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MALA NOCHEBUENA
He pasado una noche
fatal por culpa de esos cabrones terroristas. Figúrate que…. Bueno, tú ya sabes
como es este oficio. Este oficio es muy duro: creo que no hay otro peor y más
incomprendido. Tú eres como yo, un militar de carrera y sabes lo que hemos
tenido que estudiar para alcanzar nuestra posición, grado por grado, a base de
meritos y años de sacrificio por La Patria.
Nuestra carrera no
se puede comparar con ninguna otra, sin nosotros el mundo seria un caos, las
gentes vivirían como salvajes se matarían por cualquier cosa. Los policías
serian insuficientes poco efectivos para salvaguardar la paz del país, pues no
es lo mismo combatir a un enemigo extranjero que a uno del interior, que para
mi, créeme, es mucho peor., pues no es igual luchar contra un enemigo
uniformado localizado regularizado por una disciplina que contra estos
terroristas ambiciosos de poder y cobardes que se ocultan entre las faldas de
sus mujeres, viejos y niño, envenenando con sus perversas conspiraciones las
mentes del pueblo noble e inocente, poniendo en peligro la paz del país.
Bueno. La verdad es
que he llegado a casa cabreadísimo y tenia que contárselo a alguien que como tú
lo comprendiera y compartiera las mismas inquietudes... Por eso te he
telefoneado.
Recuerdo el año
pasado en que tú estuviste de servicio en nochebuena y me contaste lo mal que lo
pasaste. Entonces no me pareció tan dramático, pues pensé que esa noche no
dejaba de ser como otra cualquiera: que el trabajo seria similar al de otras y
que mucha gente en todas partes trabaja, como bomberos, policías, empleados de
salas de fiestas, hoteles, etc. etc. Pero esta noche me ha tocado a mí y he
comprendido que no es lo mismo un camarero trabajando para gente educada y
amable, que hacerlo como nosotros, con seres exaltados, toda la noche chillando
cuando les arrancas las uñas, cortas una oreja o
les pellizcas con
unos alicates cualquier cosa para que hablen.
No hay duda de que
son unos cobardes increíbles, que temen más a sus compinches que la justicia.
Por eso no los delatan; piensan que de hacerlo los otros se vengarían
infringiéndoles sufrimientos tan atroces que nosotros no podemos ni imaginar.
Esta noche me he
acordado mucho de ti y te doy la razón, aunque haya a pasado mucho tiempo.
Nuestro oficio es muy duro, el más duro con diferencia con el que lo quieras
comparar. Hacer cantar a esos perros sarnosos no es tan fácil como mucha gente
cree. .algunas veces pienso... ¿Corno es posible que se resistan tanto para dar
el nombre de alguno que conspira contra la paz y la tranquilidad de su propia
nación? ¿Recuerdas a aquél tío imbécil y cobarde que prefirió que violásemos a
su mujer en su presencia... La martirizamos y terminamos matándola antes que el
tío delatase a su pandilla, y que después habló hasta por los codos cuando le
sacamos un ojo?.. ¡Un simple ojo! En fin, aquel tío demostró ser un cabrón, por
eso sentí una gran satisfacción cuando después de obtener su confesión le saque
el otro ojo. Nunca olvidaré como chillaba... Me puso tan nervioso que lo maté
descargándole todo el cargador de la pistola en los sesos, cuando en realidad
tenía proyectado dejarlo vivir un par de días o por lo menos hasta que se
desangrase, porque a veces soy demasiado bueno y eso lo notan y creen que con
chillar como ratas van a conseguir más ventajas.
Menos mal que el
gobierno nos paga espléndidamente, que si no.... por muy patriota que uno fuera
al final tendría que dejar este trabajo tan duro, tan desprestigiado pues hasta
en el extranjero somos criticados con adjetivos humillantes, cuando ellos son
unos cretinos mal nacidos..
Bueno, sin más
preámbulos voy a contarte solo por encima como ha ido la dichosa nochecita
buena.
A eso de las diez de
la noche me encontraba rellenando unos partes de desapariciones, que como sabes,
aquí hay que ser muy hábil en estas cuestiones; no debe de quedar rastro ni
pruebas de escritos ni de nadie de los que aquí lleguen, como si nunca hubieran
pisado tal lugar... En ello estaba cuando se me presenta un cavo y me dice:
-A sus órdenes, mi
capitán. Acaban de traer a dos familias arrestadas por sospechosas quisiéramos
saber si esta noche, por ser Nochebuena...
-¿Como que por ser
nochebuena? ¿Acaso la seguridad de la Patria ha de quedar desprotegida por ser
una noche u otra? ¡Prepararlos!, que enseguida bajo a los calabozos a
interrogarlos. ¡A trabajar, que para eso estamos!
Bueno, no te puedes
figurar lo cabronas que me han salido las dos familias...¡ Y dos familias
enteras! con niños, abuelos, etc. como para dar saltos de alegría... Me daban
ganas de decir. ¡Tierra trágame! Ya me imaginaba la nochecita que me esperaba.
Empezamos por un viejo que se nos quedó en las manos en menos que canta un
gallo, porque se ve que estaba mal del corazón y resistió poco cuando le dimos
unas cuantas descargas eléctrica por aquí y por allá...
A partir de ese
momento parecía que todos. se hubieran confabulado porque empezaron a gritarnos
cosas muy feas, como hacen siempre las gentes de baja estofa, lo que ni a mi, ni
a mis hombres nos gustó... ¡nada, nada, lo que se dice .. ¡Nada!
Tuve que ponerme
serio y les ordené:
-O hacen lo que yo
mande o aquí no voy a dejar títere con cabeza.
Ya sabes tú, que
cuando me pongo serio, me pongo serio y no admito cachondeos, y menos de esos
cabrones de tíos de mierda. Así que como no había forma de que cantaran y no
hacían otra cosa que chillar cuando matábamos a uno de ellos, cuando les
poníamos corrientes en sus partes vergonzantes o les arrancábamos una oreja,
decidí liquidarlos a todos porque ya se habían hecho sus necesidades un par de
tíos y entre eso y la sangre esparcida por todas partes me pusieron la sala de
“canto” hecha un verdadero asco pues olía como no te puedes ni remotamente
imaginar.
En fin, que es muy
duro este trabajo y desagradable como el que más
Ahora ¡por fin en
casa En la paz del hogar con mi querida familia, mi esposa, mis hijos, los
abuelos. Estamos montando el árbol de Navidad con sus adornos, sus luces
intermitentes y los regalos, que supongo que para mi será una corbata como
siempre... jajaja... La alegría que aquí en casa se respira me compensa con
creces los malos ratos que me hacen pasar esos asquerosos tíos revolucionarios,
terroristas o lo que sean, que siempre están dando guerra con sus delirios de
poder y grandeza.
Y para terminar,
amigo mió, sólo me resta desearte que pases en compañía de los tuyos unas
felices fiestas de Navidad y un próspero Año nuevo... Adiós, adiós.
FIN
P.D. ¡ Ojala que una
conversación telefónica similar a esta nunca se produzca en ningún lugar del
mundo en Navidad ni en ningún otro día del año.
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