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ONCE VÍRGENES
Cuando el número de niñas adolescentes
desaparecidas llegó a siete, en la comisaría de policía de la Vía Layetana de
Barcelona, el malestar era generalizado, no se recordaba un enigma que en
menos de dos meses hubiera alcanzado tamaña repercusión. Los medios informativos
de toda la ciudad presionaban de tal manera que los comisarios ya no sabían a
que atenerse.
Le hemos llamado a usted, detective Castro, porque
estamos seguros que es la persona idónea para despejar el misterio que envuelve
la desaparición de las jóvenes de las que tanto hablan en todos los medios
informativos.
-Pero yo ya no ejerzo, dejé el cuerpo de policía y
ahora me dedico a vivir mi jubilación lo más tranquilamente que puedo, estoy
convencido de que las nuevas generaciones de agentes tienen sobradas aptitudes
para investigar y aclarar este o cualquier otro asunto.
-A los jóvenes agentes les falta la experiencia y
la intuición que los muchos años de servicio le han dado a usted, usted ha
resuelto casos increíbles, su historial es impecable nunca dejó ningún asunto
sin resolver, usted representa en Barcelona un ejemplo, usted es un icono, un
espejo en el que muchos policías y detectives desearían verse reflejados. No
acudiríamos a pedir su colaboración si no estuviésemos desesperados. Nuestros
medios han llegado al límite, hemos investigado a fondo a familiares, amigos,
conocidos y costumbres de las desaparecidas infructuosamente y el misterio cada
día que pasa se complica más, pues cada cinco días, invariablemente desaparece
una nueva muchacha.
Castro el veterano inspector de policía, esbozó una
sonrisa de satisfacción al ver reconocidos sus méritos, y dijo:
-Está bien, espero que mi ayuda pueda servir de
algo, aunque nada garantizo, pues piensen que llevo dos años retirado y puedo
haber perdido facultades. Necesitaré un ayudante, un coche y un informe completo
del caso. Empezaré ahora mismo.
Castro era un sabueso famoso, tan prestigioso, que
como afirmó el comisario jefe, único para esclarecer un caso que ya empezaba a
escapárseles de las manos, un asunto que podría significar el fracaso más sonado
de la histórica comisaría.
Inmediatamente, Castro se puso al corriente de
todas las investigaciones. Las jóvenes que habían desaparecido como si se las
hubiera tragado la tierra, provenían de diferentes estratos sociales, dos eran
de familias acomodadas, del paseo de Gracia y del distinguido barrio de
Pedralves. Las demás, de clase media, trabajadoras.
No existían pistas, ninguna joven había
desaparecido de igual forma, pues unas lo hicieron de día y otras de noche, al
atardecer o al ir o regresar de su trabajo, indudablemente el enigma era
desconcertante y los familiares estaban angustiados no sabiendo si las muchachas
estaban vivas o muertas. Un dato importante era que contaban entre catorce y
diecisiete años. La opinión más generalizada era que las jovencitas pudieran
haber sido secuestradas para el negocio de trata de blancas. Opinión que se
refozaba por la edad, en que suponía que eran vírgenes y su valor económico
podría ser muy elevado.
Cuando Castro salio de la comisaría, anochecía, en
la calle refrescaba, se alzó el cuello de la chaqueta y se fue caminando rumbo a
su casa, mientras su cerebro pugnaba por encontrar la forma de iniciar la
investigación de aquella (perita en dulce.)
Al pasar por delante de un cine pensó: Debo
aclararme un poco, las ideas se me están embarullando dentro del cerebro me
meteré en este cine haber si me olvido un poco de este asunto y mañana tengo la
mente despejada.
Cuando empezó la proyección advirtió que el film
era la adaptación de una novela que había leído hacia varios años, así que como
conocía el argumento y su desenlace, al poco el aburrimiento se apoderó de él y
Morfeo lo acogió en sus brazos.
La voz del acomodador lo despertó sobresaltado.-
¡Oiga señor, que ya se ha terminado la película ¡
Muy temprano, al día siguiente, Castro se dirigió a
la comisaría central de la Via Layetana, tenía varias ideas en mente para
empezar las pesquisas.
A Pedro Castro en su trabajo todos le tenían
respeto y admiración; como dijo el inspector Vilalta, nunca dejó un caso sin
despejar, y tanta era su fama que su colaboración en otras latitudes eran
demandados con asiduidad, incluso desde el extranjero. Cuando asesinaron a
Kennedy, algún periódico llegó a afirmar que si Castro hubiera intervenido, el
caso estaría solucionado.
Nuestro hombre, después de firmar un contrato
laboral que lo autorizaba como agente en activo por tiempo indeterminado, a fin
de que pudiese actuar legalmente empleando todos los medios existentes, se puso
a trabajar en la investigación. Primero estudió sobre planos de la comarca, los
lugares y fechas en que se habían producido las desapariciones, y otras
cuestiones no menos importantes, aunque de ello no sacó ningún provecho.
Al salir de las dependencias policiales a fin de
comer algo y seguir las investigaciones visitando los lugares incluyendo
familiares de las adolescentes desaparecidas, fue abordado por un viejo
periodista conocido y amigo de otros tiempos. Al periodista se le iluminaron los
ojos de júbilo y ambos se prodigaron un fuerte abrazo.
-¿Cómo tú por aquí, no estabas jubilado?
-Si, pero el gusanillo…ya sabes lo que pasa. Te
invito a un café.
Durante un buen rato ambos amigos, estuvieron
comentando las cosas de la vida y el periodista, muy avispado como el que no
quiere la cosa, consiguió enterarse del asunto que tenía entre manos el policía
detective., y le dijo: Supongo que no te importará que publique que estas al
cargo de esa investigación.
Por mi puedes hacerlo, pero con una condición di
que tengo una pista y que se puede decir que pronto este caso estará aclarado. A
veces este truco me ha funcionado muy bien ya que ciertas personas pierden el
control y cometen fallos.
-¿De veras, tienes una pista?—Preguntó asombrado
Juan Loperena, el reportero, a lo que con tono sarcástico respondió Castro.
- Ya te he dicho que no tengo nada más que una
idea. Un hilo, tan delgado que he de tirar de él con cautela, podría romperse y
escapar el pájaro o los pájaros metidos en la red.
Al día siguiente en el diario, en primera página
salía la siguiente noticia: El mítico agente de policía Pedro Castro, se ha
hecho cargo del caso de las niñas desaparecidas en Barcelona y nos ha asegurado
que ya tiene una pista y que en breve comunicará a este periódico en exclusiva
todo el reportaje del final de esta pesadilla. Castro, como sabe todo el mundo,
es un agente infalible, que ha resuelto cientos de enigmas a cual más
inquietante. Nunca se le ha escapado un delincuente, así que con estas
referencias, podemos dar como concluido en breve tiempo tan misterioso asunto,
y ver a su autor o autores entre rejas. Esperemos que las niñas estén vivas, que
es lo más importante.
En dos días, Castro, pese a que le entregaron toda
la documentación sobre el particular, repitió las mismas investigaciones hechas
anteriormente por la policía, afirmando que: (Pudiera ser que algún detalle se
les hubiera escapado). No descubrió nada y aquel mismo día desapareció otra
menor.
En las dependencias policiales se armó un gran
revuelo, en la calle, una nutrida representación de ciudadanos pertrechados con
pancartas exigían que los comisarios dieran la cara y explicasen porque se
seguían produciendo las desapariciones si ya sabían quienes eran los culpables,
coma aseguraban en el diario. Ante tal estado de cosas el comisario jefe habló a
través de un megáfono desde una ventana y dijo: Como ya expuso nuestro comisario
Castro, existe una pista muy importante pero hay que investigar sobre esa pista
y eso lleva su tiempo. Castro es el mejor de nuestros detectives y tenemos toda
la confianza puesta en él, por favor procuren comprender que nuestro trabajo,
como el de cualquiera tiene sus dificultades. Nosotros somos conscientes del
grave problema planteado y somos los primeros en buscar una solución.
Aquella misma tarde, Juan Loperena , el periodista,
muy excitado se puso en contacto con Castro y le entregó un papel a la vez que
le decía: -tenemos un grave problema, lee este papel., que han metido por
debajo de la puerta de casa del director de mi periódico.
Y la nota decia.
Entreguen este escrito al Señor Castro, hemos
secuestrado a la nieta del director del periodico, y nadie se ha de enterar más
que su amigo Castro. Se la devolveremos a su madre Rosa, dentro de diez días
pero con una condición. La condición es que el policía ha de dejar de investigar
el asunto de las jóvenes vírgenes desaparecidas. Que se olvide de sus pistas o
no la volverán a ver nunca más.
Castro, leyó la nota y preguntó: ¿Quien es Rosa?
Es la hija de Ramón Guzmán, director de mi
periódico, Su esposa, Rosa, la madre de Sonia, la niña de tres años de edad.,
secuestrada esta desesperada.
¿Y no habéis denunciado este secuestro?
Rosa, su marido y yo hemos creído que primero
deberíamos decírtelo a ti. ¿Qué opinas? ¿Dejarás la investigación?
La investigación ha de continuar y la denuncia debe
ser hecha, eso es lo legal, aunque tendremos que simular que seguimos sus
sugerencias. Se me ocurre que publiques mi renuncia a la investigación alegando
que no me encuentro bien de salud por ejemplo y mi ayudante Adolfo García
seguirá las pesquisas bajo mi dirección. Ahora deberemos dar cuenta a mis
superiores de este incidente y haber que opinan ellos.
Después de hablar con el comisario jefe, se acordó
que todo se hiciera como Castro propuso y aquella misma tarde se hizo una rueda
de prensa y en los periódicos y partes informativos de TV se publicó la noticia
de que Castro dejaba el caso por motivos de salud.
Castro, desde su domicilio dirigía las
investigaciones tanto a nivel de comisaría como individual, con su ayudante,
conectados por vía radio codificada donde no se podía acceder por el público.
Desde su casa Castro descubrió que a la casa del director periodista era muy
difícil acceder pues contaban con portero y nadie podía entrar ni salir sin
que este no se enterase ya que además este edificio tenia una segunda puerta
que siempre estaba cerrada y el portero debía abrir tras reconocer al vecino o
visitante e incluso el motivo de la visita si por ejemplo era para efectuar un
trabajo, en cuyo caso debía enterarse a donde iba y comunicarlo al piso en
cuestión por un intercomunicador para recibir la autorización.
Como que en las últimas cuarenta y ocho horas no ha
ido nadie ajeno al edificio y la nota la pusieron ayer, deduzco que bien podría
tratarse de un vecino, así que quiero saber sin que nadie lo sepa a que se
dedican, como se ganan la vida. Parecerá mucha casualidad que en una ciudad
tan grande tengamos a los criminales tan cerca, pero recuerdo muchos casos en
que los culpables eran vecinos o allegados muy cercanos. Quiero esta relación
ahora mismo si puede ser.-
-Pues ahora mismo me pongo en marcha jefe. –Dijo
García, desde la comisaría de Vía Layetana.
Apenas dos horas después la relación de todos los
vecinos, ya estaba en las manos del policía, que la estuvo estudiando con suma
atención observando que varios eran empresarios de diversas ramas como
fabricantes etc. Uno, era corredor de bolsa, otro tenía una red de transportes
internacional, también había un Juez y dos Abogados, además de un empleado
directivo de banca y un importante político, viudo, el hermano de Rosa, la
esposa del director del periódico y vivía en el piso adyacente, por cuya puerta
metieron la nota. En la investigación también se constató que ningún vecino
tenia antecedentes de ninguna clase.
La cosa está francamente mal, tendremos que pensar
en otras opciones, sopesar otras alternativas.( afirmó consternado, Castro)
Durante los días siguientes nada se descubrió, ni
en comisaría adelantaron un ápice en las investigaciones como tampoco nuestro
amigo.
Tres días después desaparecían dos niñas gemelas
de quince años. En esta ocasión las vieron por última vez cuando subieron a un
taxi, después de salir del trabajo, seguramente para regresar a su casa, donde
no llegaron.
Quiero hablar con Loperena, aquí hay algo que no me
cuadra.
Una vez, reunidos el periodista y el policía, vía
radio, habló el comisario con tono agitado.
Cada vez que lo pienso tengo la impresión de que
algo se nos escapa de entre los dedos como si fuera agua.-Le dijo al periodista
hay alguien en la escalera del director de tu periódico al que no hemos
investigado a fondo pues no me queda ninguna duda de que alguien de allí
escribió la nota.
Y según parece con ordenador, seria conveniente
revisar todos los ordenadores que tengan, porque parece que se podrían sacar
algunas conclusiones comprobando la composición de las tintas y otras
peculiaridades.
-En ese caso, si el, o los criminales están allí,
se enterarían y no quiero ni pensar lo que le podría pasar a la niña y quizá a
las demás, eso no lo podemos hacer. – Expuso, Loperena.
Es verdad, tendremos que pensar en otra cosa como
por ejemplo mirar en las basuras y revisar los papeles, así quizá podamos
localizar algún resto escrito por ese ordenador, algo difícil de hacer al menos
que nos ayude alguien que separase las basuras de cada piso sin que nadie se
enterase.
Ese alguien debería ser el portero. Afirmó el
periodista.
¿Has dicho el portero? Ese no fue investigado, y
ese pudo ser el que metiera la nota por debajo de la puerta.
-Pues mira, la verdad, ahora que recuerdo, el
portero tiene un hermano más joven, taxista, aunque ese vive en Premiá de Mar en
una casa de campo algo alejada, arriba en la montaña, y es soltero. Eso me contó
un día mientras esperaba a mi jefe para acompañarle a la redacción porque se le
había estropeado el coche y lo tenía en el taller.
- Buena memoria ¿y sabes donde está esa casa?
-No pero lo puedo averiguar.
No te preocupe, eso lo podemos saber en la
comisaría con solo saber el nombre. o el número del taxi
Pues mira, el portero se llama Eusebio Alcántara
pero del hermano no se nada.
Es suficiente con un apellido y sabiendo que es
vecino de Premiá. Ahora me comunicaré con comisaría nos enteraremos de cuando no
está en casa y la registraremos, con la máxima discreción.
Tal como habían pensado entraron en la casa del
taxista aquella misma tarde sin grandes dificultades, pues al ser una casa
aislada detrás de una colina nadie pudo verles. El registro se efectuó con suma
cautela procurando no romper nada, ni dejar rastro de su intromisión, ya que ni
tenían orden de registro, por cuestión de tiempo, puesto que el tiempo era
crucial. Lamentablemente nada descubrieron.
-Maldita sea, este asunto es un pozo sin fondo, no
le veo el final.
Castro echó un vistazo al papel y se quedó
pensando……¿Porque las llaman niñas vírgenes?- indudablemente será por lo de la
trata de blancas.
Y dirigiéndose a García su ayudante le
ordenó:--Estoy casi seguro que el taxista es uno de los delincuentes así que
ponte a vigilarlo desde mañana.
Al día siguiente Castro. Que no se movía de casa
esperando noticias de su ayudante o de la comisaría se puso a ver la televisión
para entretenerse pues se sentía agobiado de tanto indagar y al cambiar de canal
se dijo …Valla otra vez la película esa de las vírgenes. …Y como si una luz se
encendiera en su cerebro, repitió….vírgenes….vírgenes….vírgenes.. En eso sonó el
teléfono y …Ola Castro soy el comisario jefe que tengo novedades malas para
usted.
Su ayudante ha sido encontrado muerto con un tiro
en la cabeza y además ha desaparecido otra niña y van once. ¿Qué hacemos?
¿Tienes alguna pista?
-
Tengo una muy remota pero hay que
arriesgarse un poco a equivocarse, o a no poder demostrar nada, en fin estoy
casi seguro de que ya tengo la clave del enigma. Solo me queda una duda que tal
vez se resuelva averiguando a que se dedicaba el portero de la finca del niño
desaparecido, antes de ser portero.
-
Eso está hecho en un minuto te lo comunico.
-
Castro se quedó de piedra cuando le
comunicaron la muerte de su ayudante García, una rabia inmensa se apoderó de su
persona al pensar que García , un agente de policía excelente con una familia
compuesta por dos preciosos niños y una bella esposa había sido segada por una
mano criminal. ¿Porque no me ha pasado eso a mí que no tengo a nadie en este
mundo? Cuan verdad es que suceden cosas en esta vida injustas. Nunca vi tan
claro un crimen,
-
El taxista debió darse cuenta de que lo
vigilaban y lo debió sorprender matándolo y después deshaciéndose del cadáver
que llevó lejos del lugar del crimen, pero eso lo va a pagar y pronto, lo
detendré aunque solo sea por sospechoso del crimen. Luego lo investigaré más a
fondo.
-
Así estaba reflexionando cuando le llegó la
llamada del inspector jefe.
-
Hemos averiguado que en otros tiempos el
portero de la finca del niño secuestrado trabajó en una fábrica de perfumes como
auxiliar de perfumista, aunque creo que eso nada tenga que ver con el caso que
nos ocupa.
-
¿Cómo que no tiene nada que ver esa es la
prueba más importante …_Exclamó el veterano policía.
-
Hay que detener a esos dos, inmediatamente
bajo mi entera responsabilidad, antes de que sigan cometiendo más fechorías.
Ahora mismo voy para la comisaría a preparar la detención de forma que no puedan
escaparse ni matar a nadie más.
-
Inmediatamente se dio la orden de busca y
captura del taxista a todas las fuerzas del orden de Barcelona aconsejándoles la
máxima precaución por tratarse de un individuo presuntamente peligroso Y cuando
el taxi fue localizado un agente secreto se metió dentro como si fuera un
cliente pero cuando quiso detenerlo advirtió que un grueso cristal lo separaba
del conductor así que le dictó la dirección de un lugar donde habrían otros
compañeros y cuando salió del vehiculo encañono al taxista que nada pudo hacer
quedando inmediatamente esposado y conducido a la comisaría, desde donde se dio
la orden para actuar contra el portero que también fue sorprendido y detenido.
-
Ahora vamos a registrar otra vez la casa de
campo esa, pero esta vez lo vamos a hacer sin tanto miramiento, estoy seguro
que ahora vamos con buen pie y no podemos fallar.—Aseguró Castro.
-
El comisario jefe no lo veía tan claro,
pero como tenia tanta fé en el mítico policía, no se atrevía a disentir ni a
preguntarle en que basaba tanta certidumbre a cuentas de que los hermanos
detenidos no paraban de gritar su inocencia e ignorancia por la detención.
-
Y ya en la casa de campo Castro dio la orden
de registrar sin tanta delicadeza: Como antes , se golpearon las paredes por si
existía algún zulo o escondrijo, los muebles fueron desplazados de sus sitios
originales, se registró dentro de un pozo, y por las cuadras etc. y cuando todo
parecía
-
Inútil, a alguien le pareció oír unos golpes
en el techo de una habitación. Inmediatamente se puso una escalera de madera que
cerca había y se levantó una tapa muy bien disimulada, encontrándose con un
pasillo que conducía a una habitación llena de aparatos de destilación y al
niño atado y amordazado que fue el que al darse cuenta de que habían personas en
la casa empezó a golpear con sus piecitos el suelo.
Cuando los hermanos vieron que todo había sido
descubierto confesaron lo que Castro ya dedujo.
Todo lo ocurrido fue por culpa de una película
basada en que si se destila el perfume de la piel de diez vírgenes se consigue
dominar a las personas y alcanzar el poder que se desee. Explicó el taxista.
A lo que le preguntó el juez ¿Y si necesitaban diez vírgenes como asegura
usted ¿..¿Porque mataron once? -- Porque una no era virgen. .. Respondió esta
vez el portero de la finca.
¿Y que hicieron con los cuerpos después de sacarles
el perfume?
_Los enterramos en el campo, allí están dispersos.
¿Y como hacían para secuestrar a las niñas?
El taxi tenia un
dispositivo inventado por mi, que cuando yo quería, inyectaba cloroformo dentro
del habitáculo del pasajero separado del conductor por un cristal, la niña que
ya había sido engañada por mí diciéndole que su madre había sufrido un accidente
y me había mandado a buscarla, una vez dormida era trasladada a la casa de
campo y allí… En fin ya lo saben..Solo me resta declarar que eso de destilar
un perfume para dominar a la gente es una imbecilada y que no se deberían
escribir ni hacer películas de esas cosas.
Fin
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