Notoriamente excitado, Jaime, casi gritaba por
teléfono a su amigo Jorge:
- Has de venir ahora mismo a la mina, la piedra
que he encontrado es la más hermosa piedra de sal que nunca vi! - ¡No me
preguntes, ven, estoy seguro de que te vas a sorprender como a sorprendido a
todos los mineros!
Efectivamente, cuando Jorge, el escultor
especializado en esculpir sobre piedras de sal, figuras que después vendía
en la pequeña tienda que poseía cerca de la mina a los turistas que acudían,
especialmente los fines de semana, no pudo reprimir un sonoro grito de
asombro ante la increíble pieza que tenía delante. Era esta, una piedra de
una altura rayando los dos metros y uno de perímetro.
Piedras semejantes, incluso mayores, son muy
normales; no tan normal era su configuración, pues daba la impresión de
albergar en su interior la figura de un ser humano, aunque aún era más
sorprendente su dureza, casi de mármol, y su color sin manchas ni estrías
que alterasen su pureza de tonalidad blanca nívea.
Cuando la colosal piedra estuvo en el taller de
nuestro amigo, éste, la estudió concienzudamente y al final exclamó:
- ¡Voy a tallar la más bella figura de mujer
que se pueda imaginar ¡Serás mi Venus! ¡Eso es lo que me inspiras!
La tarde sucumbía en el momento en que Jorge
apoyó el cincel sobre la parte más alta de la piedra y dio sobre él el
primer golpe de martillo. Como por arte de magia, a cada golpe, aparecía un
trozo de la figura que en su mente imaginaba el artista. ¡Era algo insólito!
La obra se estaba produciendo a una velocidad asombrosa, que ni el escultor
comprendía.
- ¡Es increíble! A cada golpe descubro que he
esculpido varios centímetros, pues tal parece que esté arrancando una gruesa
capa de piedra que cubriera a la imagen ya formada. ¡Pero eso es imposible!
Debe ser la emoción lo que me hace figurar que no existe el tiempo, no puede
ser que yo tenga la idea de lo que ya exista dentro del bloque. Es una
piedra arrancada de la mina como todas las demás.
A punto estaba de amanecer, cuando exhausto, el
escultor, terminó su espléndida figura. Una bellísima mujer de un metro
setenta y cuatro centímetros de altura y proporciones perfectas, dignas de
una diosa del amor. Era como si de la misma Venus se tratara, aunque
aquella, surgió de la espuma del mar y ésta, del fondo de una oscura mina de
sal.
Después de contemplarla embelesado durante un
buen rato, nuestro artista rendido de cansancio, quedó dormido allí mismo, a
los pies de su preciosa obra.
Amanecía cuando el rumor de los que acudían a
su trabajo en la mina y el frío que tenía por haber dormido en el suelo, lo
despertaron.
Lo primero que hizo fue dirigir su vista a la
escultura, pero no estaba allí sobre el pedestal, cosa que le produjo
sobresalto y un tremendo estado de incertidumbre. Verdaderamente no
comprendía nada. ¿Acaso se estaba volviendo loco? ¿Quizás todo había sido un
sueño, resultado de alguna enfermedad mental’?
Tiritando de frío se fue hacia la habitación a
fin de acostarse un rato, ya que aun era muy temprano para abrir la tienda,
pero cual no sería su sorpresa cuando vio que la cama estaba ocupada por una
persona de la que sólo se veía una exuberante melena negra de más de un
metro.
A nuestro amigo se le quitó el frío de golpe
cuando dio la vuelta alrededor de la cama para ver la cara de aquella
persona y vio que era la de la espléndida escultura.
Aquello era demasiado para asimilarlo. Jorge se
restregó los ojos, tratando de despertar si es que estaba soñando, incluso
se dio un pellizco en el brazo, y... ¡Exclamó!:
- ¿Qué pasa aquí? ¿Quién es usted?
La mujer no se movió. Jorge la examinó sobre
las mantas y no percibió ningún movimiento, era como si aquella persona no
respirase; entonces se atrevió a tocarla y comprobó que estaba rígida, como
una estatua. ¡Es la estatua! Alguien la ha metido en la cama, pero...
¿Quién? Fue a la puerta y estaba cerrada con llave y cerrojo por dentro,
nadie podía haber entrado a menos que ya estuviera dentro antes de cerrar,
así que buscó por todas partes hasta el más recóndito rincón, comprobando
que no había nadie.
Retornó a la habitación y se quedó pensativo
tratando de encontrar alguna explicación a tan insólito misterio y mientras
pensaba, con la mirada fija en el precioso rostro de su Venus, sintió un
deseo natural de besar tan bellos labios. La besó, y comprobó que estaba
besando a una estatua fría de sal, fría y salada. Se retiró un instante y
otra vez se quedó prendado de aquella preciosidad. Entonces se fijó en el
pelo y se preguntó:
-Cómo es posible que el pelo sea negro y que
además esté despegado del cuerpo por encima de las mantas? Aquí hay gato
encerrado.
Tocó el pelo y comprobó asombrado que era de
piedra salina imposible de manipular. Espantado retrocedió pensando que todo
debía ser obra del mismísimo Satanás, cuando en ese preciso momento por el
resquicio de la ventana entró un rayo de sol, seguramente el primero de
aquel día, que se posó sobre la tez pálida de aquel monumento que
inmediatamente cambió de color, pues hasta las mejillas se pusieron
sonrosadas.
Nuevamente sintió el deseo irrefrenable de
besar aquellos preciosos labios, y cuando lo hizo, su sorpresa creció tanto
que a poco le da un infarto. Ya no estaban fríos, ¡eran ardientes como los
de una hembra enamorada!
Jorge quedó petrificado, ahora era él, el que
se sentía prisionero de algo que le impedía el movimiento, tal era su
indescriptible emoción. Emoción que creció a límites inconmensurables cuando
un brazo de la estatua salía de debajo de las mantas y le rodeaba el cuello
en apasionado abrazo.
Asustado por lo que no comprendía, quiso
desprenderse y huir lejos, pero fueron las palabras de la hermosa mujer las
que lo contuvieron.
- ¡Amor mío, tu me has hecho mujer! Con tus
besos me has demostrado tu cariño, por eso siempre seré tuya hasta el final
de los tiempos.
El escultor ante la hermosura de aquellas
palabras y la belleza de aquella mujer se fue apaciguando y pensó: Tengo
casi cincuenta años, nunca he salido de este pueblo y siempre he tenido poco
éxito con las mujeres, tal vez porque mi trabajo me ha ocupado todo el
tiempo y soy muy tímido, así que si esto es una broma del Diablo o lo que
sea, lo que voy a hacer es meterme en la cama con la Venus que está como un
tren y después que sea lo que Dios quiera... Y ni corto ni perezoso dijo:
- No entiendo nada, pero por favor hazme un
poco de sitio porque estoy helado y muerto de sueño.
- Lo que tu mandes, amor y amo mío!
Aquel día, el escultor no abrió su negocio ni
nadie lo echó de menos pues nadie toco el timbre de la puerta.
Todo el día estuvieron prodigándose amor, y
hasta incluso olvidaron alimentarse, pero cuando dieron las doce de la
noche, Venus se sintió extraña, como si un frío la fuera invadiendo y al
final quedó petrificada como una estatua, como lo que en realidad era.
Jorge pasó toda la noche sin saber que hacer,
miles de ideas turbulentas arremolinabanse en su desconcertado espíritu,
imprimiendo en su ánimo un tremendo estado de ansiedad y remordimientos por
no atreverse a salir a la calle a pedir ayuda pues... ¿Quién le iba a creer?
¿Cómo podía explicar lo inexplicable?
Tenía que avisar a alguien. ¿Al médico?
Indudablemente el doctor nada podría hacer en un caso tan fantástico...¡Sí
fantástico! Porque..
¿Qué otra definición podía darle? Nadie podía
resucitar a la preciosa Venus, pero...
Tenía que hacer algo, al menos otra persona
menos afectada pudiese sacarle de aquella locura..., algo debía estar
sucediendo en su mente, aquellas alucinaciones... Si, alucinaciones, no
podía tratarse de nada más que alucinaciones. Siempre han existido gentes a
los que se les ha tenido incluso que encerrar en manicomios, lugares
repletos de personas que se creen Napoleón, o que ven extrañas cosas
inexistentes...
Alucinaciones Estaba claro, el exceso de
trabajo, las preocupaciones y la vida monástica que llevaba, sin amigos...
¿Sin amigos? No, sin amigos no! Al menos tenía uno, pues... (Acaso no era
amigo aquel que le sacó de varios apuros económicos cuando atravesó malos
tiempos? ¿Acaso no es un amigo aquel que fue a visitarlo casi a diario
cuando estuvo ingresado en el hospital por el accidente en el que perdió a
sus padres, la única familia que tenía? ¡Si, tenía un amigo! un amigo que se
preocupaba por él, el que siempre le proporcionaba las piedras de sal para
que pudiera desarrollar su afición y trabajo, sin ningún interés.
Verdaderamente tenía un amigo.¡ Ahora se daba cuenta! Como siempre, su amigo
lo tenía que ayudar y lo llamó.
- Jaime, perdona que te llame a estas horas de
la noche, pero me encuentro con un problema muy grave y sólo tu creo que
puedes ayudarme. Ven y te lo contaré, pues por teléfono es imposible.
- ¿Te sucede algo? ¿Estás enfermo?
- Por favor te lo suplico, ven.
Sin pérdida de tiempo Jaime se personó en casa
de Jorge, quien le explicó todo el problema ante aquel monumento de sal, una
Venus enfundada entre sábanas dentro de la cama.
Jaime asombrado por lo que le contaba su amigo,
no acertaba a dar explicación a tales aseveraciones y sólo pudo afirmar:
- Es la estatua más hermosa que he visto en mi
vida. No comprendo como es posible que la hayas esculpido tan pronto,
incluso ese color es muy diferente al de la piedra, pues tal parece una
persona y así lo creería si no la hubiera tocado para comprobar que es de
sal.
Durante largo rato estuvieron cambiando
impresiones y ya se iban a despedir cuando el rayo de sol entró por el
resquicio de la ventana y Venus despertó de su extraño letargo, dejando
especialmente a Jaime inmerso en el mismo mar de confusiones que antes le
explicase Jorge.
Venus miró a los dos y dijo:
- Hola, buenos días – y añadió- ¿Quién es este
señor?
- Un amigo - respondió Jorge- Un amigo de
verdad, mi único amigo.
- Seguramente Jorge te ha explicado que soy
algo extraño, algo que ni yo mismo acierto a entender, puesto que no
recuerdo nada de otros tiempos ni de otra vida, nada de nada. Ni comprendo
como es que se hablar. He pensado largamente en mi caso, pues Jorge me ha
contado como es la vida y todas esas cosas incomprensibles para él, y que
ahora lo son para mí. Espero que tu, como buen amigo, respetes nuestro
secreto y comprendas que sería trágico para nosotros que las autoridades, la
religión o simplemente el vecindario me catalogase como algo maligno y me
destruyese o me apartase de Jorge, al que amo con todas las fuerzas de mi
alma. ...(Si es que tengo)
Anonadados los dos hombres se escrutaron
tratando de averiguar sus pensamientos y fue Jaime el que afirmó:
-
Deseo que seáis muy felices, y no
temáis, nadie ha de saber nada de este gran secreto que ahora comparto con
vosotros.
-
Seis años después, la familia de Jorge
y Venus había aumentado con el nacimiento de seis preciosas criaturas,
cuatro niños y dos niñas. Se Podía asegurar que aquella familia era la más
feliz del mundo. Venus se convertía en estatua cada noche, sin embargo los
pequeños eran completamente normales.
Una noche, los presos fugados de un penal
distante cincuenta kilómetros llegaron al pueblo y después de forzar una
ventana que daba a la parte posterior de la casa de Jorge entraron con tanto
sigilo que antes de que nadie se diera cuenta, uno de ellos le había puesto
una navaja en el cuello y le instó a guardar silencio.
Nuestro hombre quedó muy sorprendido, al ver
que era Fabián el herrero, el que un año antes había sido detenido por
violar y después matar a una niña de tan solo siete años de edad. Jorge,
ante aquel individuo, sintió que el terror se apoderaba de todo su ser, pues
Fabián, sin duda los mataría a todos sin el mínimo escrúpulo, y sólo pudo
decir:
¿Qué pretendeis? Podéis matarme, si queréis:
Todo lo que hay en la casa es vuestro, pero por favor no hagáis daño a los
niños que están dormidos.
-¡calla imbécil! -dijo Fabián, que dirigiéndose
a otro de sus compinches, le ordenó- Ata a este y tápale la boca mientras
nos ventilamos a la Venus.
Venus como es natural permanecía petrificada,
cosa que advirtió el que parecía más joven que exclamó asombrado.
-Esto no es una mujer! ¡Es una estatua!
-,¿ Cómo? - inquirió otro. Todos se abalanzaron
sobre la estatua, y tras asegurarse de lo expuesto, iniciaron una serie de
acciones violentas contra Jorge, pues lo mismo le arreaban un puntapié que
un puñetazo o una pregunta como:
-Dónde está tu mujer? ¿Cómo es que duermes con
una estatua? ¿Acaso estás majareta?
El que parecía jefe dirigiéndose a Fabián le
increpó sarcástico.
-¿ Esta era la mujer más hermosa del mundo?
¿Para esto nos hemos arriesgado a venir a esta mierda de pueblo? Vamos, nos
llevaremos todo lo que podamos y pongamos tierra por medio lo antes posible,
la policía podría estar cerca.
-j Eh, que yo no soy imbécil! La mujer de este
tío me ha traído loco durante mucho tiempo y no estoy dispuesto a irme sin
disfrutarla, así que, veréis como la haremos salir de donde esté oculta.
Traedme los críos!
Tras despertar a los pequeños, Fabián poniendo
la navaja en el cuello del más grande, amenazó con la mirada encendida de
cólera.
-Voy a contar hasta tres y si no sale tu mujer,
le rebano el cuello a tus hijos uno tras otro, ya sabes que no tengo manías,
pues será un placer ver la sangre de estos derramada por el suelo y sus
cabezas cortadas de cuajo.
- No lo hagas, por favor, Venus estará aquí en
seguida en cuanto amanezca.,en cuanto salga el sol.
- Los tres malvados se miraron y uno expuso su
opinión.
- El sol saldrá antes de diez minutos, creo que
podemos esperar, pero si es una trampa, te juro que de aquí no sale ninguno
vivo.
- Cuando el primer rayo del astro rey entró al
cuarto donde estaba Venus, esta salió de su extraña situación y al oír
rumores en el comedor, como si supiera lo que estaba sucediendo, se asomó
con extrema precaución por entre las cortinas que habían entre las dos
estancias, y al ver a su hijo amenazado de muerte con aquella navaja
oprimiendo su garganta y a su esposo sangrando por la cara y atado, salió
furiosa exclamando.
- ¡Malditos seáis! ¡Id al infierno!
De sus manos desnudas salieron como rayos o
chispas eléctricas que dirigió a los criminales que cayeron al suelo,
muertos.
Después de aquel suceso en el que Jorge asumió
la culpa de la muerte de los criminales, y al cual incluso se le concedió
una medalla al valor en defensa de los inocentes pues luego se supo que los
amigos de Fabián eran unas fieras asesinando en serie, todos empezaron a
mirar a Jorge como a un héroe.
El amor de Venus por su esposo cada día era más
patente, tanto que un día le dijo:
-Estoy entrando en un nuevo estado en el que
puedo leer tu pensamiento, un estado en el que puedo comprender la magnitud
de mis poderes y la amplitud de mi desbordante amor por ti, por ejemplo, se
que soy indestructible, inmortal. Tú me sacaste de mi estado frágil, en el
que cualquiera podía eliminarme con sólo deshacerme en agua, o con golpes
sobre la piedra destruyéndola. Todavía ignoro adonde puedo llegar, ni de
donde procedo, pero mi amor por ti cada día es mayor y mis poderes nunca
podrán volverse contra ti, amor mío.
Y el amor por Jorge creció tanto que un día
cuando la policía encontró a Jaime muerto, asesinado misteriosamente, Venus
afirmó a su esposo y compañero:
-He matado a tu amigo porque he sentido celos
de la amistad que le profesabas. He visto en tus pensamientos que le
dedicabas un tiempo que me correspondía, nunca debes pensar con cariño en
otras personas porque los puedo matar.
Jorge, quedó espantado por la confesión de
Venus, pero no se atrevió a denunciarla porque la quería mucho y aunque no
comprendía su crimen pensó:
-Tal vez el hecho que pueda saber lo que pienso
pueda ser peligroso, quizás las personas normales tendrían también muchos
conflictos si ostentasen ese poder.
No obstante, la situación se hizo insoportable
cuando en el pueblo empezaron a morir asesinadas algunas personas; las
cuales Venus afirmaba haberles dado muerte.
-A esa la maté porque vi. en su mente que se
sentía atraída hacia ti.
En vano, él trató de persuadirla de que no
debía seguir matando por ningún motivo, asegurándole que Dios la castigaría.
-Dios no puede nada contra mí porque yo también
soy una diosa, una diosa que sólo desea tu bienestar, una diosa que sólo te
ama a ti, al único ser al que no le puedo hacer ningún mal. Si me
denunciases, cosa que ya has pensado, sería capaz de matar al mundo
entero...
Dios, no puedo permitir tanto crimen, debo
denunciarla, ya no siento por ella el mismo amor que experimentaba, sigue
siendo muy hermosa pero su crueldad hace que mi amor por ella disminuya
ostensiblemente, además me aterra pensar de que será capaz en el futuro.
Esta noche cuando esté petrificada llamaré a la policía y les contaré todo,
me crean o no, al menos así evitaré sentirme culpable y cómplice de tanto
crimen.
Aquella noche, estando Venus convertida en
estatua, Jorge fue a la policía. Después de su relato, los policías no daban
crédito a sus explicaciones; al fin los llevó al lado del lecho donde yacía
la estatua.
Como apremiaba el tiempo, pues pronto
amanecería, Jorge pudo por fin convencer al comisario para que junto a un
juez y dos policías más, esperasen al lado del lecho hasta que el sol
asomara por la ventana.
Cuando la Venus de sal salió de su letargo,
mirando a su alrededor leyó las mentes de los allí reunidos y dijo:
-Habéis firmado vuestra pena de muerte, pero
comprendo que no sois culpables. y a que habéis venido impulsados por mi
esposo, así que iros y no intentéis nada contra mi, ni los míos.
-Usted ha cometido crímenes que debe pagar,
queda detenida en nombre de la ley. ¡Espósela!-- Ordenó el juez a un
guardia.
-Te lo advertí, estúpido! -gritó la extraña
mujer al Juez al que eliminó.
Los guardias dispararon sobre ella sin que le
causaran el más mínimo rasguño, pues las balas rebotaban en su cuerpo.
Después de aniquilar al resto de personas que
allí habían acudido, Venus aseguró a su esposo:
-No puedo permitir que hagas estas tonterías.
Esto demuestra que tu cariño por mi está decreciendo... Debo castigarte de
alguna forma ya que contra tu integridad física no puedo nada. Y ante la
sorpresa de Jorge que sin saber como, quedó desposeído de cualquier acción,
Venus cogió a sus propios hijo y los fue degollando uno a uno.
Ante tal espectáculo, Jorge se despertó...
Si, despertó... Seguía al pie de la hermosa
estatua donde se había dormido de cansancio al terminar su obra.
Aun asustado por lo que había soñado, se apartó
temeroso de la escultura. Al recorrerla con los ojos comprobó que estaba sin
terminar, pues aun quedaba por esculpir el dedo de un pie. Con sólo un golpe
de martillo sobre el cincel, la magnífica estatua quedaría terminada. Jorge
se preguntó:
-Si la termino será verdad lo que he soñado’?
¿Tendré muchos años de felicidad junto a esta magnífica hembra’? ¿O por el
contrario nada sucederá? Indudablemente algo muy extraño está pasando. Pues
no es posible hacer una estatua de estas dimensiones y con tal perfección en
una noche. ( Al menos precisaría un año)
Estuvo largo rato meditando, pero al fin, y
temiendo la próxima aparición de los primeros rayos del sol dijo con
rotundidad:
-Está claro, que si fuera verdad lo soñado
sería muy feliz varios años, pero también sería desastroso el final. Así que
lo que voy a hacer….
Y ni corto ni perezoso, empezó a dar
martillazos sobre la Venus de sal, la estatua empezó a proferir alaridos de
muerte a la vez que grandes explosiones y ráfagas de luz como rayos surgían
de su interior en todas direcciones. Jorge, sin hacer caso de toda la
parafernalia siguió y siguió dando martillazos hasta que llegó un momento
que los estruendos, alaridos y demás efectos cesaron. En el suelo sólo había
un montón de sal que iba desapareciendo misteriosamente como si se lo
tragara la tierra.