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ESTE AÑO, NO
Este año no voy a
escribir mi típico y acostumbrado relato navideño. No creo que alguien piense
que esta decisión esté influenciada por mi carácter o mi entorno, siempre he
sido una persona amante de las fiestas tradicionales y dispuesto a celebrarlas
con la mejor disposición posible. A mí y a mi familia como es lo normal,
siempre, especialmente en estas fiestas, hemos puesto la más desbordante alegría
para conseguir una buena ración de felicidad, algo que cada día, viendo lo que
hay, es más difícil. Tampoco quiero que alguien piense que lo que pasa es que no
se me ocurre ninguna historia para contar, nada más lejos de la realidad ya que
seria muy sencillo para mí escribir por ejemplo, la historia de una niña muy
pobre que se muere de hambre y frío mientras deambulaba intentando encontrar
algo que llevarse a la boca entre las gentes radiantes de felicidad que
circulaban bien abrigadas y cargadas de paquetes llenos de regalos y alimentos;
que un ángel baja de las nubes para llevársela al cielo pero es atropellado por
el carro de Papa Noel que pasaba por allí, al no respetar las normas de
tráfico aéreo, generándose un conflicto astral de magnitud inconmensurable.
O la aventura de un
marino que desaparece y se le da por muerto el mismo día de Navidad cuando su
barco ya cerca de la costa embarranca y se hunde pero que es salvado por unos
extraños seres submarinos que lo dejan en la orilla del mar donde están apenados
observando el mar bravío sus familiares y su novio, un sargento guardia civil
que solo hacia tres meses que había salido del armario, con el que se casa el
mismo día de los reyes magos.
O la de una chica
muy fea a la que nunca la sacaban a bailar y va y le toca la lotería de
Navidad, se va del pueblo sin decir a nadie nada de su suerte, se hace unas
operaciones y regresa al pueblo completamente irreconocible de guapa dedicándose
a comprar todas las mejores fincas y negocios estableciendo un control absoluto
sobre todas las personas
especialmente sobre
algunas que antes se burlaban de su fealdad, a las que hace la vida imposible
devolviéndoles como venganza, desprecios y burlas ante todos como antes
hicieron con ella.
Me he estado
estrujando el cerebro intentando escribir algo coherente, algo distinto a lo de
siempre y la verdad es que a pesar de que los duendecillos, los fantasmas, los
extraterrestres y otros seres a cual más inverosímil que poblan mi cerebro, me
han estado agobiando con sus ansias por salir a la luz, no puedo complacerlos y
les he tenido que prometer que los sacaré a vivir sus aventuras en un futuro
próximo.
Durante estos
últimos tiempos he reflexionado exhaustivamente sobre mil cuestiones y he
llegado a replantearme seriamente el hecho de mi afición literaria llegando a
la tremenda conclusión de que en este país la literatura fantástica no tiene
futuro. Que aquí no es lo mismo que en Inglaterra o EE. UU. Donde cualquier cosa
de esta índole se considera fabulosa y a su creador, genial. Sin embargo, como
ya he dicho, he prometido a mis duendecillos y ETC, que no los voy a dejar morir
antes de nacer y espero que con la ayuda de las musas, serán puestos en
circulación como he hecho hasta ahora para mi satisfacción y espero que para
alguien que me lea.
Este año me resisto
a escribir relatos fantásticos sobre una cosa tan seria como es la Natividad del
hijo de Dios; este año no puedo, me niego rotundamente a poner fantasías en una
cuestión tan delicada, porque a fin de cuentas ….¿Que es la fantasía?...¡ la
fantasía solo es algo imaginario, etéreo, mentira ¡
La verdad es que
tengo cierto temor a caer en pecado contando historias imaginarias,
relacionándolas con estas fiestas tan religiosas en las que se presume ante todo
de llenar a los hombres, (supongo que también a las mujeres) de buena
voluntad. Se suponen Fiestas de paz y armonía. Y digo yo…me pregunto….
¿Acaso en estos días
tan señalados reina la alegría en el mundo entero? ¿Acaso en estas fechas se
vacían las cárceles y los hospitales? ¿Tal vez desaparecerá el hambre, la
mentira, la maldad, las guerras? ¿Los ricos repartirán sus bienes con los
necesitados? ¿Mis hijos y los hijos de mis hijos y de todos los obreros del
mundo, podrán tener un techo digno sin tener que esclavizarse con un banco para
el resto de sus vidas?
¿Los que mandan en
el destino de todas las personas en todos los gobiernos se volverán buenos como
por arte de magia?
¡No y mil veces no¡
No voy a montar en este tren de falsedades. Al menos,¡este año no! no voy a
montar en este tren de parafernalia mercantilizado, donde los ricos se hacen
más ricos y los pobres más pobres, porque si es verdad que Dios existe, cosa que
algunas veces dudo, deberá estar muy enfadado al ver como se negocia con la
religión. Siempre he pensado que con las cosas de Dios no se debe comerciar, y
no voy a inmiscuirme con las técnicas de la Santa Madre Iglesia ¡Dios me libre!
No quiero ni pensar en decir que seriamos mejores cristianos si la Iglesia
actuase con otros medios o sistemas pues confieso que no tengo ni puñetera
idea de tales cuestiones.
Bueno, no quiero
extenderme más en reflexiones filosóficas que a ninguna solución nos van a
llevar, porque la verdad, aunque parezca dura, es que, como siempre ha
pasado, no creo necesario decir, ni lo voy a hacer que en las cárceles seguirán
entrando asesinos de mujeres, alcaldes y otras personas corruptas, ladrones
etc. En los hospitales continuaran ingresando enfermos de los que algunos
morirán puesto que la muerte nunca hace fiesta, en la carreteras seguirán
produciéndose los accidentes, no cesaran las guerras, los atentados, abundaran
las catástrofes naturales y todo tipo igual en Navidad como en año nuevo y el
resto de los tiempos.
Después del año
nuevo, que estoy seguro de que todo seguirá igual y nada cambiará, llegará el
día de los reyes magos y como siempre, a los niños pobres solo les echaran
míseros y sencillos juguetes como mucho, pues millones y millones de niños del
mundo entero no recibirán ni un solo juguete y continuaran muriéndose de hambre,
aunque se hallan portado intachablemente, hayan estudiado muchísimo si han
tenido ocasión y medios y hayan obedecido y ayudado a sus padres a sus
profesores y a todas las personas mayores.
Al contrario que
los hijos de los ricos a los que aunque no hayan estudiado ni se hayan
comportado bien, los dichosos reyes, les llevaran los mejores juguetes y
obsequios en cantidades inmensas, y también, según la edad que tengan, coches
deportivos, chalets, joyas y hasta yates y avionetas de verdad, de millones de
euros, lo que me hace sospechar que los reyes magos son muy poco sensibles ante
el infortunio de los necesitados.
En fin, por todo lo
expuesto este año me abstengo de fantasear, perdonen si alguien se siente
aludido ya que no es mi intención crearme antipatías y esas cosas. Quizá y si
Dios lo quiere, el año próximo escribiré algo más fantástico como realmente
corresponde a esta sección de tan fantástica revista pero lo siento mucho…este
año estoy lleno de escrúpulos….. ¡Este año no!
Fin
De todas formas y
como lo cortes no quita lo valiente, desde el fondo de mi corazón, deseo a
todos los lectores que pasen unas esplendidas fiestas de Navidad y un próspero
Año Nuevo en compañía de sus seres queridos.
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