Marchitas ya las
últimas flores de mis aspiraciones, caminaba por el triste sendero de los
fracasados arrastrando la pena insoportable de mis amargas experiencias.
Tanto era el dolor que me asfixiaba el alma que ni percibí que alguien,
desde el otro lado de mis lágrimas, apenas a unos diez pasos, gritaba mi
nombre.
Aquel singular
personaje, de unos treinta años, aspecto amable y elegantemente vestido,
cuando me alcanzó me preguntó:
-¿Te sucede
algo? Tienes los ojos enrojecidos...
—Creo que se
equivoca de persona, yo no le conozco a usted de nada -le respondí con mal
talante.
-Pues has
pronunciado mi nombre muchas veces -aseguró divertido, añadiendo: —,¿Acaso
tú no eres Daniel Arias? El que anoche, cuando se iba a dormir pensó:
“Daría mi alma al diablo porque cambiase mi suerte y pudiera disfrutar de
esta vida todo lo que no he disfrutado en mis cuarenta años.
Al escuchar
tales palabras quedé sorprendido, pues efectivamente eso fue lo que pensé
cuando recordé a una compañera de trabajo de dieciocho años y escultural
figura, antes de dormirme la noche anterior
A la sorpresa
siguió una serie de sensaciones entremezcladas; terror, incertidumbre y
por último, esperanza al pensar que tal vez fuera cierto que, que esta
persona fuera el mismo diablo y pudiera mitigar mi desesperación. Alegría y
felicidad me inundaron por lo relacionado con Rosita a la que consideraba
inaccesible dada la gran diferencia de edad y porque además, esta tenía un
novio joven , alto , musculoso y moreno con unos penetrantes ojos verdosos,
muy diferente a mí, que soy gordo, calvo y mucho mayor, por no decir viejo.
Aún quedé más
sorprendido cuando dijo tajante: No solo vas a conseguir a Rosita, si no que
podrás disfrutar de todo lo que desees con solo abrir la boca y pedirlo. El
demonio hizo una pausa, me miró sonriente y añadió…Y no creas que eres tú
solo el privilegiado; miles de personas, hombres y mujeres consiguen
triunfar en la vida gracias a mi ayuda. ¿Nunca has pensado cómo es posible
que esas personas sin grandes actitudes sean favorecidas por la suerte, la
fama y todas las prebendas, mientras que otras con mayores méritos fracasan
en todo, por mucho que se esfuercen? Durante miles de años yo he puesto en
la cima a millones de triunfadores, ahora te toca a ti: Figúrate a Rosita y
a otras bajo tu dominio absoluto. Figúrate al mundo entero, si lo deseas a
tus pies. ¡Ahora es tu ocasión! Sólo me resta añadir que no está en mi mano
alargar tu vida pero puedo ofrecerte salud, amor, libertad, poder, Fama,
dinero o cualquier cosa que se te antoje.
¿Era aquella
persona realmente el diablo? Me pregunté-. Indudablemente aquél era el mismo
demonio, y si era una broma, nada perdía con intentarlo. ‘Y si era verdad,
sólo el alma podía Perder... Aunque había oído que otros fueron capaces de
escapar del compromiso de alguna forma. Por otro lado, Rosita me estaba
volviendo loco de deseo. Si la conseguía nada me importaba lo que pudiera
ocurrir en la otra vida, después de todo, no creo que el infierno fuera peor
que lo que me había tocado sufrir aquí en la Tierra; sin amigos, sin
amores., sin un perrito que me ladrara… Así que, sin meditarlo más, accedí y
con firmeza le dije: Si es cierto que puedo conseguir lo que desee, estoy
dispuesto a firmar lo que sea ahora mismo.
Eso de firmar,
está pasado de moda y no es necesario bastará con un apretón de manos.
Nos dimos un
apretón de manos y seguidamente, aseguró: Ahora ya posees un don especial.
Desde este instante ya no eres el mismo, y hasta que te mueras, aunque no
puedo cambiar tú físico, ya no eres igual, tendrás tal grado de convicción
que nadie se opondrá a tus palabras, ni a tus deseos, con solo que añadas
esta formula a tu petición…”Porque soy el mejor”, todo cuanto pidas te será
otorgado.
¡Hasta siempre
amigo!
Dicho esto,
desapareció de mi vista como por arte de magia entre una nube vaporosa y
un reír infernal Verdaderamente quedé muy confuso, apenas podía creer lo que
me había sucedido Durante un buen rato me dediqué a hacer pequeños
experimentos, primero pedí fuego a un transeúnte al que le dije: Este
encendedor es magnifico. ¿Me lo regala?
¡OH, no! Lo
siento, es el único que tengo y es un recuerdo de familia.
Saqué fuerzas de
flaqueza, tenia que arriesgarme aunque el tipo aquel me observaba como si
estuviese ante un loco, así que dije con cierta timidez.
Pues piense
usted que se lo da a la persona adecuada,” porque soy el mejor”.
¡Ha ¡ en tal
caso, puede quedárselo y perdone mi rudeza.
Alentado por
este resultado quise seguir probando suerte y me fui a un bar. Pedí una
cerveza, unas olivas y un bocadillo. Tras dar buena cuenta de todo, pedí la
cuenta y expuse al camarero que no se la pagaba porque no me daba la gana… y
¡Porque soy el mejor!
Lo veo muy bien
señor, pero yo no soy el dueño, ahora vendrá y se lo dice a él, perdone.
Aquello me
pareció que empezaba a fallar, sobre todo cuando vi al propietario del
establecimiento que venia con cara de pocos amigos.
Eché mano a la
cartera cuando este me increpó.
A ver
explíqueme eso de que no paga porque es el mejor! ¡Repítamelo a mí si tiene
narices!
Poco convencido
le respondí tímidamente:
Por favor, todo
fue una broma yo sólo le dije al camarero que yo... ¡Soy el mejor! El dueño
del bar puso cara de indignación y cuando ya creía que se iba a lanzar sobre
mí, con los ojos echando chispas se dirigió al camarero y le increpó con
estas palabras:
Eres un
imbecil!, este señor es el mejor cliente que jamás hemos tenido: Así que
cada vez que entre en este bar le sirves cuanto pida Y... no se te ocurra
cobrarle ni un céntimo! ni apuntarle nada en la 1ibreta de los que nos
deben. ¿Te has enterado, zoquete?
Después de
retirarse el dueño, el camarero compungido se dirigió a mí:
Perdóneme usted,
soy un idiota, y recuerde que esta es su casa para lo que guste.
Tras darle las
gracias, cogí un taxi al que le hice que me enseñase lo más importante de la
ciudad y cuando lo creí oportuno le dije al taxista:
Lamento no poder
pagarle. Y no es que no tenga dinero: es que no me apetece.
El buen hombre,
tal como iba hablando se iba poniendo lívido, pasando de un pálido
espectral a un rojo caótico, que se volvió sonrosado de satisfacción cuando
agregué el latiguillo….
—Realmente no le
pago… ¡Porque soy el mejor!
En ese caso, me
respondió amablemente, está usted en su derecho y yo muy contento de haberle
sido útil. Espero que siempre use mis servicios que naturalmente serán
gratuitos, honorable señor.
Aquello era
fabuloso. Ya me estaban ardiendo las entrañas pensando en ir al trabajo al
día siguiente para ver a Rosita. Pero aun quería experimentar otra cosa. Me
dirigí a un señor que parecía un potentado, pues le vi apearse de un lujoso
automóvil. Ni corto ni perezoso le propuse: ¡Hola! Soy el mejor y desearía
que me diera usted una buena suma de dinero
.Pues lamento no
poder darle nada porque no acostumbro a llevar efectivo. No obstante, puedo
hacerle un cheque o, mejor aun, acompáñeme a ese banco de la esquina y le
daré cuanto necesite,
Aquello me
pareció un poco arriesgado así que le respondí:
Bueno no es
necesario, no me viene de un día, cuando nos volvamos a ver ya le pediré un
par de millones de pesetas.
Le di la espalda
y me alejé tranquilamente a pie en dirección a mi casa distante un par de
kilómetros.
Cuando ya me
encontraba a unos cien metros de mi domicilio, un estruendoso frenazo me
hizo volver la cabeza, viendo que se trataba del lujoso automóvil de antes.
Sin pensarlo dos veces, eché a correr perseguido por el chofer del
potentado, que le gritaba sin parar que no me dejase escapar.
Pese a mis
esfuerzos, el chofer, más fuerte y rápido que yo, me atrapó y solo se me
ocurrió gritarle…
Déjeme… ¡porque
soy el mejor!!
El hombre me
soltó inmediatamente, excusándose con estas palabras: Usted perdone...Yo no
sabía…
La gente se
había arremolinado a nuestro alrededor y titubeé unos instantes mientras
estudiaba por donde huir, pero antes de que me diera cuenta el potentado ya
estaba allí contemplándome risueño, con un grueso fajo de billetes en la
mano, afirmando. Nunca ví persona más obstinada en rechazar un pequeño
obsequio. Tenga los dos millones que me pidió, muchas gracias y perdone las
molestias. Si necesita más solo tiene que pedírmelo, aquí tiene la tarjeta
con mi teléfono.
Los asistentes
aplaudieron emocionados, sorprendidos por la situación
Después de
despedirme del potentado, que no quiso recuperar su dinero de ninguna forma
afirmando que tenia mucho más, me fui a casa, donde conté y reconté el
dinero alborozado pues nunca había tenido una cantidad semejante en mi
poder.
Al día
siguiente, cuando me encontré a Rosita en el trabajo le dije tartamudeando
por la emoción:-- Rosita: hace tiempo que quería decirte que estoy enamorado
de ti hasta la médula.
Ella, que en
esos momentos estaba escribiendo algo, apartó las manos del teclado y
ruborosa contestó sin pensarlo ni un segundo.
Daniel ¿ Tú
estas loco o qué? Tu sabes que Manuel es mi novio, que estamos muy
enamorados y pensando en casarnos dentro de tres meses. ¿Cómo te atreves a
hacerme esa confesión absurda? ¿Acaso estas bebido? ¿Como puedes tú, un
tío mayor medio calvo decir esas cosas? ¡Anda lárgate por ahí y no me
molestes más , no sea que se entere Manuel y te parta la boca.
Indignado por
estas últimas palabras, exclame:
Pues sepas que
te he dicho todo eso, porque soy el mejor
Rosita parpadeó
un instante, como si no hubiera entendido nada y después susurró en un tono
tan dulce que casi me derrito:
Perdóname cariño
mío, no debí decirte esas palabras tan crueles, a ti que eres el más
perfecto de los hombres, por el que sin duda suspiran todas las mujeres que
te ven. Perdóname, estoy deseando demostrarte cuanto te quiero, no puedo
esperar ni un minuto más, vayámonos a tu casa y seré tuya.
¿Pero no decías
que estabas enamorada de tu novio?
Ese es un
asqueroso, un tío insignificante; al lado tuyo es un mierdecilla. Mira, ahí
viene. Ahora veras lo que le digo.
Cuando el pobre
novio se acercó portando unos documentos, pues también trabajaba allí,
Rosita le espetó furibunda.
¡Manuel, ya no
te quiero, te puedes ir a tomar viento a la farola. Desde hoy Daniel será
¡mi amor! El si que es un hombre hecho y derecho. ¡Ala vete por ahí y
olvídame que tu vida es muy aburrida!
Manuel, más que
sorprendido, con los ojos rojos de furia , me cogió de la pechera de la
camisa y ante la sorpresa de todos los demás compañeros que nos miraban
asombrados por el cariz que estaban tomando los acontecimientos empezó a
acercar su cara a la mía amenazadoramente, peligrosamente.
¿Qué es eso de
que este mequetrefe es más hombre que yo? ¿Que le has dicho a mi novia? ¡Te
voy a partir la cara desgraciado!
Sacando fuerzas
de flaqueza le grité en pleno rostro. ¡Un momento gilipollas, que quizá el
que te rompa la cara a ti sea yo… porque yo…Soy el mejor!
Ante el estupor
general, y ya no tanto del mío, Manuel se tiró al suelo arrodillándose y
gimoteando como si realmente le hubiera estropeado su varonil rostro,
imploró:
Es cierto que
soy un gilipollas con musculitos de gimnasio, indigno de su amor. Por favor
quédate con mi novia, llévatela. Disfruta de ella todo lo que puedas.
Esta bien, te
perdonamos, pero nos vamos de esta empresa para siempre pues no queremos
verte nunca más…Dijo Rosita, mirándolo con desdén.
Pasamos tres
días encerrados en la habitación de un hotel con el cartel de “No molesten”
a fin de recuperar el tiempo perdido, soñando con Rosita.
Pese a tener
dinero no quise pagar la estancia pues ya le había cogido el gustillo a mi
poder. Y así se inició el primer paso en una vida llena de alegrías y
éxitos, asombrosos, sorprendentes.
Una vez
satisfecho mi apetito sexual con la hermosa Rosita, inicié mi carrera
política. Presentarme para gobernador de Barcelona, y ganar las elecciones
fue pan comido, lo más fácil del mundo, pues en mis discursos muy breves,
bastaba añadir la coletilla ¡Porque soy el mejor! Y todos me elegían
absolutamente.
Gané rompiendo
record por mayoría absoluta del cien por cien de los votos. Así mismo pasó
cuando salí por televisión y dije que:
Voy a ser
presidente de esta nación porque… ¡Soy el mejor!
Fue entonces
cuando decidí dedicar mi vida por el bien de mis semejantes y adopté una
idea que se me ocurrió repentinamente.
Durante mi
mandato desapareció el paro, la droga , el terrorismo, el hambre, la maldad,
el engaño, la corrupción y toda clase de perversiones pues solo me bastaba
salir por televisión y decir no quiero que nadie falte a los DIEZ
MANDAMIANTOS DE LA LEY DE DIOS pues ese es mi deseo y para eso…¡Soy el
mejor!
Con mi poder
conseguí que en todo el mundo todos los medios de comunicación difundieran
mis palabras especialmente por TV y desde ese momento en que con mis
palabras induje a todo el planeta a cumplir con los DIEZ MANDAMIENTOS, el
mundo entero se convirtió en un paraíso terrenal. Nadie deseaba ser más rico
que los demás y todos se amaban como hermanos de tal forma cambió el mundo
que las fábricas de armas cesaron de producir y se dedicaron a otros
menesteres. Ya no había policías ni ejercito ni jueces porque no hacían
falta al desparecer la maldad en todas sus manifestaciones.
En España Franco
dejó de ser el Caudillo, dedicándose a la pesca, y volvió la monarquía
entrando a reinar D. Juan de Borbón, que volvió a España aclamado
por todos los
españoles. Fueron tiempos de paz y progreso, consiguiendo la devolución de
Gibraltar por La Gran Bretaña, con tan solo una conversación de nuestro Rey
con la reina de Inglaterra que lo encontró muy bien.
Fueron tiempos
muy seguros para todos, incluso los reyes iban a pasear a donde quisieran
sin escolta pues no la tenían por no necesitarla.
Entre otras
cosas dignas de mención fue muy importante la del gobierno alemán con su
mandatario Hitler, que inauguro el instituto de estudios Judíos y puso un
gran monumento con la estrella de David en la plaza central de Berlín, como
símbolo y homenaje a los emprendedores judíos que tanto habían hecho por
Alemania con sus proyectos industriales y económicos.
Aquello ante el
demonio era una bendición divina en vez de una maldición Satánica, además,
no solo pude arreglar las cosas en mi país sino que mi fama trascendió
hasta los más remotos lugares, donde acudía a pacificar e influenciar con mi
poder a los personajes más viles, convirtiéndolos en corderitos, cuyo único
fin era servir a la humanidad.
Pero... El
tiempo pasaba y, a pesar de que era inmensamente feliz, yo tenía una
preocupación... el mundo Rosita y yo íbamos envejeciendo día a día. Pronto
moriría y el mundo estaría libre de mi influencia y tendría que entregar mi
alma al diablo. Sólo mi amada esposa Rosita, a pesar de que nunca le conté
lo del pacto satánico, comprendía mi preocupación, quizá ella como todo el
mundo, seguía bajo el influjo de las palabras mágicas.
No sabía que
rumbo tomar, pero un día Satanás se me volvió a aparecer, tan joven como
cuarenta años antes, aquel día en que hicimos el trato.
Cuando lo vi,
creí que ya había llegado mi hora y venia a cobrar la deuda, pero no era así
ya que dijo: No he venido a lo que piensas aún te quedan algunos años de
vida y vengo a hacerte un gran favor Eres una excelente persona y aunque yo
sea el diablo te admiro. El infierno no es lo adecuado para ti y no es
lógico que una persona tan buena entre en él. Daniel, contigo me
equivoqué…excepto con lo hecho con Rosita y algunas tonterías más, solo has
hecho el bien a pesar de haberte tentado miles de ocasiones no he
conseguido hacerte malo. Pensé que cuando poseyeras tantísimo poder harías
como todos; maldades y más maldades, pero me equivoqué y te he cogido un
gran afecto, es por eso que quiero lo mejor para ti, y te voy a
preguntar... ¿No te gustaría volver a ser joven? ¿No te gustaría volver a
conquistar a Rosita y empezar de nuevo, en lugar de morir e ir al infierno?
Ella y tú recordareis esta vida y tendréis otra oportunidad de repetir, una
oportunidad única en la historia.
Ante aquella
disertación me quedé pensando que seria maravilloso volver a ser joven
junto a mi amada y escapar del infierno, aunque sea por unos años. Y acepté
lleno de ilusión.
Bien acepto.
¿Donde hay que firmar?
¿Ya no te
acuerdas? Solo tenemos que darnos un buen apretón de manos y el pacto
quedará deshecho y volverás a ser joven.
Apenas le di la
mano, el diablo dijo:
Desde que
tienes el poder no ha entrado ni un alma en el infierno y eso era un
desprestigio para mi que no puedo tolerar, no puedo perder mi fama de
malvado ante mis subordinados y como no veía otra alternativa te he
propuesto deshacer el pacto, Tú has sido un mal negocio para mi, pero por
fin podré resarcirme, tú alma es muy valiosa, pero más lo son los millones
que ahora recuperaré. Rosita y tú seréis las únicas personas que recuerden
todos estos años, aunque no volverás a influenciarla pues estarás como antes
sin poderes, lo que ella decida por voluntad propia, eso será.
Apenas me
desprendí de la mano del diablo este desapareció entre espantosas
carcajadas y una espesa niebla oscureció mi vista. De repente me di cuenta
de porque se reía el malvado, y me maldije, ¡Estúpido de mí! Me había
dejado engatusar con la promesa de revivir la juventud otra vez pero a
cambio había condenado al fuego eterno a millones de seres humanos a
millones de almas, en vez de un alma, mi miserable alma. Ahora otra vez las
personas volverían a ser egoístas infames, malvadas y llenas de todos los
vicios que en la otra vida yo había desterrado, el tiempo tornaba a su
lugar, nadie habría notado nada y todo seria igual. Y como salido de un
sueño otra vez me vi con los ojos enrojecidos por las penas de una vida
llena de sinsabores., recorriendo el camino al trabajo.
Pero antes
quise enterarme de todo y cogi un periódico. En él, en grandes titulares
decía: Los japoneses atacan por sorpresa a la flota americana de Peral
Harwoor, indudablemente todo volvía a ser igual, el mundo estaba entraba en
la segunda guerra mundial, entonces dije al quiosquero que no pensaba
pagarle el periódico porque ¡soy el mejor! Este me miró con sorna y dijo
¡pues si no pagas no hay periódico, (comprendí que los poderes ya no
existían) y al poco llegué a mi oficina.
Allí, en la
puerta estaba mí adorada Rosita fresca joven y bella como nunca, más
radiante que nunca, y mi corazón dio un vuelco y me sentí un miserable.
Rosita hablaba con Manuel. El que en la otra vida o sea en esta, ahora, sin
duda era el novio actual. El estaba muy serio y en cuanto me vio dio media
vuelta y se alejó de Rosita la que se precipitó a mí encuentro y me llenó
la cara de besos mientras decía: No sé si me he vuelto loca pero sé que tú
eres el amor de mi vida porque tú ¡eres el mejor!