LA JOVEN DE LA AUTOPISTA

Hace algunos años, cuando me dirigía solo, en mi automóvil con rumbo a Francia por la autopista de la Junquera para cerrar un importante asunto comercial, una espesa niebla se fue adueñando de la mencionada vía, llegando a dificultar de tal forma la conducción, que poco a poco me vi obligado a ir reduciendo la velocidad del vehiculo, como los demás usuarios, que  por temor a sufrir un accidente, también extremaban las precauciones.

Al poco advertí que el tráfico disminuía progresivamente, muchos se iban parando al margen de la autopista y eso tuve que hacer cuando el camión que me precedía y me servia de guía  con sus faros traseros de los que no me despegaba ni dos metros, también decidió aparcar.

Ya sin el viejo truco de pegarme a otro vehiculo que quizá también lo hacia detrás de otro y otro de otro en interminable caravana,  y viéndome circulando en solitario con apenas un metro de visibilidad sobre la línea del centro de la carretera, pese a lo importante del viaje, me vi obligado a hacer como los demás y tomando todo tipo de

precauciones, me acerqué al arcén y aparqué con la idea de echar una cabezada y que entretanto la niebla se dispersase cuando amaneciera, como ya me había pasado en alguna otra ocasión. Afortunadamente el coche estaba caldeado, afuera el frío era intenso.

Ignoro el tiempo que estuve dormido. Me desperté sobresaltado  por los gritos que daba

una figura fantasmagórica que fue surgiendo de entre la niebla y que empezó a golpear desesperadamente sobre el cristal parabrisas.

-- ¡Por favor, por favor, ayúdeme, ayúdeme!

__¿Que le ha pasa, ha tenido un accidente?

__Mi coche se ha quedado sin gasolina, y llevo casi una hora andando sin encontrar a nadie. Estoy congelada, por favor, ayúdeme.

-Pero la próxima gasolinera está a cincuenta quilómetros de aquí y con esta niebla es imposible circular, entre, esperaremos a que se aclare un poco la visibilidad.

_A unos doscientos metros hay una salida y cerca una gasolinera, lo sé porque yo paso mucho por esta zona, si circula sin perder de vista la raya del arcén enseguida estaremos allí.

__Lo siento mucho pero con esta visibilidad de aquí no me muevo ni un metro. –Contesté  algo molesto, pensando:-( haber si esta, va a tener más prisa que yo, cuando lo más seguro es que regresa a su casa después de estar toda la noche de fiesta y lo que le interesa es coger la cama para dormir todo el día.)  Ante mi negativa la joven se metió en el coche por una de las puertas de detrás y dijo:_  Gracias, esperemos que la maldita niebla desaparezca pronto.

Y cuando la joven, pues apenas debía contar entre veinte y veinticinco años, abrió la puerta, se encendió la luz interior y la vi., un escalofrío recorrió mi espina dorsal como si un cuchillo la hubiera arañado de abajo arriba. Tenia la  tez tan pálida como la de un difunto y además parecía talmente sacada de una película de terror pues a pesar del tiempo tan desapacible vestía con una especie de camisón sedoso y blanco tan transparente que a su través se podía distinguir perfectamente una anatomía repleta de huesos, su cara era exacta a la de un muerto, con los ojos hundidos la boca semidesdentada con una horrorosa cicatriz que le llegaba desde la voca hasta la oreja izquierda .La chica se sentó en el asiento posterior y yo tan solo me atreví a preguntarle.

¿No tiene frío con esa ropa?

__La verdad es que estoy congelada pero me vestí así porque no pensé que tendría que salir del coche vengo de una fiesta de cumpleaños y allí se estaba  muy bien., bueno aquí también se está bien. Si no le sabe mal, voy a intentar dormir un ratito, __dijo antes de recostar su pálida cabeza y rubia cabellera sobre el respaldo del asiento.

La joven se durmió inmediatamente pero yo desde aquel momento ya no pude hacerlo, no me fiaba, algo me avisaba de que aquella  situación no era normal y si al principio creí que la palidez de aquel rostro se debía al frío y haber andado por la niebla  durante mucho rato como ella asegurase, después de una media hora, cuando ya se tendría que haber recuperado porque el calor dentro del auto era  más que suficiente ,continuaba igual de tétrica y espantosa pues dormía profiriendo sonoros ronquidos ,con la boca abierta y también los ojos , que parecían mirar fijamente a un punto imaginario, lo cual acrecentaba su la fúnebre imagen.

Hubo un momento en que se despertó, y aproveché para proponerle:

-Parece que la niebla se ha despejado bastante (mentí) así que si le parece vamos a buscar la gasolinera, usted me irá indicando el camino .¿De acuerdo?

-De acuerdo-Respondió sin siquiera comprobar el estado de la niebla que continuaba igual por no decir peor, Tenia tantas ganas de perderla de vista, que ya estaba decidido a terminar con aquella situación, aunque hubiera que arriesgar lo que fuera necesario.

Arranqué el motor del automóvil y encendí las luces para emprender el camino, pues aún era de noche y como ya dije la niebla era espesa, casi impenetrable a pesar de portar faros apropiados, de los mejores del mercado.

 Y cuando los faros se encendieron vi que justo al lado del coche, en la valla quita miedos había instalado un ramo de flores de esos que se ponen cuando alguien ha tenido un accidente mortal en ese lugar y debajo de él, tres letras, J. M. S.

-Mire que casualidad, esas letras parece que las hubiesen puesto por mi, porque mi nombre es:Julia Martinez Samitier.

Aquellas palabras las dijo esgrimiendo una escalofriante sonrisa que se convirtió en una escandalosa y macabra carcajada.

-(Lo que faltaba)--Pensé mientras ponía la primera velocidad, sin decir ni esta boca es mía.

 Acentuando las precauciones al máximo inicié la marcha,  guiándome por las marcas amarillas de la autopista que solo se distinguían a una distancia de  menos de dos metros, lo que me obligaba a ir en primera todo el rato y a una velocidad de apenas veinte quilómetros hora.

Mientras conducía no podía perder ni un instante de vista la líneas amarillas pero empecé a pensar en tantas cosa desagradables, en tantas historias de terror que  había oído, que un intenso desasosiego empezó a adueñarse de mi, un desasosiego que se fue convirtiendo en auténtico terror y abandonando las precauciones algunas veces miraba a través del retrovisor a la chica que con su repelente aspecto parecía sonreír siniestramente.

Casi media hora tardamos en llegar a la próxima salida de la autopista, que tuve que pagar sin que la joven se inmutase. ( Y encima tengo que pagar yo los gastos extra.) Pensé.- La niebla empezó  a disiparse un poco pero pese a circular un algo más rápido, la dichosa estación de servicio no aparecía por ningún lado.

--¿Está segura de que por aquí hay un surtidor de gasolina?

--Claro, esta zona la conozco bien, lo que pasa es que circulamos muy despacio.

 _No querrá que nos lancemos a tumba abierta.--(Contesté con cierto sarcasmo fúnebre)

--Pues no estaría mal,  para terminar la aventura.---Afirmó ella irónicamente.

--Tan poca gracia me hizo la conversación que preferí finalizarla callándo.

Y seguí vigilante, observándola a través del retrovisor mientras pensaba mil cosas a cual mas inquietante.-¿No seria una asesina que me podría rebanar el pescuezo en cualquier momento en que me descuidase? EL llevarla detrás me acentuaba el temor, normalmente cuando alguien te pide subir a tu coche se pone al lado del conductor si este viaja solo, sin embargo ella eligió ponerse detrás. ¿Por qué? Indudablemente no era por temor a ser molestada. Además, esas cosas solo las hacen gente mal educada y de escasa moral. ¿Quien seria capaz de insinuarse a tan repelente criatura? Solo un loco o un imbecil.

Una de las veces en que miré por el espejo me quedé perplejo la joven había desparecido. Tan nervioso me puse que por poco me estrello contra un camión que circulaba en sentido contrario y que distinguí a trabes de la niebla por sus potentes faros que me deslumbraron momentáneamente, suerte a que la circulación era tan lenta que nos pudimos esquivar en el último instante, aunque el camionero debió pensar que me había dormido y quiso despertarme con un estridente bocinazo. Bocinazo que a la que despertó fue a la joven que se había dormido estirada sobre el asiento, por cuyo motivo no la vi. a través del espejo.

--¿Qué pasa?

--¿Como que que pasa? Pasa que se ha dormido usted y al no verla por el espejo he perdido el control del coche y por poco chocamos con un camión. Eso es lo que pasa, haga el favor de estar atenta haber si llegamos a la maldita gasolinera.

_Pues ya estamos llegando está allí, en aquellas luces,  no se enfade hombre, que no ha pasado nada.

-- Pues podría haber pasado, si no hubiera sido por el camión quizás no hubiésemos pasado de largo. Y menos mal que ese surtidor  está abierto porque no todos lo están de noche

--Cuando por fin arribamos a la gasolinera me encontraba en un estado de excitación tan increíble, debido a tantos disgustos y temores que salí del coche y dirigiéndome al empleado que estaba dentro de una cabina le dije: Por favor póngame una lata de cinco litros de gasolina.

--Lo siento, Yo no puedo salir de mi cabina, tendrá que buscar una lata detrás de la gasolinera, allí encontrará un montón.

 Me dirigí al lugar donde el empleado me indicó, pero estaba tan oscuro, que tarde un poco tanteando, en encontrar el montón de latas. Y cuando regresé al surtidor  me tropecé con otra sorpresa; la joven había desaparecido y también mi magnifico BMV

y mi chaqueta que a pesar del frío imperante no me puse por m i estado de ansiedad , con  la cartera, los documentos y todo el dinero ,una respetable cantidad que prefiero obviar . No sabiendo a que atenerme me dirigí al empleado al que pregunté.

--¿Oiga señor, donde está mi coche?

Tras una pequeña discusión en la que yo inculpaba al empleado por no haber cuidado de mi vehiculo mientras me encontraba buscando una lata  y este se eximia de cualquier responsabilidad  y al enterarse de que la que se había llevado el coche era una persona a la que yo le estaba prestando ayuda, dijo: Aquí lo que hay que hacer es avisar a la policía de tráfico.

Apenas cinco minutos después, cuando ya empezaba a clarear el día y la niebla  a dispersarse, llegó un vehiculo de la policía de carretera que me informó, que mi coche  conducido por una joven desconocida, sin documentación, al intentar huir de ellos se había estrellado saltándose la valla medianera de la autopista y matándose.

Después poniendo cara de circunstancias, el policía añadió:

--Ahora tiene que venir con nosotros para hacer el informe atestado ante el Juez, y hacerse cargo de su vehiculo, por favor sígame.

A bordo del coche de la policía llegamos al lugar del siniestro y cual no seria mi sorpresa al ver mi coche al que apenas le había pasado nada, aparcado justo al lado del ramo de flores, donde la  joven subió y a la  que ya estaban metiendo en un furgón  con la cara tapada.

Esta joven me dijo que estas eran las iniciales de su nombre pero ya no recuerdo como me dijo que se llamaba. Lo digo por si les sirve de pista.

No se preocupe ya hemos averiguado su identidad que nada tiene que ver con esas letras

Esta señorita era una conocida nuestra y se llamaba Rosario López  Gimenez, una ladrona especializada en robos de carretera. A veces pedía ayuda y otras hacia autostop.

 Ha tenido usted mucha suerte pues era capaz de matar por conseguir  sus propósitos, lo que ya hizo dos veces.

Desde aquel día mi cabeza no ha parado de pensar en aquella joven y en el cúmulo de casualidades alucinantes de aquella terrible noche.

Fin

 

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