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LA DAMA DEL PARAGUAS
Posiblemente esta
historia sea un cuento de mi abuelo. La verdad es que mi abuelo tenía una
facilidad sorprendente para crear cuentos de todo tipo. Este que voy a contar me
aseguró, con aire muy formal, que es auténtico... He aquí la historia:
Había tiempo atrás
una fábrica de paraguas en Barcelona atravesando una aguda crisis. El
propietario de dicha empresa era un hombre de unos veinticinco años llamado
Enric Petrixols, que había ocupado el lugar de su padre tras el fallecimiento de
este y ahora vivía junto a su madre.
El caso es que, Enric,
ya no sabia que determinación tomar para aumentar las ventas. Estas, cada vez
más escasas. La competencia de otros fabricantes era feroz y tanto se habían
ajustado los precios que ya casi no existían beneficios.
Con el rostro
apenado, Enric informó al gerente: -Hemos llegado al límite de nuestra
resistencia, ya casi no quedan fondos Tendremos que vender la fábrica, liquidar
el negocio y con el producto conseguido, indemnizar al personal.
A las objeciones
formuladas por el gerente, repuso: - Es inútil, se ha intentado todo; hemos
diseñado nuevos modelos, rebajado el precio y subido la calidad. Además, se han
aumentado las comisiones de los representantes y nada,. Tras una larga pausa,
aspiró profundamente y esbozando una sonrisa triste, resignado continuo -Todo ha
sido infructuoso. Mañana mismo pondré la empresa en venta...
Aquél día Enric salió
muy tarde de la fábrica; durante bastante tiempo estuvo paseándose por ella,
pensativo, en tensión, triste, como el que se despide de un ser querido para
siempre.
Serian más de las dos
de la madrugada cuando regresaba, en automóvil, a su domicilio sito en un pueblo
próximo, Santa Coloma de Gramanet - Circulaba por la carretera cuando al llegar
al puente sobre el río Besós le pareció haber visto entre la penumbra de un
recodo, un bulto como el do una persona. Rápidamente detuvo el coche y lo hizo
retroceder hasta pararse a la altura de aquel bulto que, efectivamente, resultó
ser el cuerpo de un hombre tendido, tal como si estuviera muerto.
Enríc descendió con
premura del vehiculo y examinó al hombre, comprobando que estaba inconsciente y
herido en la cabeza.
Cargó el herido en
el asiento trasero y dio vuelta al coche para llevarlo a un servicio de
urgencias. Cuando ya estaba en ruta, el hombre recobró el conocimiento y dijo:
-Qué pasa? ¿A dónde
me llevan?
-Lo he encontrado
herido y lo llevo a un Hospital. Tranquilícese; enseguida llegaremos.
-Por favor -suplicó
el herido- Déjeme aquí mismo. Me encuentro muy bien... Debo de ir a casa...
—-¿Está seguro de
encontrarse en condiciones de ir a su casa? -preguntó extrañado Enric,
-Si señor. Sólo tengo
un chichón que me produjo uno de los ladrones tras quitarme la cartera. Debo
volver a casa.. Mi hija puede estar alarmada por mi tardanza!.
-Bien, de acuerdo.
Dígame donde vive y le llevaré.
-Gracias, pero no
quisiera abusar de su amabilidad...
-No se preocupe. Será
un placer.
-Pues vivo en santa
Coloma, en la calle azul...
Poco después, Enric
ayudaba a subir la escalera de un edificio obrero. El hombre vivía en el tercer
piso. Salió a abrir la puerta una precioso joven do figura elegantísima, que
fascinó instantáneamente a Enric.
El hombre herido
dijo:
Margarita, me han
atracado unos ladrones y me han golpeado dejándome tirado. Por fortuna pasó este
joven que me ha auxiliado y me ha traído a casa.
-Por favor, pase
usted dijo la muchacha fijando su vista en Enric. Descanse un momento...
Enric, que se
encontraba sorprendido ante la preciosa joven, acepto complacido.
Mientras la muchacha
preparaba una bebida caliente y buscaba unas vendas para curar la lesión de su
padre, el herido se dio a conocer.
-Me llamo Juan, y le
estoy muy agradecido por su gesto. Si no es por usted, allí me hubiese
congelado.
Enric deseaba hacer
amistad con ellos y a fin de alargar su estancia preguntó: - Y dígame, señor
Juan ¿Le han robado algo importante7
-Me lo han robado
todo; el reloj, la documentación y el dinero que teníamos para pasar el mes Hoy
había cobrado la mensualidad.., No sé cómo vamos a llegar hasta la próxima
paga..
Enric creyó llegado
el momento de hacerse más amigo de aquel hombre y conocer mejor a su hija, así
que se ofreció: -No se apure, señor Juan, yo le dejaré lo que necesite...
-iOh no! Usted no
tiene obligación y...
¡Nada, nada! -Atajó
Enric, al tiempo que sacaba su talonario de cheques-. Dígame cuanto necesita y
le extenderé un cheque que hoy mismo podrá hacer efectivo.
- Le aceptaré diez
mil pesetas... Pero con la condición de que dentro de dos meses venga usted a
cobrarlos, o mejor, dígame donde puedo ir yo a pagarle.
-No se preocupe, yo
vendré -le dijo mientras le entregaba el cheque.
¿No le hará falta ese
dinero...? Preguntó el herido.
-Mire usted -le
contesto Enric sonriendo con ironía-. Hacerme falta, lo que se dice hacerme
falta, desde luego, pero no diez mil pesetas... Lo mío va de millones...
-Suspiró y añadió: ¡Si usted supiera!.
-Caramba! ¿Cómo es
eso? -preguntó Juan con cara de asombro.
-Muy sencillo. Tengo
una fábrica y se está hundiendo... No hay pedidos y de eso depende no sólo mi
subsistencia, sino la de muchas familias...
Margarita, que hacia
unos momentos había regresado con los vendajes para curar a su padre, intervino
en la conversación preguntando a Enric:
- ¿Ya ha probado
usted la publicidad?
- ¡Bah! Eso en mi
negocio no sirve para nada. Fabricamos paraguas y si no llueve nadie compra
uno...
-Pues yo opino que
debería de hacer un poco de publicidad... ¿Por qué no lo deja de mi cuenta?
- ¿Acaso entiende
usted de eso? -pregunto extrañado.
La chica puso los
ojos fijos en los de Enric y segura de sí misma exclamó: -Toma, claro! Estoy
estudiando para modelo.
-Riendo -exclamó
Enric divertido-, Pero eso es para presentar vestidos.
Puedo presentar
cualquier producto insistió la muchacha- Mire, como que será mí primer encargo
le haré un buen trato Sólo cobraré lo que a usted le parezca justo..
Enric, que estaba
entusiasmado ante tal belleza, decidió que lo mejor era seguir el juego. Nada
perdía y así tendría excusa para estar más tiempo con ella...
-Bien, podemos
probar... Y ahora dígame que es lo que hay que hacer...
-De momento nada.
Dígame donde tiene la fábrica y mañana mismo empezaremos...
Empezaremos? ¿Por
donde...? -indagó confuso Enric.
-Usted no se
preocupe. Yo me encargo de todo... ¡Ya verá como vende paraguas’!
Juan, que atentamente
escuchaba, sonreía. Estaba contento, quizás porque su hija era capaz do abrirse
camino por si misma..,
Poco rato después,
Enric se despidió y entregó a la muchacha la tarjeta con la dirección de la
fábrica, quedando en verse por la mañana. Cuando llegó o su casa se acostó en la
cama, pero paso la noche despierto, pensando en Margarita
Por la mañana, el
gerente fue al despacho de Enric para hablar de la forma de vender la fábrica
- No de momento no
vendemos. le contestó negando con la cabeza-. Vamos a probar con la publicidad.
Pero si eso cuesta
mucho dinero -dijo el gerente con tono despectivo. Además no creo ir’ que la
publicidad haga milagros.
-No e preocupe usted.
No sé como, pero creo que no nos va a costar mucho…. Y además, debemos buscar
el milagro, es lo único que no hemos probado.
El gerente se encogió
de hombros y salió del despacho, pensando que su jefe no tenía nada claras las
ideas.
Casi al medio día
llego Margarita y o modo de saludo dijo: —Esta tarde daremos un desfile con
todos los mejores paraguas de la empresa. Ya está todo preparado. Asistirán los
más importantes clientes de Barcelona
Enric, no comprendía
nada.
¿Pero quién va ha
hacer el desfile y donde?
—Usted tranquilo. Yo
tengo mis contactos. Venga esta misma tarde a las cinco, con sus mejores
modelos, a este hotel que en esta nota le indico Yo haré lo demás…
Y sin más, dio media
vuelta, sin dar tiempo a preguntar nada. Tal como había entrado desapareció.
Y justo a las cinco,
Enric se presentó solo. Pues nada dijo al gerente. En el maletero del coche
traía diez paraguas. Margarita,. que lo estaba esperando le dijo- Rápido cojamos
los paraguas. Están impacientes...
Velozmente entraron
al gran salón del hotel. Donde habían más de cien personas, que al verlos
empezaron a aplaudir. Enric, abochornado se puso rojo y ella al verlo tan
nervioso le dijo. Por favor. Deje aquí mismo los paraguas, Yo me encargaré de su
presentación.
Enric, avergonzado,
dejó todos los paraguas ‘en la pasarela y en ese instante enpezó a oírse música
por los altavoces, Una música muy melodiosa, Margarita se dirigió al centro de
la pasarela y dirigiéndose a los asistentes dijo: - Tengo el gran honor de
presentarles la ultima colección de paraguas de la prestigiosa fábrica del señor
Enric, que es este joven que los ha traído -Diciendo estas palabras señalo donde
Enric estaba. Si después del pase se sienten interesados por hacer algún pedido,
podrán dirigirse directamente a él.
Inmediatamente
Margarita cogió un paraguas y con una elegancia arrolladora lo paseó mostrándolo
a todos los presentes. Después, con la misma arrogancia y simpatía hizo lo
mismo con los otros, mientras seguía con exquisitos movimientos el ritmo de la
música.
Enric estaba
impresionado. La figura y la simpatía de Margarita era tan sublime que se sintió
enamoradísimo de ella.. Además, notó que los paraguas adquirían cierta belleza,
algo insólito,.. Y a cada paso, a cada gesto que Margarita hacia, tanto hombres
como mujeres, aplaudían con fervor inusitado y gritaban’ bravo, bravo.
Cuando finalizó la
presentación de los paraguas todos, sin excepción, se lanzaron donde Enric
estaba, formándose una cola que Enric tardó más de una hora en atender, a pesar
de que Margarita le estuvo ayudando, formulándose cuantiosos pedidos.,Todos lo
Felicitaron por haber tenido tan buena idea y, sobre todo, por tan impresionante
presentadora.
Cuando Enric llegó a
la fábrica, el gerente no se lo creía.
¿Como puede ser que
tengamos noventa y tres pedido, los cuales suman casi diez mil paraguas, en un
solo día? Preguntaba atónito, eso es más de lo que todos nuestros representantes
han conseguido en tres meses.
A los pocos días
Margarita organizó otro desfile en Madrid con resultados semejantes, una semana
después en Bilbao y allí como llueve tanto los pedidos se multiplicaron. En fin,
en cosa do tres mese recorrieron toda España.
Ahora iremos al
extranjero, dijo Margarita. Empezaremos por Francia después Inglaterra. Alemania
y...
Y en pocos meses,
aquellos paraguas se hicieron tan famosos que Enric mando dibujar en la
empuñadura la grácil figura de Margarita con un paraguas y todo el mundo pedía
paraguas de <<La Dama >>-,
Y fue pasando el
tiempo...Enric trataba de hablar a Margarita del gran amor que sentía por ella,
pero la joven siempre desviaba la conversación.- Un. día Enric encontró una
carta encima de la mesa de su despacho. De inmediato reconoció la letra de
Margarita y en ella le decía:
Querido Enric, ya
conocen todo el mundo tus paraguas, y ya no te soy necesaria; pero antes de
decirte la última palabra quiero que sepas que conozco tus sentimientos hacia
mi y por eso debo rogarte que me olvides. Yo no soy de este mundo…. Soy algo así
como un ángel... Deseo quo conozcas alguna chica de esas tan lindas y buenas
que hay en Barcelona y que seáis muy felices.
Un abrazo de tu
Margarita, y de mi padre, que también te aprecia mucho. Nunca te olvidaremos,
porque eres muy bueno».
Enric, desesperado,
buscó en Santa Coloma la calle Azul, pero nadie la conocía porque no existía.
Un dio, Enric mando
hacer un monumento en recuerdo de aquella que tanto amó, la que transformó
aquella fabrica en ruinas en otra de más de mil obreros, con todos los adelantos
de aquel tiempo.
La escultura esta
colocada en el Parque de la Ciudadela y se la conoce por «La Dama del paraguas
Enric no se casó, y
siempre tuvo en su memoria a Margarita,
Cuando terminó de
narrar esta historia o leyenda le, pregunté a mi abuelo- -Y a ti, ¿quién te
explicó esta historia ¿
-Me la contó la misma
Dama del paraguas. Veras, de pequeño siempre me quedaba absorto mirando la
estatua de esa Dama, no sé porque, pero algo enigmático me atraía. Una tarde que
fui a verla, como hacía siempre que podía, cuando estaba allí empezó a llover
torrencialmente. Yo estaba solo y entonces vi como la Dama bajaba de su pedestal
y me invitó a que me sentase junto a ella. ‘‘Ven me dijo—, ponte bajo mi
paraguas... ¡Rápido o vas a coger una pulmonía.-- Y cuando estuve sentado junto
a ella continuo: - «Hoy va a llover un buen rato Si quieres te contaré mi
historia Y así lo hizo.
Cuando finalizó la
narración volvió a salir el sol, y como por arte de magia la Dama desapareció de
mi lado, apareciendo otra vez allí arriba, de donde ya nunca jamás se ha
movido. Pero yo sé que es un ángel que vigila y ayuda a los empresarios buenos
de Barcelona aunque la llamen… “La Dama del Paraguas”.
Fin
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