepción solo
perseguían hacerse de mi dinero.
Fue por aquellos tiempos cuando conocí a Javier el cual
me dijo:
¿Que opinas de las misas Satánicas y todas esas cosas?
-No sé que decirte, solo conozco el tema de oídas.
-Pues si te parece el sábado próximo hay una en una
mansión que conozco.
-Tengo entendido que eso está muy restringido y es
difícil colarse.
-No hay problema te puedo meter allí como aspirante
amigo.
Acordamos ir al lugar y aquel sábado a bordo de su
automóvil nos dirigimos a una señorial mansión situada a unos ochenta
kilómetros de la ciudad. Ya en el lugar, Javier me presentó al sumo
sacerdote, un conocido multimillonario que ya había visto en televisión en
un programa financiero.
Después de las presentaciones en que conseguí ocultar
mi nombre y oficio gracias a la confianza que Javier les inspiraba, bajamos
a un sótano cuya entrada estaba disimulada por un gran tapiz encontrándonos
en una estancia de aproximadamente trescientos metros cuadrados decorada de
forma muy extraña con cuadros que representaban a personas demoníacas
desnudas, con cuernos, rabo y actitudes vergonzosas.
La luz era escasa y de colores cambiantes; la música
estruendosa parecía emerger del mismísimo infierno y al fondo del local
estaba instalado un altar coronado por una cruz invertida. Un escalofrío
sacudió mi espina dorsal ante aquel panorama.
Olvide decir que antes de entrar a lo que ellos
llamaban el templo nos entregaron un hábito parecido a los de nazareno con
capucha que nos semi ocultaba el rostro.
Después de todo lo narrado, la música bajó el volumen y
el sacerdote multimillonario inició una serie de invocaciones al demonio y a
todos sus acólitos terminando con el sacrificio de una cabra e invitando a
todos a una orgía que no pude eludir pues eso hubiera representado mi muerte
en el acto.
Después de aquello empecé a pensar que nada había
descubierto, tal experiencia abominable solo me había inclinado a pensar que
en la vida todo es mentira, sin embargo, algo nuevo se había apoderado de mi
pues allí había preciosas mujeres que me atraían sin poderlo remediar y
comprendí que no podía ser sacerdote cristiano y a la vez estar adorando al
demonio, pues aunque las creencias se habían extinguido en mí y no creía ni
en una cosa ni en la otra, la verdad es que cuando estaba en la iglesia como
sacerdote cristiano algo en mi interior me hacia sentir una desagradable
sensación así que dejé de asistir misa alegando toda clase de alegatos como
que una extraña enfermedad me impedía sostenerme en pié cuando ejercía.
Durante el tiempo en que asistí a aquellos aquelarres
descubrí que cualquiera que allí había enseguida conseguía triunfar en la
vida pues según parecía
el diablo les ayudaba en todo cuanto pedían. Al
principio creí que el poder lo conseguían ayudándose entre ellos pero Javier
me aseguró que estaba muy equivocado ya que era el mismo Satanás el que
concedía tales privilegios y poderes entre sus súbditos, con solo
pedírselos.
- No como Dios, que en nada te favorece por mucho que
le reces.
Tales afirmaciones de mi amigo despertaron en mi animo
otra duda y le pregunté:-- ¿Estas seguro que si le pido al demonio alguna
cosa material me la concederá?
-Si, silo haces con total convencimiento de que su
poder es infinito. Todo lo que yo poseo él me lo ha dado.
-Una idea cruzó por mi mente, tenia que pedir algo a
Satán que me demostrase las aseveraciones de Javier, aunque antes quería
despejar algunas cuestiones como: ¿y estas seguro que no es necesario vender
el alma?
-Que yo sepa, no es necesario en absoluto, lo que pasa
es que si reniegas de él, te quita lo concedido y te puedes quedar peor que
antes.
Después de aquella conversación estuve pidiendo a
Satanás fervientemente que me concediera con la mayor brevedad posible una
gran fortuna.
Días después soñé que debía comprar un décimo de la
lotería primitiva y una vez rico invertir la mitad del dinero en la compra
de un barco petrolero y la otra mitad en acciones de Altos Hornos de
Vizcaya.
Apenas podía creer lo que me había pasado pues en la
primitiva cobré una gran cantidad de dinero que invertí tal como en el sueño
me indicó el diablo.
Estuve disfrutando de mi privilegiada situación durante
un año sin decir a la Iglesia Católica nada sobre la cuestión pues como
enfermo había pedido un año de descanso.
Ya casi estaba convencido de que lo de la lotería no
había sido una simple casualidad así que tenia que hacer algo que me
demostrase la total existencia de Satanás; entonces se me ocurrió algo que
no podía fallar, y dirigiéndome a un comisaría denuncié a los satánicos
informando a la policía donde y cuando hacían las misas.
Los seguidores demoníacos fueron detenidos, aquel mismo
día mi barco se hundió aunque se salvó la tripulación y Altos Hornos de
Vizcaya, se declaró en quiebra quedándome completamente arruinado o como
dijo Javier (al que avisé de la visita de la policía), me quedé peor pues en
el banco, mis cuentas reflejaban un considerable déficit que aún estoy
pagando a plazos, aunque estoy muy contento porque he descubierto que existe
el demonio y eso prueba que Dios también
Ahora arrepentido por haber dudado y pecado he vuelto a
ejercer en mi parroquia con mis feligreses.